Automovilismo

Barcelona y Sainz aceleran por la Fórmula 1

Carlos Sainz (Ferrari), Jack Doohan (Alpine) y los pilotos de la F2 y F3 , Pepe Martí y Mari Boya, han tomado esta tarde el Passeig de Gràcia al volante de sus monoplazas

El Road Show, un evento sin precedentes en Barcelona, ha servido de preámbulo al Gran Premio de España y de magnífico escaparate para la ciudad, que aspira a mantener la F1

Sainz ha dado espectáculo con el Ferrari en el Passeig de Gràcia de Barcelona

Sainz ha dado espectáculo con el Ferrari en el Passeig de Gràcia de Barcelona / EFE

Laura López Albiac

La Fórmula 1 aterriza de nuevo en Barcelona. Pero no es un año más. Esta vez la fiesta debe ser mejor que nunca. Esa es la consigna de las autoridades y los promotores del Gran Premio, presionados, aunque no lo admitan, por la irrupción de Madrid en el calendario, a partir de 2026, el último año que tienen firmado (de momento) en el Circuit. Y si se trataba de impresionar a los gestores del campeonato, hoy se ha conseguido de pleno con el espectacular Road Show que se ha celebrado en Passeig de Gràcia.

Miles de aficionados han copado las calles del centro de Barcelona para ver en directo la exhibición, que ha servido de preámbulo al gran premio que se disputa de viernes a domingo en Montmeló. El ruído de los monoplazas y el fervor de los fans han eclipsado la protesta que apenas unos metros más allá, en la confluencia de Balmes y Aragó, protagonizaban diversas entidades vecinales que abogan por una ciudad sostenible. Según sus argumentos, la F1 va en contra de las medidas ambientales desplegadas en la ciudad, aunque, todo hay que decirlo, se trataba de un evento efímero y que proyecta la imagen de la ciudad en todo el mundo.

Enmarcado en el Fórmula 1 Barcelona Fan Festival, que arrancó el pasado sábado con la inauguración de un espacio temático destinado a los fans, el Village de Plaça Catalunya, el Road Show, sin precedentes en la ciudad, ha tenido protagonistas de altura, especialmente Carlos Sainz, que ha paseado su Ferrari frente a las joyas del modernismo catalán. La célebre Casa Batlló y su vecina Casa Amatller han ofrecido una privilegiada tribuna a vips, equipos y patrocinadores.

Pedro De la Rosa ha 'calentado' el ambiente con un deportivo de Aston Martin y Sainz ha liderado el desfile acompañado por el piloto de pruebas de Alpine, Jack Doohan, hijo del mítico pentacampeón del mundo de motociclismo en 500cc, así como por la mayor promesa del automovilismo catalán, Pepe Martí, piloto de Red Bull en F2 y el joven Mari Boya, piloto de F3 en Campos Racing. Los monoplazas han comenzado su recorrido en la Ronda Universitat, donde estaban situados los boxes, para dirigirse al Passeig de Gràcia, subiendo hasta la calle Aragó, para volver a girar hacia el sur hasta el punto de partida.

Velociodad, ‘donuts’ y maniobras imposibles han hecho olvidar la notable ausencia de Fernando Alonso, al que los organizadores del Road Show esperaron hasta el último momento, pero que al final no ha tomado parte en el evento. Ha sido poco más de una hora de espectáculo, demasiado para sus detractores, y muy poco tiempo para los aficionados que han acudido en masa a presenciarlo.

Después, y como colofón, los pilotos participantes y otras personalidades del ‘gran circo’ han pasado por el escenario ubicado en Plaça Catalunya para interactuar con los fans. Además del presidente de la F1 Stefano Domenicali, también han compartido la fiesta algunas de las integrantes de la F1 Academy como Nerea Martí, Emely de Heus, Hamda Al Qubaisi y Maya Weug, así como los ex pilotos de F1 Pedro de la Rosa y Marc Gené.

El futuro de Barcelona

El CEO de la Fórmula 1, Stefano Domenicali, que se ha dirigido a los fans en el Fórum de Plaça Catalunya al final de la exhibición, se refirió ayer, en declaraciones al diario AS, al debate sobre la continuidad de Barcelona en el calendario cuando expire el actua contrato, en 2026, así como a la irrupción en escena de la carrera urbana en Madrid, a partir de ese mismo año:

“Lo que ofrecemos a los aficionados, equipos y patrocinadores siempre se puede mejorar. Ese es el objetivo para Barcelona. Las expectativas son tener un evento lleno y que involucre cada vez más a la ciudad, porque es un elemento importante. Estamos centrados como objetivo a corto plazo en que este evento sea fantástico. Después, hablaremos del futuro en el momento apropiado”, apuntaba Domenicali, sin cerrar la puerta a la coexistencia de dos grandes premios en España más allá de 2027: “Todavía existe la posibilidad. Es difícil, pero no quiero descartarlo”.