El coste de la vida

El IPC en abril bajó al 8,4% tras el 9,8% de marzo

El índice se redujo el 0,1% con respecto al mes anterior por la bajada de los carburantes y la electricidad | La escalada se traslada al conjunto de la economía, con una inflación subyacente del 4,4%, la más alta en 37 años

El IPC en abril bajó al 8,4% tras el 9,8% de marzo
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La inflación en abril se situó en una tasa anual del 8,4%, tras un ligero descenso del índice de precios de consumo (IPC) de abril con respecto a marzo del 0,1%, según el indicador adelantado del Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta evolución supone un importante descenso con respecto al 9,8% de marzo, mes en el que el nivel general de precios podría haber tocado techo, aunque sigue situada en las cotas más elevadas en más de tres décadas.

De todas formas, el alza de los precios ha contagiado al conjunto de la economía, ya que la inflación subyacente, la que excluye las vairables más volátiles como la energía o los alimentos no elaborados, ha escalado en abril un punto, hasta el 4,4%, le nivel más elevado desde diciembre de 1995, si se confirma a mediados de mayo por parte del INE, cuando se publicará el dato definitivo del mes.

El retroceso en la tasa general se ha debido en una cierta moderación de los precios precios de la electricidad y de los carburantes con respecto a los récords registrados en marzo. En cambio, en el lado contrario sobresalen los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas, con un mayor incremento este mes que en abril de 2021, según el INE. 

El mes pasado, la tasa interanual de inflación llegó al 9,8%, el nivel más elevado en casi 40 años. La energía volvió a ser una de las variables que más tiró de los precios, pero también los alimentos.

Lo que comenzó como una etapa dominada por unos precios de la energía muy elevados se ha trasladado al conjunto de la economía, como refleja la inflación subyacente.

Esta evolución, que resta poder adquisitivo a los ingresos de las familias y el ahorro, ha tensionado la relación entre la patronal y los sindicatos, que exigen adecuar los salarios al coste de la vida. Eso dificulta el pacto de rentas que promueve el Ejecutivo para no solo moderar el alza de los salarios sino el de los márgenes y beneficios empresariales.

El efecto se nota también en los alquileres, que suelen estar vinculados al IPC anual. Por ello el Gobierno ha forzado en el plan de choque para paliar los efectos de la guerra, que el Congreso debe convalidar este jueves, un límite del 2% en la subida de los alquileres.

También significa un elevado sobrecoste en las pensiones, que se revisan conforme al IPC y para este año se fijaron en el 2,5%. Los pronósticos para este año no son muy halagüeños. El Banco de España calcula que la inflación media en 2022 será del 7,5%; la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), del 6,2% y el Fondo Monetario Internacional (FMI), del 5,3%. El sobrecoste se calcula en hasta unos 13.500 millones de euros (la nómina mensual se acerca los 11.000 millones), como consecuencia del diferencial entre el incremento para 2022, del 2,5%; y la inflación media en la que acabará el año.

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