ECONOMÍA

El miedo a otra ola covid y el atasco de los fondos europeos amenazan la recuperación

  • La confirmación de una nueva variante de covid en Sudáfrica hunde las bolsas y empuja a los países europeos a aplicar restricciones a los vuelos internacionales.

  • Empresas y analistas temen que este año España ejecutará menos de la mitad de los fondos europeos previstos, en mitad de una rebaja generalizada de las previsiones de crecimiento económico frente las estimaciones optimistas del Gobierno. 

La ministra de Economía, Nadia Calviño.

La ministra de Economía, Nadia Calviño. / EFE

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“La recuperación está en marcha y es muy intensa”. Es el mantra que repite de manera insistente la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, casi en cada una de sus intervenciones públicas desde hace meses. Tras los estragos de la pandemia y la debacle económica con un desplome histórico del 10,8% del PIB nacional en 2020, la recuperación en España se da por hecho. Es una realidad, con crecimientos en los últimos trimestres gracias al fin de las restricciones ligadas a la pandemia y al avance de la vacunación por encima de la mayoría de países de nuestro entorno.

Existen dudas, no obstante, sobre cuán vigorosa será esa recuperación en España. El retraso en la ejecución de los fondos europeos, el golpe de los enormes cuellos de botella en la cadena global de suministros, el alza desbocada de los precios energéticos… son factores que han ido dejando solo al Gobierno en su optimismo sobre las previsiones de la evolución del PIB, y todas las instituciones nacionales e internacionales y los centros de análisis han ido rebajando sus estimaciones para este año y el próximo hasta colocarlas muy por debajo de las del Ejecutivo.

La nueva variante del covid detectada en Sudáfrica, y el miedo a que derive en un nuevo agravamiento de la pandemia a escala internacional, puede convertirse en un obstáculo añadido para asentar la recuperación. De momento, sin aún confirmación total acerca de la resistencia de variante B.1.1.529 a las vacunas o de su eventual mayor propagación, una ola de pánico ha golpeado este viernes a las bolsas internacionales (el Ibex español se desplomó más de 5%, con las empresas turísticas como principales perjudicadas) y ha empujado a Europa a blindarse anticipando medidas para aplicar restricciones a las rutas áreas con el sur de África.

La aparición de la nueva variante del coronavirus amenaza con el regreso de las restricciones de movilidad y de actividades dentro y fuera del país, y hace temer por una nueva sacudida para la economía nacional. “En este momento es demasiado pronto para evaluar las posibles consecuencias, pero cualquier nueva ola podría causar graves daños económicos", indica Holger Schmieding, economista jefe del banco de inversión Berenberg a Reuters.

Otro golpe al turismo

“Hay cierta incertidumbre y temor sobre cómo va a evolucionar el sector en el país. Cuando parecía que estábamos sacando la cabeza, se toman otra vez medidas restrictivas, hay que esperar para ver cómo evoluciona la situación”, apunta Carlos Albella, secretario general de la Mesa del Turismo, a a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA.

Las voces de alarma saltaron este viernes cuando la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, avisó de la intención de la UE de blindarse ante la nueva cepa sudafricana del coronavirus imponiendo nuevas restricciones a conexiones aéreas internacionales. España ha acabado emulando a los países europeos -Reino Unido, Alemania, Italia, Austria y República Checa- que de manera rápida decidieron cerrar sus fronteras a los vuelos procedentes de ciertas regiones de África Meridional.

Las restricciones a vuelos procedentes de África se suman al endurecimiento de las últimas semanas de las medidas de control de la movilidad en algunos países europeos por el aumento de los contagios y el temor a que una eventual nueva ola de la pandemia se desboque. Austria y Eslovaquia han recurrido de nuevo a los confinamientos; Portugal ha anunciado su intención de recurrir también al confinamiento después de las Navidades; y otros países como Alemania, Grecia o Irlanda van endureciendo sus medidas para prevenir contagios.

Desde el sector turístico ya se venía advirtiendo del impacto que podría tener en su negocio el aumento de los contagios en países europeos. Y es que aunque la recuperación económica ya esté “en marcha” y sea “intensa”, como recuerda Calviño, en el caso del turismo -tradicional escudo anticrisis de la economía española- aún está muy a medio gas. El turismo lleva meses apoyándose sólo en la pujanza de la demanda de los clientes españoles para impulsar su actividad, pero las llegadas de turistas extranjeros y el negocio ligado a estos viajeros foráneos siguen lejísimos de los niveles precovid. La nueva variante de covid puede suponer otra traba para la reactivación plena del sector.

Rebaja general de previsiones

El Gobierno insiste en que sus previsiones económicas para este año y el siguiente son “realistas” y “prudentes”. Pero lo cierto es que el Ministerio de Asuntos Económicos se ha quedado solo en la defensa del optimismo sobre la intensidad de la recuperación. El cuadro macroeconómico gubernamental -sobre el que se asientan los Presupuestos Generales del Estado de 2022 recién aprobados- contempla crecimientos del PIB del 6,5% este ejercicio y del 7% el próximo. Una estimación que el Ejecutivo mantiene inalterada contra viento y marea desde

La rebaja de previsiones en las últimas semanas ha sido generalizada. Las incertidumbres sobre la solidez y la rapidez de la recuperación en España ha llevado a todas las instituciones internacionales (Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional…) y nacionales (Banco de España, Airef…), y también a las casas de análisis, a revisar de manera drástica sus cuadros de estimaciones económicas hasta dejarlos netamente por debajo de los deseos del Gobierno o anunciar que lo harán en breve.

La pandemia ha provocado vaivenes extremos en la economía, con desplomes históricos y crecimientos fortísimos con apenas meses de diferencia, lo que está suponiendo un reto para los servicios de estudios y estadísticos. La insólita revisión de la estimación de crecimiento del segundo trimestre de este año por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE) -del 2,8% inicial a sólo un 1,1%- y el anuncio del organismo de que revisará esta vez al alza el dato anunciado para el tercer trimestre -del 2%- han venido a sembrar más dudas y más temores a que la reactivación se puede topar con choques de realidad a cada paso y hasta que se asiente una evolución normalizada de la economía.

El Banco de España ha anticipado “una revisión significativa a la baja” de sus previsiones de crecimiento de la economía española, que actualmente ya se sitúan por debajo de las del Gobierno con alzas del 6,3% este año y el 5,9% el próximo. “Las previsiones se han quedado obsoletas”, dijo el gobernador Pablo Hernández de Cos en el Congreso de los Diputados, tras la revisión inesperada de los datos del INE. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) también ha mostrado su malestar por los vaivenes en las estimaciones del INE y por la dificultades que generan para valorar la idoneidad de las cuentas de los PGE de 2022.

“Al inicio de la recuperación, las expectativas de analistas y organismos nacionales e internacionales apuntaban a que la economía española sería una de las que más crecerían en 2021, debido a que, al haber sido mayor su caída en 2020, el efecto rebote de la vuelta a la actividad tras la eliminación de las restricciones sería también mayor (…) ”, sostenía María Jesús Fernández, economista senior de Funcas, en una tribuna publicada en EL PERIÓDICO DE ESPAÑA. “Pero las decepcionantes cifras de contabilidad nacional del segundo y tercer trimestre del año han desvelado una recuperación mucho menos robusta, dando un vuelco completo a este escenario. En consecuencia, se ha iniciado una carrera de revisiones a la baja de las previsiones”

El panorama que refleja el último panel de previsiones de la economía española de Funcas -el centro de análisis de la patronal financiera CECA- es desolador para el Gobierno, con todos las principales casas de análisis del país rebajando sus previsiones para 2021 y 2022 y todos con estimaciones más pesimistas que las del Ejecutivo. El consenso de analistas sitúa ahora la previsión de crecimiento de PIB de este año en el 4,8% (1,4 puntos menos que la previsión de septiembre) y en el 5,7% para 2022 (cuatro décimas menos que hace dos meses).

“La gran mayoría de los participantes [en el Panel de Funcas] ha realizado sus previsiones partiendo de la hipótesis de que a partir de la primavera los precios energéticos y de las materias primas se reducirán, y las cadenas de suministro normalizarán su funcionamiento. Es aquí donde se encuentra el principal riesgo al que se enfrenta ahora mismo la economía, por el potencial impacto de dichos shocks de oferta sobre la actividad económica, tanto de forma directa como a través de los posibles efectos de segunda ronda del incremento de la inflación”, apunta Fernández.

Retraso de los fondos europeos

El temor a una infrautilización de los fondos europeos es otro factor clave que alimenta el renovado pesimismo sobre la fortaleza de la recuperación. España recibió el pasado agosto los primeros 9.000 millones de la Unión Europea y se esperan otros 10.000 millones a final de año, aunque la previsión de gasto del Gobierno era mayor con partidas presupuestarias contempladas en los PGE de este año.

El Ministerio de Hacienda sostiene que ya se ha autorizado un 67% de los fondos previstos para este año -a través del Consejo de Ministros y de las diferentes Conferencias Sectoriales-, que la ejecución del gasto comprometido es del 51,8% y que las obligaciones de gasto reconocidas son del 34,4%. Pero sin ofrecer datos sobre ejecución real.

Empresas, consultoras y analistas dan por hecho, no obstante, que este año sólo se conseguirá utilizar menos de la mitad de los 24.200 millones de euros del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) que se incluían en los PGE de 2021 (una cifra que incluso escala hasta 27.000 millones si se suma también la utilización de fondos del programa React UE).

“Las expectativas a inicio del año eran que durante el segundo semestre de 2021 comenzara a notarse la utilización de los fondos relacionados con el programa NextGeneration. BBVA Research estimaba que sólo llegarían a ejecutarse entre 10.000 y 15.000 millones de euros de los 27.000 que estimaba el Gobierno. Desafortunadamente, será difícil siquiera alcanzar la cota inferior de la primera estimación”, sostiene el servicio de estudios de BBVA en su último informe sobre la situación macroeconómica nacional.

Según los cálculos de Funcas, de los 27.000 millones de fondos europeos presupuestados para este año hasta el momento sólo se habrían ejecutado o transferido 5.700 millones por parte del Gobierno. A esa cantidad, extraída del portal de convocatorias del Ejecutivo, habría que sumar los proyectos puestos en marcha por las comunidades autónomas. “Las CCAA han ejecutado poco, porque las transferencias han llegado tarde. En total, entre lo comprometido y lo realmente ejecutado puede llegar al 30% de lo presupuestado en todo el año, no más”, estima el director de Coyuntura de Funcas, Raymond Torres, un ritmo que le parece “demasiado lento”.

Las últimas estimaciones del Banco de España -que resulta previsible que también sean revisadas a la baja- apuntaban a que este año se absorberán 11.602 millones de euros de fondos europeos (sumando las inversiones del Plan de Recuperación y las del programa paralelo del React EU), muy lejos del máximo previsto por el Gobierno. Y la ejecución de los fondos, según el supervisor, se elevará hasta 31.185 millones el próximo ejercicio y a 24.458 millones en 2023.

La Airef es más pesimista y prevé que en el conjunto del año sólo llegarán a su destinatario final gastos del Plan de Recuperación por unos 9.000 millones. La entidad alerta de que, según la contabilidad nacional, el Estado ejecutó hasta finales de agosto 4.902 millones, en torno al 20% del gasto presupuestado como créditos definitivos, pero la práctica totalidad de ese gasto fueron transferencias de fondos a organismos de la Administración central y de las CCAA, así que no puede considerarse gasto real. Al cierre de agosto, de hecho, sólo se habían ejecutado gastos por 104 millones de euros de manera finalista.

Empresarios y analistas coinciden en que las causas del retraso son múltiples: descoordinación administrativa, falta de personal para tramitar los expedientes, una excesiva concentración en las reformas -el Gobierno está dedicando toda su atención a la de pensiones y a la laboral, dicen, en detrimento de las inversiones- y la parálisis de los grandes proyectos (PERTE). El temor principal: que la falta de ambición de las iniciativas inversoras que finalmente se acometen hagan que la economía española no se beneficie de la inyección de millones para hacerse más competitiva.

“Lo que se está autorizando es lo que es más parecido a las inversiones tradicionales, y por tanto lo más fácil de aprobar para la administración, pero no son proyectos muy transformadores”, explica Raymond Torres. “Entre las convocatorias aprobadas están, por ejemplo, la de pasos peatonales sobre la M-30; no estoy seguro de que esto mejore el capital productivo del país” ironiza.

Desde CEOE se defiende “un equilibrio entre los grandes proyectos transformadores, que también traccionen hacia pymes y autónomos, y los proyectos enfocados más pequeños centrados en estos dos colectivos”. Según subraya Luis Socías, jefe de la oficina de proyectos europeos de la patronal, “de momento, la balanza está inclinada hacia los proyectos pequeños. No hay convocatorias de las medidas más ambiciosas, que son las que tienen potencial de impulsar el PIB”.

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