FORO DE DAVOS

El FMI ve un empeoramiento de la economía pero no una recesión mundial

Georgieva alerta sobre el encarecimiento sin precedentes de los precios de los alimentos

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, durante su intervención en un panel sobre perspectivas globales en el Foro de Davos.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, durante su intervención en un panel sobre perspectivas globales en el Foro de Davos. / EFE/EPA/LAURENT GILLIERON

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La tormenta que en la tarde del lunes descargó sobre la localidad alpina de Davos sirvió a la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, para encuadrar su metáfora sobre la economía mundial: "El horizonte se ha oscurecido", dijo, si bien descartó "por el momento" el riesgo de una recesión global que, en todo caso, sí podría producirse en algunos países "con una situación más frágil y mucha dependencia de los alimentos y la energía" procedente de Rusia o de Ucrania.

En abril, el FMI ya rebajó su previsión de crecimiento mundial al 3,6% por la guerra en Ucrania. Desde entonces, "el horizonte se ha oscurecido" y 2022 "será un año difícil", advirtió Georgieva en un debate sobre las perspectivas económicas del mundo en el marco de la reunión anual del Foro Económico Mundial (WEF por su sigla en inglés), que este año está atravesado por las consecuencias geopolíticas, estratégicas y económicas derivadas de la guerra en Ucrania. "Yo sí veo recesión en Europa", puntualizó con contundencia otra interviniente en el panel de debate, la CEO de la banca Citi en Estados Unidos, Jane Fraser.

Georgieva focalizó su preocupación en la inflación y, en particular, en el encarecimiento de los alimentos. "Estamos experimentando un choque en los precios de los productos básicos, en particular de los alimentos", que se están disparando a un nivel sin precedentes, afirmó. "Podemos reducir nuestro consumo de petróleo, pero tenemos que comer todos los días", añadió la directora del FMI que, este mismo lunes firmó un documento en el que se urge a los Estados que adopten medidas para restaurar la confianza y evitar la fragmentación geoeconómica en perjuicio de los países más pobres, en un contexto en el que la economía se enfrenta "quizás" al mayor reto desde la Segunda Guerra Mundial. El Fondo pide a los Estados que den prioridad a cuatro medidas para restaurar la confianza mundial: la reducción de barreras comerciales; promover acuerdos sobre la deuda de países vulnerables; modernizar los sistemas de pago transfronterizos; y afrontar la transformación hacia la energía verde.

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