CRISIS ENERGÉTICA

El Gobierno desvincula la futura subida del gas de Argelia y su giro en el Sáhara: “Absolutamente nada que ver”

La vicepresidenta Teresa Ribera subraya que la renegociación de precios entre la argelina Sonatrach y Naturgy arrancó en octubre y que se está alargando más de lo normal por el complejo escenario actual.

La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.

La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. / EFE

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El gigante argelino Sonatrach y la española Naturgy llevan meses negociando una revisión de los precios de sus contratos de suministro de gas para los próximos tres años. Desde el sector gasista se insiste en que se trata de una “revisión ordinaria” de los contratos de las tantas que se hacen aproximadamente cada tres años, pero las negociaciones se han visto enrarecidas y tensionadas por el giro del Gobierno español para reconocer el plan autonomista de Marruecos para el Sáhara Occidental, que ha provocado un choque diplomático con Argelia.

Sonatrach se ha mostrado dispuesto a mantener los precios a todos los países compradores de gas en plena crisis de precios agravada por la invasión de Rusia sobre Ucrania. A todos, menos a España, para la que ha hablado de “recalcular” los precios hasta 2024. Y Argelia en las últimas semanas también se ha mostrado dispuesto a reforzar su cooperación con Italia para convertirlo en socio prioritario, en detrimento de España.

Con los mercados internacionales del gas desbocados y marcando cotizaciones récord, la subida de precio en la renegociación se da casi por hecho. El Gobierno español, en cualquier caso, desvincula por completo esa más que probable revisión al alza de su posición sobre el Sáhara y el enfado generado en Argelia, tradicional aliado del movimiento saharaui. “No tiene absolutamente nada que ver”, ha sentenciado la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, en una entrevista con Radio Euskadi

Ribera ha subrayado que las negociaciones entre Sonatrach y Naturgy -que también son socios en el accionariado del gasoducto Medgaz- arrancaron el pasado octubre (cinco meses antes de que se conociera públicamente la posición renovada de España sobre el Sáhara Occidental) y que se están alargando más de lo normal porque el escenario energético global es ahora especialmente complicado.

“Estas negociaciones son complicadas y siempre llevan muchos meses y ahora , con todas las cosas que están pasando a la vez, es lógico que les lleve más tiempo del que nos hubiera gustado (…) Confío en que se resuelvan adecuadamente lo antes posible”, ha indicado Ribera, insistiendo en que Argelia es “un socio fiable” para España y que el suministro de gas está garantizado.

El propio presidente de Naturgy, Francisco Reynés, deslizó que el mejor resultado de las negociaciones de Sonatrach sería en todo caso mantener los precios actuales. "Pensar que una revisión de precios hoy de Argelia va a suponer una bajada de precios creo que es estar fuera del mundo", indicó el ejecutivo. Y preguntado sobre si da por hecho pues que el grupo argelino subirá los precios, Reynés zanjó con un “ya se verá”.

El presidente de Naturgy subrayó que los grandes contratos que salen de este tipo de negociaciones de suministro tienen condicionantes a largo plazo y no están sólo vinculados a la evolución del mercado gasista diario. “Las negociaciones no son tan evidentes como mirar el precio de orden en una pantalla, tiene muchos intríngulis", sentenció, "se pueden hacer contratos de mejor precio siempre y cuando se asuman unas responsabilidades y compromisos".

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