BALONCESTO

El puzle imposible con el que la Liga ACB se ha sobrepuesto a la sexta ola de Covid

  • El estricto protocolo de suspensión de partidos ha forzado el aplazamiento de 26 partidos desde el 19 de diciembre

  • "Si tenía que caer el Clásico, que cayera (y cayó). No íbamos a correr el más mínimo riesgo sanitario", argumentan

  • La competición ha logrado que se disputen antes de este lunes todos los encuentros decisivos de la clasificación para la Copa

Smits trata de superar la defensa de William-Goss durante el último clásico de la ACB.

Smits trata de superar la defensa de William-Goss durante el último clásico de la ACB. / Afp

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Poco antes de comerse las uvas, mientras los ejecutivos y trabajadores de la Liga ACB disfrutaban de unas horas de relajación familiar tras la primera marejada de suspensiones de partidos por culpa del Covid, sus correos electrónicos y grupos de Whatsapp comenzaron a echar humo. El Barça acababa de notificar tres nuevos positivos y eso implicaba forzosamente la suspensión del Clásico que debía jugarse el 2 de enero.

Ya en Año Nuevo, por la mañana, la ACB anunciaba oficialmente el aplazamiento de la visita de los azulgrana al Real Madrid, duelo disputado finalmente el 23 de enero con victoria del equipo de Saras Jasikevicius. Una decisión que refrendaba la convicción de la principal competición de baloncesto española de ser extremadamente conservadora con los positivos de Covid, más de 100 en la Liga durante el último mes.

"Si tenía que caer el Clásico, que cayera. Pero no íbamos a asumir el más mínimo riesgo sanitario", resumían desde la ACB aquellos días de cascada de suspensiones. Su protocolo dicta que un equipo debe tener nueve jugadores aptos para poder jugar, pero con interpretaciones flexibles que llevaron a aplazar partidos si surgía un positivo y no había tiempo material para hacer una prueba de refuerzo al resto de integrantes de cada equipo.

Se llegaron incluso a retrasar partidos un par de horas para esperar a los resultados de una nueva prueba PCR, con el consiguiente quebradero de cabeza para Movistar Plus, que retransmite todos los partidos, a la hora de rehacer su programación sobre la marcha. Un sobreesfuerzo que valoran muy positivamente en la ACB, que destacan la colaboración y la comprensión que han tenido durante este difícil mes por parte de la operadora.

26 partidos aplazados

Como paradigma, precisamente, la jornada del 2 de enero, en la que los nueve partidos previstos tuvieron que ser aplazados. Desde el 19 de diciembre, la ACB se ha visto obligado a posponer por culpa del Covid un total de 26 partidos, cuando en los tres meses anteriores desde que comenzó la temporada (18 de septiembre) solo se habían tenido que cancelar dos.

Ha habido dos partidos que incluso han tenido que ser pospuestos en dos ocasiones. De esos 26, restan todavía seis por disputarse. Todo ello con la dificultad añadida de tener que reajustarlo todo en el peor tramo posible del campeonato (al margen de las jornadas finales), dado que era en este mes cuando se decidían los ocho clasificados para la Copa del Rey.

El último día que marcaba el reglamento para decidir los participantes en la cita que se celebrará el mes que viene en Granada era el 9 de enero. Sin embargo, los clubes decidieron alargar el plazo hasta este mismo domingo, confiando en que ese margen extra de 21 días fuera tiempo suficiente para disputar los partidos aplazados de las 17 primeras jornadas, las que marcan el corte copero.

Plan b para la Copa

Aunque las expectativas no eran del todo halagüeñas, la ACB ha logrado encajar el puzle y evitar el plan b, que consistía en determinar quiénes eran los ocho mejores en función de su porcentaje de victorias en la primera vuelta. Una salvaguarda que la competición ya tuvo que utilizar hace un año, durante uno de los momentos más crudos de la pandemia.

Se han disputado todos los partidos determinantes y solo quedan pendientes el Barça-Andorra de la 15ª jornada que se disputa este martes y el Betis-Fuenlabrada de la 17ª, todavía sin fecha. Los azulgrana tenían el billete de cabeza de serie garantizado con independencia del resultado de su choque contra el equipo del Principado y los otros tres implicados carecían de opciones matemáticas.

El sorteo de los emparejamientos, por cierto, se celebra este lunes a las 13.00 horas. Real Madrid, Barcelona, Joventut y Valencia serán cabezas de serie y se cruzarán en cuartos contra Manresa, Murcia, Breogán y Tenerife, tras los resultados de este fin de semana. El Baskonia se queda finalmente fuera de la cita copera al igual que otros clásicos como el Unicaja y el Gran Canaria.

Para encajar esos partidos decisivos para la clasificación copera, la ACB se ha visto obligada a posponer partidos inicialmente previstos en el calendario de la segunda vuelta. De hecho, la 19ª jornada, prevista inicialmente para el 22 y el 23 de enero, se disputará de manera íntegra los días 12, 13 y 14 de abril, mientras que la 20ª, la del pasado fin de semana, se irá jugando en huecos libres del calendario.

Como se observa en el gráfico, el impacto de la sexta ola de Covid-19 ha derivado en un calendario extrañísimo desde Navidad, en el que la ACB ha tenido que reprogramar partidos respetando los espacios de las competiciones europeas, en las que participan 10 de los 18 equipos que compiten en la liga. Nada que ver con el calendario que estaba previsto inicialmente para estas cinco últimas semanas: había programados 54 partidos y solo se han podido disputar 33. Otro se juega este lunes y uno más el martes.

Europa

En la Euroliga, con un protocolo menos garantista pero con la dificultad añadida de los viajes internacionales, el destrozo del calendario que ha provocado el Covid también ha sido muy importante, con 20 partidos suspendidos y todavía por jugarse desde el 23 de diciembre. De ellos, dos afectan al Real Madrid, otros dos al Baskonia y uno al Barcelona. Entre los tres deberían hacer jugado 16 partidos de la Euroliga tras Navidad y solo han disputado 11.

En la Eurocup han tenido más suerte y solo quedan cinco partidos pendientes, uno del Gran Canaria y otro del Andorra entre ellos. En la Champions FIBA, la tercera competición, también han tenido que retrasarse algunos duelos de la segunda fase de grupos dado que no pudieron jugarse algunos choques clasificatorios previos.

El encaje de bolillos no ha sido nada fácil para ninguna competición, llegando a buscar fórmulas imaginativas como la que tomó la Liga ACB al adelantar un partido previsto para días más tarde con el objetivo de permitir que en la fecha inicialmente prevista para su disputa se pudieran jugar encuentros aplazados.

Un galimatías que desde la ACB, dado su resultado final, dan por bueno pese al esfuerzo que ha conllevado para sus propios empleados, árbitros, equipos, personal auxiliar de los clubes...

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