En las comunidades más liberales

Nueva burbuja con las licencias VTC: "Desde que ganó Ayuso en mayo se han disparado, valen un 30% más"

Un taxi pasa frente a un vehículo VTC, en una calle del centro de Madrid. 

Un taxi pasa frente a un vehículo VTC, en una calle del centro de Madrid.  / EFE

  • La promesa de Madrid de que seguirán funcionando, su número limitado (17.681 en toda España) y el aumento de la demanda para el autoempleo elevan su precio

  • Agentes mediadores cobran entre 500 y 700 euros de comisión por gestionar los traspasos

  • Taxistas comienzan a trabajar también para las 'apps' Uber o Cabify: "Le sacas rentabilidad. En vez de diez carreras haces 30"

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"Mira, esto no hay quien lo pare. El precio no deja de subir. En diciembre las licencias de VTC (Vehículos de transporte con conductor) estaban a 58.000 euros y ya están a 62.000. ¡Pero es que hace un año estaban a 45.000!". Pedro coge el teléfono al segundo tono. Habla deprisa al otro lado de la línea. Se nota que está acostumbrado a vender. 

Su anuncio está de los primeros en Milanuncios: "Se vende licencia VTC de la Comunidad de Madrid para hacer ya libre de cargas. Sin coche". Es uno de muchos. En toda España hay listados más de 330 anuncios de compra-venta, la mitad de ellos en Madrid.

Algunos ofrecen las licencias con el vehículo incluido: "Licencia VTC Madrid y Skoda Octavia GNC como nuevo (menos de 10.000 kilómetros). No se contestan regateos. Seriedad. 85.000 euros". "Yo manejo varias licencias, me dedico a esto", cuenta Pedro, que asegura que el sector está viviendo una burbuja, sobre todo en Madrid, donde "no duran en venta ni una semana". 

No hay estadística oficial de precios de este mercado secundario. Pero todas las fuentes coinciden: hay una subida generalizada en las comunidades más proclives a las VTC, especialmente Madrid. Las cifras que maneja el sector no son uniformes pero siendo conservador los precios han subido más de un 30% desde hace menos de un año, sobre todo después de que, en mayo de 2021, Isabel Díaz-Ayuso ganara las elecciones que le permitieron gobernar en solitario.

"Sube muy rápido el precio. En un solo día, si hay mucha demanda, te puedo cambiar el importe en unas horas. En Baleares es donde más han subido. Llegan a estar a 85.000", asegura este mediador, que puede ganar por operación entre 500 y 700 euros.  

El precio medio por una licencia en Madrid oscila entre 58.000 y 67.000 euros, de acuerdo a los anuncios publicados, aunque "muchas operaciones" se están cerrando en las últimas semanas en una media de 60.000 euros, según explica Marcelo Navarro, asesor en la compra y gestión de licencias VTC.  Es el precio medio más alto de los últimos años.

 "Este es un sector condicionado a la normativa, a la política, y a la oferta y a la demanda, y ahora hay más demanda que oferta, lo que ha disparado los precios", afirma.

Continuidad en Madrid

La subida del precio de las licencias se debe a varios factores. El primero, la seguridad de que van a poder seguir funcionando, al menos en Madrid, pese al decreto Ábalos (Real Decreto-Ley 13/2018). 

Tras las protestas del sector del taxi, el exministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana desarrolló a finales de 2018 una norma por la que prohibía a las licencias VTC realizar trayectos urbanos más allá del 1 de octubre de 2022, lo que abocaba al sector a su práctica desaparición, pero a la vez transfería las competencias a las comunidades para que lo regulara. Les daba prácticamente carta blanca al respecto para imponer sus propias normas.  

En Madrid, donde están la mitad de las licencias VTC, 8.421 del total de 17.681, la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, ha garantizado ya en varias ocasiones que podrán seguir funcionando. 

"Vamos a seguir permitiendo que las VTC sigan trabajando en Madrid y también ayudaremos al taxi de la capital para que mejore su digitalización, para que sigan modernizando su flota", afirmó a mediados de enero en la presentación en la capital de Uber Green, el servicio de transporte 100% eléctrico que la compañía pone en marcha en la región. 

Hay que recordar que la empresa de transporte Uber comenzó a ofrecer servicio en nuestro país a principios del año 2014 bajo el paraguas de UberPop, pero tuvo que abandonar su actividad 16 meses después tras una sentencia judicial que estimaba que sus conductores no tenían una autorización administrativa.

En el primer trimestre de 2016, volvió a operar en las principales ciudades españolas, pero con la designación de UberX, que en vez de usar conductores particulares como 2014, solo iba dirigido a personas o empresas que dispusieran de licencias de vehículos con conductor (VTC) y los conductores cumplieran ciertos requisitos legales.

En aquel momento, por ejemplo, apenas había 1.500 en Madrid. Su número fue rápidamente en aumento, sobre todo de la mano de grandes inversores o fondos de inversión, que se hicieron con más del 40% de los permisos, de acuerdo a fuentes del sector. Las diferentes comunidades iniciaron un goteo en la concesión de permisos que terminó en 2018 con el citado decreto Ábalos.

Un taxista encima de su vehículo en la Castellana durante la huelga del sector en enero de 2019.

/ JOSÉ LUIS ROCA

En la actualidad, de cara a regularlas, lo que sí han hecho los gobiernos autonómicos es establecer restricciones a estos vehículos a través de decretos ley, como imponer un periodo mínimo de precontratación de 15 minutos en el caso de Valencia o Cataluña.

"En Madrid, y en Andalucía, que parece que va a seguir los pasos de Ayuso y las VTC seguirán funcionando, es donde más han subido las licencias. De hecho, antes de las últimas elecciones de mayo en Madrid podías comprarlas mucho más baratas que ahora, pero cuando ganó Ayuso subieron una barbaridad", aprecia Navarro.  

Sin nuevas licencias

La segunda razón de esta burbuja es que ya no se van a otorgar más licencias de las que hay, al superarse ampliamente en todas las comunidades la ratio de un VTC por cada 30 taxis que establece la Ley. 

Esta "competencia desleal" tiene soliviantado al sector del taxi, que ha protagonizado numerosas protestas, entre ellas una huelga brutal a principios de 2019, contra lo que consideran un "atropello" a su modo de vida. 

En concreto en Madrid hay un vehículo de alquiler con conductor por cada dos taxis. "No se van a otorgar más licencias", afirma a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA una portavoz de la Consejería de Transportes, Movilidad e Infraestructuras del Gobierno de Díaz Ayuso. Esta insiste en que "seguirán conviviendo todos los modos de transporte". 

"La Comunidad de Madrid garantiza el mantenimiento del statu quo. Los VTC que podrán seguir operando en la región como hasta ahora, sin acceder a las condiciones reservadas en exclusiva al taxi, como la recogida en la calle o las paradas específicas, entre otras", señala la consejería. 

Esta defensa del libre mercado es como la mecha que dispara los precios. "Mientras el PP siga en el Gobierno de Madrid, las licencias van a seguir subiendo porque hay pocas; aumentan el precio a pasos agigantados", ratifica José, que también se dedica al negocio de la compraventa y que en los últimos días ha cerrado acuerdos de traspaso de hasta por 67.000 euros. 

Autoempleo

También ha ayudado a esta burbuja lo que parece el final de la pandemia, que provoca que la gente esté perdiendo el miedo a coger el transporte público, lo que hace que taxistas y conductores de VTC estén trabajando ligeramente más.

Otros de los factores que está fomentando la demanda de licencias es el "factor autoempleo": personas mayores de 45 o 50 años que son despedidos y con la indemnización apuestan por comprar una licencia como "refugio". 

"Con el finiquito o la capitalización del paro haces una inversión. Si pones un restaurante necesitas conocimientos de cocina, pero todo el mundo sabe conducir", razona Marcelo Navarro, que advierte que hay mucha estafa en la venta de licencias. "Te dicen que te la venden por 45.000 y es mentira. Esas mafias se aprovechan sobre todo de extranjeros, gente del este o marroquíes". 

Julián Pradana es conductor profesional -ha conducido camiones y taxis- y está vendiendo también su licencia VTC, que compró hace unos años por 48.000 euros. Ahora pide por ella "unos 55.000 euros más o menos, porque pido un total de 75.000 euros con un Corolla que tengo con solo 5.600 kilómetros". 

En su caso vende la suya porque no le "gusta" la nueva regulación para los autónomos que está preparando el Gobierno nacional. "Es que si tengo que pagar 500 euros de autónomos.... mejor me voy", explica Julián, que valora "la libertad" que se tiene con el VTC, donde los ayuntamientos no obligan a comprar un coche determinado y no hay que sacarse ningún carné. 

Sobre el beneficio que se obtiene en una VTC con respecto a un taxi afirma que no es para tanto. "Es que al final las horas son las horas", dice. 

"No tiene nada que ver lo que se gana en un sitio o en otro", le contradice Pedro, el comercial, que asegura que muchos taxistas tantean el precio de las licencias VTC porque se gana bastante más: "Ellos mismos te lo dicen. Si en un taxi facturan entre 3.000 y 3.500 euros con un Uber o Cabify te puedes ir hasta los 7.000 euros".

Un VTC de Cabify, en una calle del centro de Barcelona. 

/ RICARD CUGAT

Mientras un taxi, por cuya licencia se está pagando desde hace tiempo entre 95.000 y 100.000 euros, puede trabajar cinco días a la semana un total de 16 horas al día, el vehículo con conductor puede hacerlo las 24 horas del día y de lunes a domingo.

Lo que está empezando también a ser más frecuente es ver a taxis que trabajan para las plataformas de VTC, algo legal y regulado.

Si un taxi factura al mes 3.500 un Uber o Cabify puede facturar 7.000

Pongamos que José María -por ponerle un nombre- pide un Uber en la céntrica Casa de América de Madrid para dirigirse a General Martínez Campos, a apenas tres kilómetros. Son las cuatro de la tarde, una hora valle en la demanda de transporte. 

La opción más económica es un Uber X Saver, por 3,50 euros. El comfort, con "vehículos más amplios y cómodos con los conductores mejor valorados", según la aplicación móvil, sale a 4,75.

 

La app da la opción de pedir también un taxi, pero por bastante más: 6,44 euros. José María decide pedir el más barato, y a los cuatro minutos, lo que aparece es un taxi. 

- Perdón, es que he pedido un taxi.

- Sí, es que funcionamos también con Uber.

- ¿Y les compensa?

- Supongo, no es mío el taxi, yo solo conduzco. 

 "Mira, aunque Uber te cobra una comisión del 12% te sale rentable", cuenta Ramón, taxista, que tiene compañeros de profesión que ya trabajan para las plataformas de VTC y él está a punto de hacerlo. "Creo que el sector del taxi está anticuado con las tecnologías y quiero probar a ver", afirma.

Según explica, aunque algunas carreras haya que hacerlas a un precio mucho menor que el que tienen establecido en el taxi, hay otras por las que obtienen más beneficio. "Como trabajan con tarifas dinámicas, cuando hay alta demanda, se llega a duplicar. Puedes hacer una carrera que normalmente serían siete euros por 20. Pegan unos palos que no veas", describe. 

"Todo el mundo que lo hace le ha sacado rentabilidad. En vez de diez carreras al día haces 30, y no tienes el taxi parado", concluye. 

La tendencia va al alza en el sector, aunque sigue siendo minoritaria. "Hay gente que lo hace, sí, pero no te lo va a reconocer ninguno porque eso es aliarse con el enemigo", asegura Paco, mientras espera a cargar frente a la sede del Ayuntamiento de Madrid, en la Plaza de Cibeles. "Eso lo hacen sobre todo empresas de taxi, pero no un autónomo", añade otro compañero, José Luis.

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