GUERRA EN UCRANIA

La Costa Dorada busca turistas irlandeses para sustituir a los rusos

Salou y otros municipios exploran alternativas para mitigar la pérdida del que fuera su tercer mercado en 2019

Dos mujeres toman el sol al paso de un barco turístico en una playa de Salou.

Dos mujeres toman el sol al paso de un barco turístico en una playa de Salou. / EFE

5
Se lee en minutos
Daniel G. Sastre

En el pequeño centro comercial de la playa de La Pineda, muy cerca de Salou (Cataluña), los carteles en ruso compiten con los que están escritos en inglés y en castellano. Anunciados en alfabeto cirílico hay un centro médico, una empresa de alquiler de coches y varios restaurantes. "Nosotros no podemos cambiar la imagen del restaurante, pero pensamos en cambiar el cartel. Al final lo hemos dejado porque costaba mucho dinero, y además el edificio tiene un montón de letreros en ruso", dice Vitaly, socio de uno de esos locales donde se sirve comida rusa.

La invasión de Ucrania ha dado la puntilla a un idilio de más de una década entre Rusia y las playas de la Costa Dorada. Una relación muy cuidada durante años por la parte catalana, como atestigua el hecho de que en 2019 la cuota de pernoctaciones de rusos alcanzara en esa zona el 19%. "Eran el tercer mercado", resume Jaume Orteu, presidente de la patronal hotelera de la Costa Dorada y propietario de un grupo hotelero con un importante peso del turista ruso. 

Después de la pandemia, que produjo una drástica caída de visitantes, los negocios turísticos de la zona esperaban recuperar para este año una parte del mercado ruso. Todavía estaban pensando en cómo esquivar el inconveniente de que el porcentaje de la población que está vacunada haya sido inmunizada con Sputnik -que no está aprobada por la Agencia Europea del Medicamento y no da acceso al pasaporte covid- cuando estalló la guerra. 

Las previsiones para 2022 eran, pues, ya bastante restrictivas antes de que Vladímir Putin ordenara la invasión de Ucrania: en toda España, las reservas para este año se limitaban hasta ese momento a 168.000 viajeros rusos, un 85% menos de lo programado en 2019. Pero la guerra ha ratificado al sector, sobre todo en la Costa Dorada, que debe buscar una alternativa. "Ya no teníamos mucha esperanza por lo de la vacuna Sputnik, pero cuando a eso se añadió la guerra vimos que no había ninguna posibilidad", asegura Orteu.

Mercado polaco y ucraniano

El turista ruso dejaba por lo general mucho dinero en sus viajes. "Lo peor es que éramos los líderes en España en ese mercado, y perder un mercado importante hace daño. Se había trabajado mucho, los turistas repetían. Justo este año se había empezado a trabajar también el mercado polaco, y también el ucraniano: un turoperador ya había pedido Ir al aeropuerto de Reus", lamenta Xavier Guardià, presidente de la Federación Empresarial de Hostelería y Turismo de la provincia de Tarragona. 

Un vistazo a la hemeroteca confirma cuánto habían cuidado el mercado ruso las instituciones catalanas. En el año 2011, cuando la llegada de turistas de ese país estaba en plena expansión, se celebró una gala en Port Aventura para reconocer "la gran contribución de los ciudadanos rusos al sector turístico del litoral tarraconense". Durante ese acto, y en presencia de representantes de varios turoperadores del país, el entonces presidente de la Generalitat, Artur Mas, otorgaba un premio al embajador ruso, Alexánder Kuznetsov. Mas, que en esa época subrayaba el perfil "business friendly" de su Govern, hablaba en la gala de que la captación de viajeros de ese país suponía un "ejemplo de éxito". 

Vitaly confirma la longevidad de esa relación. "Llevo aquí 20 años, y mi mujer y yo siempre hemos trabajado con turismo ruso", dice este pequeño empresario hostelero de La Pineda. Otro ejemplo: su restaurante se llama Tío Seriozha, pero esa es una traducción aproximada, porque solo está anunciado en caracteres cirílicos. "De momento la gente normal no se asusta de ir a un restaurante ruso", añade. Aunque él todavía no ha abierto esta temporada -espera hacerlo el 1 de mayo-, ya ha recibido varias llamadas para hacer reservas.

Plan de choque de Gobierno y Generalitat

El Gobierno, la Generalitat y los ayuntamientos afectados se han movido rápido. Turespaña, el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, la Agència Catalana de Turisme y varios alcaldes de la zona llevan semanas manteniendo reuniones para estudiar cómo mitigar ese descenso del turismo ruso. Hade dos semanas se presentó un plan que, entre otras medidas, identificaba los mercados que podían sustituir a los visitantes que dejarían de llegar a la Costa Dorada.

En concreto, se seleccionaron seis países de origen: Francia, Reino Unido, Alemania, Irlanda, Bélgica y Países Bajos. Los dos primeros son los principales mercados tradicionales de la zona. En cuanto a Irlanda, los empresarios de la zona esperan mucho de ella: ya supone un 7,5% de las pernoctaciones en esta costa de Tarragona.

Guardià sostiene que "los irlandeses viajan mucho, y tienen gustos y costumbres parecidos al turismo británico", que sigue siendo el primer mercado de la Costa Dorada, con un 30% de pernoctaciones. Y que también ayuda que Ryanair sea una aerolínea irlandesa que tiene vuelos directos a Reus.

Desde el Ministerio de Turismo dan cifras que podrían indicar que el plan está funcionando. Por ejemplo: el aerupuerto de Reus tiene un 15% más de viajeros internacionales programados entre el 4 y el 24 de abril -Semana Santa y alrededores- que los que tuvo en 2019, cuanto el turismo ruso aún no se había evaporado.

"En 2022 ya no esperábamos al turista ruso, porque no estaba reconocida la vacuna, y esperamos que en el futuro la participación de ese mercado en materia de pernoctaciones sea sustituida por otros como el británico, el irlandés o incluso el holandés", sostuvo el secretario de Estado de Turismo, Fernando Valdés, el pasado miércoles, tras visitar Salou. Ese municipio, principal destino de turistas rusos hasta ahora, está siendo también el protagonista de las campañas de promoción en esos mercados alternativos que ha lanzado el Gobierno.

El alcalde de Salou, Pere Granados, también pone sus esperanzas, entre otros, en el turismo irlandés. "Es un mercado pequeño pero estamos teniendo muy buena respuesta", sostiene. Tan pequeño como que la población de la isla apenas alcanza los cinco millones de habitantes, frente a los casi 150 millones de Rusia.

Noticias relacionadas