Éxito de público

Apoteósico ciclocros de Benidorm: Van der Poel derrota a Van Aert, que la fiesta no pare

15.000 personas pasan por taquilla para ver en directo el duelo entre las dos grandes estrellas de la especialidad ciclista. | La carrera se resuelve en un esprint entre las dos figuras donde el nieto de Poulidor se impone a su rival belga.

Apoteósico ciclocros de Benidorm: Van der Poel derrota a Van Aert, que la fiesta no pare
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Sergi López-Egea

¿Alguien podía imaginar que una prueba de ciclocrós iba a reunir a 15.000 personas en Benidorm? Pues ha sucedido este domingo. Casi se podría decir que una carrera de estas características tan alejada de los circuitos de Flandes podía encontrarse más perdida que un pulpo en un garaje. El barro no estaba ni se le esperaba. Pero sí que estuvieron Mathieu van der Poel y Wout van Aert; ellos solitos contra los demás y con la victoria del nietísimo de Raymond Poulidor ante el 'salvaje' ciclista belga, que terminó muy enfadado por haber errado tácticamente en la parte final de la prueba.

No era un espectáculo gratuito, como acostumbra a suceder en el ciclismo de carretera donde las estrellas de ciclismo pasan por tu pueblo o ciudad y solo tienes que salir a la calle o al balcón, o sentarte en el portal de tu casa, para verlos en acción. Había que rascarse el bolsillo y pagar entre 15 y 18 euros, según la zona del circuito, para oler el sudor de Van der Poel y de Van Aert, porque incluso para desgracia de los demás participantes, cuando ellos corren, ensombrecen a los demás, incluso a Tom Pidcock, que atacó demasiado pronto para quedarse sin fuerzas al final.

Y fue Pascual Momparler, seleccionador español de ciclismo, y organizador de carreras, quien un día tuvo una idea, que para muchos era una locura; llevar el ciclocrós hasta la playa de Benidorm, conseguir el reto de que el público pagase -y porque no se pusieron más entradas a la venta- y sobre todo lograr que la pareja de oro no se sintiese extraña lejos del barro y disputase la carrera en un mundo de ciclocrós donde unas veces gana Van der Poel, como este domingo, y otras Van Aert, segundo porque se quedó cerrado en el esprint decisivo. “Estoy enfadado por no haber ganado. No he gestionado bien la carrera y no me he puesto delante en el momento decisivo”, confesó el ‘salvaje’ corredor belga tras acabar la prueba en la señal internacional de televisión.

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Porque cuando todo parece que está inventado, gusta descubrir cosas nuevas o apostar por lo incierto sabiendo que puedes fracasar en el intento. Por eso, Momparler fue, al margen de Van der Poel, el otro gran vencedor en la prueba de la Copa del Mundo de Benidorm. Porque no es fácil sacarse de la chistera carreras, como ocurrirá el 13 de febrero con la Clásica Jaén Paraíso, en su segudna edición, una prueba que discurre por caminos de tierra rodeados de olivos, y que espera a Tadej Pogacar con los brazos abiertos.

No hubo el barro de Flandes, pero sí escalones, tablones de madera, bancos de arena, puentes, escaleras urbanas, asfalto, hierba y pinos para dar un colorido mediterráneo al circuito. Y muchos belgas que pasan el invierno por Benidorm y alrededores que llevaron sus banderas con el león de Flandes para animar sobre todo a Van Aert en su particular duelo con Van der Poel. El neerlandés, más listo, se llevó el premio en una carrera que, sin duda, se repetirá el año que viene.