Selección | Clasificación Eurocopa 2024

La otra lista de De la Fuente: los deberes del nuevo seleccionador

Buscar un once tipo, consolidar un plan de juego y mejorar la solidez defensiva; las tareas más urgentes de cara a la Nations League

Glasgow (United Kingdom), 28/03/2023.- Head coach of Spain Luis De la Fuente gestures on the touchline during the UEFA EURO 2024 qualification match between Scotland and Spain in Glasgow, Britain, 28 March 2023. (España, Reino Unido) EFE/EPA/Robert Perry

Glasgow (United Kingdom), 28/03/2023.- Head coach of Spain Luis De la Fuente gestures on the touchline during the UEFA EURO 2024 qualification match between Scotland and Spain in Glasgow, Britain, 28 March 2023. (España, Reino Unido) EFE/EPA/Robert Perry

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España cierra la primera ventana de selecciones de 2023 con más dudas que certezas: una victoria ante Noruega (3-0) y una derrota en Escocia (2-0) no sirven para consolidar el proyecto de Luis de la Fuente, que en sus primeros partidos como seleccionador ofreció una imagen aún demasiado errática.

España sigue a la búsqueda de un once más o menos consolidado. Tras la etapa de Luis Enrique, un entrenador absolutamente fiel a una idea -y poco permeable a flexibilizarla-, Luis de la Fuente asume el reto de recuperar la competitividad del equipo, puesta en duda durante el Mundial, pero para ello, tiene por delante un trabajo arduo y con varios frentes abiertos, entre ellos los siguientes:

A la busca de un once tipo

De la Fuente introdujo de golpe ocho cambios. De un partido a otro, cuatro días de diferencia y dos alineaciones prácticamente diferentes. Fue un cambio demasiado radical, y el equipo lo acusó.

De los once que salieron de inicio en Hampden Park, solo uno, Rodri, había tenido minutos en el Mundial de Qatar. Otro, Yerémi Pino, había estado en el torneo, pero sin minutos. El resto, ni siquiera había formado parte de los convocados por Luis Enrique.

Rodri Hernández (16) mira el momento del 1-0 en el Escocia-España de la fase de clasificación para la Eurocopa de 2024 / Andrew Milligan/Pa Wire/Dpa

De la Fuente había avisado en la previa de que haría algunos retoques. "Lo hacía en la selección sub-21 y funcionaba, ¿por qué no hacerlo aquí?", reflexionó. Pero la exigencia, la presión, el escenario y los rivales cambian enormemente de la sub-21 a la absoluta.

España no tiene el cuajo suficiente como para aguantar ocho cambios de golpe: en Glasgow, fue un equipo desnaturalizado, un puzzle sin armar, con jugadores debutantes -David García-, otros con escaso recorrido en la selección -para Pedro Porro era su segundo partido como internacional- y sin un líder claro sobre el terreno de juego. Morata (capitán) no tuvo minutos y Aspas entró en la segunda parte.

De la Fuente necesita encontrar un once tipo: o al menos, una columna vertebral a partir de la cual construir una alineación más o menos reconocible. A partir de ahí, logrará que España vuelva a ser una selección con cara y ojos. En Glasgow no lo fue. En Málaga, solo a ratos.

Demasiados agujeros en defensa

El fútbol actual castiga con crueldad los errores defensivos: conviene armar al equipo desde atrás, cerrar bien la puerta antes de salir de casa; a menos que el potencial ofensivo sirva para compensar los errores atrás. No es el caso de España.

Ante Noruega, el equipo evidenció algunas carencias que los rivales no supieron aprovechar. Escocia, en cambio, sacó petróleo. Dos acciones similares, en segunda jugada y con McTominay llegando desde atrás, sirvieron para decantar el partido. Si en Málaga jugaron Laporte y Nacho como centrales, en Glasgow lo hicieron Íñigo Martínez y David García. También los laterales cambiaron. Carvajal y Balde primero; Porro y Gayà después.

A España le faltó consistencia y seguridad. Dejó la sensación de ser un equipo poco fiable en la retaguardia. El caso del lateral derecho fue el más preocupante, porque ni Carvajal ni Porro ofrecieron demasiadas garantías.

Nico Williams, en el partido ante Escocia / Robert Perry

El plan A, el plan B y el plan de juego

La prensa elogió a De la Fuente por haber rescatado la figura del delantero centro clásico. "Lo advierto ya, para mí no existe eso de falso delantero", dijo el seleccionador en Escocia. Es el llamado plan B, que tanto se le reclamó a Luis Enrique: contar con un delantero puramente rematador como solución de emergencia. Funcionó ante Noruega, pero no ante Escocia. España dio la sensación de recurrir antes al plan B que al A: existen dudas sobre cuál es la idea de juego que quiere implantar De la Fuente.

Aunque su sistema parece definido (4-2-3-1), el estilo de España está por cuajar. Aún no se sabe con certeza si es un equipo de extremos o de interiores, si prefiere jugar por dentro o por fuera, si el delantero centro será puramente rematador o más asociativo.

Falta por definir el papel del media punta -Ceballos ha alternado minutos de calidad con otros más grises- y de los dos pivotes. Mikel Merino y Rodri fueron los únicos que repitieron titularidad (además de Kepa), pero en Glasgow alimentaron el debate sobre su compatibilidad en el campo.

Joselu se lamenta en un momento del Escocia-España. / EFE

La autocrítica y el mensaje

Ante los periodistas, Luis de la Fuente tiene un trato exquisito. Es una persona extremadamente educada. Respeta la labor de la prensa, hasta el punto de admitir que lee y escucha "casi todo", mientras la mayoría de sus colegas presume de no hacerlo.

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Pero el nuevo seleccionador también debe ir adaptándose a las exigencias mediáticas de su nuevo cargo: la presión es infinitamente mayor que en la sub-21 y probablemente su mensaje también deba ser otro.

Tras caer en Glasgow, dijo estar satisfecho con el juego de su equipo, unas palabras que la prensa desplazada a Hampden Park no supo procesar. Probablemente le faltó autocrítica. España fue un equipo voluntarioso, pero falto de recursos y de carácter; y el seleccionador no logró explicar qué le faltó al equipo.