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Morata, el eterno retorno del hijo pródigo

El delantero del Atlético de Madrid, que ha protagonizado un excelente arranque de campaña, camina sobre el alambre de la incertidumbre, a la espera de ver si se concreta o no su traspaso a otro equipo

Álvaro Morata, delantero del Atlético de Madrid.

Álvaro Morata, delantero del Atlético de Madrid. / Reuters

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A pesar de que está a punto de cumplir los 30, Álvaro Morata (Madrid, 1992) conserva aún hoy el rostro de un niño. Bajo un flequillo que se alza siempre en rebeldía, se hallan unos ojos que miran hambrientos la portería contraria. Delantero pertinaz e infatigable, este madrileño ha tenido que luchar en ocasiones más contra las dudas, las críticas y los memes de la afición que contra los marcajes de las defensas rivales.

Pocas patadas le habrán dolido tanto como cuando tuvo que leer en las redes sociales un aluvión de insultos e incluso ataques a sus hijos. Pero él nunca se ha escondido; siempre ha estado ahí, dando un paso al frente con sus aciertos y sus desaciertos. Si falló un penalti fue porque, pese a escuchar los silbidos de su propia afición, se atrevió a buscar el balón, depositarlo en el punto de penalti y lanzarlo.

Morata no es un crack mundial, no ha logrado los registros de Cristiano o Messi, pero es un futbolista que solo se ha desenvuelto en clubes de élite, de esos en los que para entrar en sus plantillas hay que abrirse paso con el brillo de los quilates, de esos, también, que cada temporada aspiran a ganar la Champions.

Él ha vestido las camisetas de Real Madrid, Juventus, Atlético de Madrid y Chelsea. Ha ido de acá para allá, saltando de un equipo a otro, pero siempre entre los grandes, lo que excluye el factor suerte, el error de un técnico o una carambola de dimensiones astronómicas. Se lo ha ganado como se lo ganan los delanteros, marcando goles.

56 internacionalidades

Uno de sus tantos, con la bianconera de la Juve, dejó al Real Madrid fuera de una final de Champions. Otro, sirvió para certificar el pase de la selección española al Mundial de Qatar. En la ‘Roja’ ha encontrado el respaldo de Luis Enrique, que respondió a la avalancha de críticas y feroces ataques de una parte de la afición con aquel rotundo “Hoy juegan Morata y 10 más”. Nadie tira piedras sobre su tejado, ni siquiera el técnico asturiano: Morata ha anotado 26 goles en 56 partidos con la Selección. No son cifras al alcance de cualquiera. Ni hoy, ni ayer.

Este delantero de 187 centímetros de altura no solo va bien por alto, también es rápido, con una poderosa zancada, posee un buen golpeo de balón, juega bien de espaldas a la portería, es fuerte en el choque con los centrales y siempre da la cara en los partidos de alto voltaje.

Es cierto que no ha logrado consolidarse como un jugador imprescindible en ninguno de los clubes por los que ha pasado hasta ahora, y eso le ha obligado a hacer las maletas una y otra vez, convirtiéndose si no en un trotamundos, porque siempre ha estado en el fútbol europeo, sí en un jugador errante.

Pero cuando llega la hora de facturar en el aeropuerto, Morata lleva en su equipaje dos ‘Scudettos’, tres Copas de Italia y dos Supercopas de Italia (Juventus), una FA Cup (Chelsea) y dos Champions League, dos Ligas, dos Copas del Rey, una Supercopa de Europa, una Supercopa de España y un Mundial de Clubes (Real Madrid). Un palmarés a prueba de memes. “La gente, que diga lo que quiera”, le espetó una vez a un periodista cuando le mentaron los reproches de la afición.

Gran inicio

Ahora, de regreso al Atlético, tras ser descartado por la Juve, ya en su etapa de madurez, y después incluso de que llegara a sonar como petición de Xavi para el Barça la pasada campaña, Álvaro Morata camina sobre el alambre de la incertidumbre, a la espera de ver si se concreta o no su traspaso a otro equipo, o si finalmente se queda a las órdenes de Simeone y tiene la oportunidad de seguir anulando las dudas y las críticas de parte de la afición colchonera. De momento, el lunes, en el primer partido de la temporada, anotó dos goles frente al Getafe en la victoria rojiblanca que sitúa al Atlético como el primer líder de la campaña.

Cuando restan menos de 15 días para que se cierre el mercado de fichajes, no se conoce a ciencia cierta cuál será el futuro de Morata. “Siempre he llegado aquí con ganas de trabajar”, ha dicho al volver a vestir la camiseta del Atleti, el club en el que soñaba jugar cuando era recogepelotas. Y trabajo, lo que se dice trabajo, no le va a faltar a un delantero así, aunque tenga que mirar siempre de reojo la maleta.  

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