COPA DEL REY

José Juan, el Yashin de Alcoy, 42 años y verdugo de Madrid y Levante: "Solo sé parar y parar"

  • El veterano guardameta del Alcoyano detuvo dos penaltis en la tanda del martes para eliminar al conjunto granota de la Copa del Rey

  • “Sé que mi final está cerca, pero yo solo me preocupo de disfrutar cada momento, de parar, parar y volver a parar”, asegura

La plantilla del Alcoyano mantea a José Juan tras su victoria a penaltis contra el Levante.

La plantilla del Alcoyano mantea a José Juan tras su victoria a penaltis contra el Levante. / Morell / Efe

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José Juan lo ha vuelto a hacer. A sus casi 42 años (los cumple el 31 de diciembre), el portero del CD Alcoyano fue decisivo este martes con sus dos paradas en la tanda de penaltis frente al Levante, otra presa cazada de Primera División que se une a su panteón de ilustres en la Copa del Rey donde figura el Real Madrid, al que el equipo con más moral tumbó gracias al buen hacer de Josiño (el cuadro de 1 RFEF también derribó en la edición pasada al Huesca cuando estaba en la máxima categoría).

El antihéroe del fútbol español, el meta que mengua un kilo cada año para seguir en competición, el Lev Yashin vigués, el ‘ídolo del Anfield’ y un sinfín de hitos más que ha ido acumulando en una interminable carrera que cuenta ya con 24 capítulos. 

“¿Otra vez, José?”, es la primera pregunta que plantea horas después del nuevo hito EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, desde la familiaridad que él acepta por parte de alguien que guarda unos guantes de su época en el CD Lugo, donde como confiesa, vivió “sus mejores años futbolísticamente”. Si se rascan, sale parte de su magia, aunque sólo funcionan en las manos de JJ (otro de los apodos que ha tenido). “Ya sabes, como siempre, yo lo que hago es parar, parar y volver a parar”.

Experiencia y estudio

Lo suyo no es únicamente cuestión de experiencia, hay mucho estudio por detrás. “Tanto en los partidos de Copa como en liga, Gabri Ribera, entrenador de porteros del Alcoyano, me da información de los lanzadores que puede haber y por dónde pueden tirar. Pero también hay un punto de intuición, es un cóctel”, explica José Juan, con la labia adquirida de tantas entrevistas en las últimas temporadas, a pesar de ser un tímido confeso. 

Por eso, a pesar de su veteranía, nunca le ha gustado demasiado ser capitán, un rol que el campo de El Collao -feudo del Alcoyano- ejerce “Juli, además de otros dos chicos de la ciudad que hacen una labor espectacular”, comenta mientras ultima recados para Navidad en su Ford Focus rojo, que compró cuando estaba en Segunda y que aún mantiene: “Con que me lleve, me basta”.

Remontada

Después de un partido que el Alcoyano llegó a dominar por 3-1, el Levante se repuso hasta forzar la prórroga. El mayor físico del conjunto de Primera debería haber bastado para batir al equipo de Primera RFEF (antes Segunda B y tercer nivel del fútbol español), pero si José Juan es todo positivismo, sus rivales representan lo contrario. 

Los granotas están todavía buscando el botón de reset después de batir el récord de partidos sin ganar en Primera (25), a lo que ahora suman el desastre de la Copa del Rey. Solo Morales fue capaz de batir a José Juan, que paró los lanzamientos de Pepelu y Bardhi (Roger lo envío al poste) en la tanda fatídica, que se ha convertido en una de las especialidades tardías del cancerbero vigués. 

“Nunca se me había dado demasiado bien. Sin embargo, en liga ya he atajado dos y en los últimos años he bloqueado un montón. Supongo que será la mayor serenidad”, confiesa el guardameta, quien se mostraba tranquilísimo antes de la muerte súbita. “Estábamos para disfrutar, como con el Real Madrid el año pasado”, añade, este extremo zurdo frustrado, en su igualmente enamoramiento maduro con el torneo del K.O.: “Tú bien lo sabes, antes no pasaba ni de segunda ronda. ¡Mira qué cambio!”.

Extremo zurdo

José Juan todavía le da las gracias al entrenador del Independiente, un equipo de barrio en Vigo, que le dijo cuando tenía siete años: “Josiño, mira, tú para atrás”. Y es que el guardián del Alcoyano empezó jugando de extremo izquierdo. Lleva tanto en el fútbol el meta vigués que ha vivido el boom inmobiliario, la explosión de la burbuja y la creación de una nueva categoría en la que ahora milita, la Primera RFEF. 

Como buen vigués, su sueño era debutar con el Celta y lo consiguió con 23 años. Fue ante el Racing de Santander en Primera. Aquello fue un cúmulo de casualidades, porque, como recuerda, Lotina le incluyó en la convocatoria debido a la varicela de Pinto. Cavallero fue titular... pero cometió un penalti que acarreó expulsión. 

Y allí salió Josiño, diminutivo gallego por el que era conocido, a solventar la papeleta. “¡Seis minutos añadieron en aquel partido! El gol del empate me lo marcó Diego Alonso (que acaba de ser designado nuevo seleccionador de Uruguay), al final de todo. Nada más hacerlo, pitido. Me empujó y no pude atrapar el balón. Fue un debut agridulce por esa acción final”, rememora, casi 19 años después, como si fuera ayer.

Esa temporada y la siguiente, la 2003-04, las guarda con cariño en su largo álbum de historietas, porque con el filial celeste llegó a jugar los playoffs de ascenso a Segunda División en una escuadra en la que estaba un Aspas, Jonathan, hermano de Iago, que por aquel entonces crecía en la base celeste. Hacerse un hueco en aquel Eurocelta era prácticamente imposible. 

Trotamundos

Antes de su estreno con el primer equipo del Celta, José Juan ya se había bregado en el Valladolid B o el extinto CD Ourense, al que regresó antes de dar su primer salto, a Segunda División, la categoría en la que mejor ha rendido. 

Lo hizo gracias a uno de los hombres más controvertidos del fútbol español, Quique Pina, agente, presidente, investigado en varias causas, pero del que José Juan no tiene una mala palabra: “Estuve ocho años con él y jamás hubo un problema”. Tanto es así que orientó sus pasos en esta etapa. 

Pina le fichó para el Ciudad de Murcia, que acabó deslocalizándose a Granada tras la venta de todas las acciones a un empresario de esa ciudad, propietario del Granada 74. Después, lo recomendó para el Águilas, donde sufrió la lacra de los impagos, más frecuente en aquellos tiempos.

La incertidumbre termina con su fichaje por el Granada CF en 2009, por aquel entonces en Segunda B. Encadena dos ascensos hasta Primera. Entonces, sufre una maldición: “Me rompen el pómulo dos veces, me salen piedras en el riñón…”. A esto se le suma el altísimo nivel de otro portero gallego, Roberto Fernández, titular indiscutible de aquel conjunto nazarí, y con el que José Juan vuelve a coincidir en su siguiente destino, el CD Lugo, donde se forja su leyenda que prolongó en el Elche y mantiene ahora en Alcoy.

Más allá del verde, llegó a tener una tienda de delicatessen en Albacete (su mujer es de ahí), llamada El Colmado, de la que frecuentemente llevaba productos para sus compañeros en el club lucense.  

Ídolo "del Anfield"

En la ciudad amurallada se convierte en uno de los jugadores más queridos y el fondo norte del Anxo Carro, al que los aficionados apodaron Anfield en los años de Quique Setién como entrenador, le hizo un cántico propio (en Alcoy le apoyan con "la Virgen Maria está en la portería"), a ritmo de Gloria de Umberto Tozzi.

José, José Juan / ídolo del Anfield, José Juan / Lo paras casi todo, José Juan / Lideras la defensa, José Juan / Cuando tú saltas al campo / la afición está segura / con tu cara, con tus gestos / Se llama José Juan.

Como toda letra, tiene su significado. Lo paraba casi todo, porque alguna salida en falso cometía. Siempre ha sido un portero eléctrico. Era y es su forma de marcar territorio. “Con tu cara y con tus gestos”, un verso de pura retranca gallega, puesto que José Juan parece tener siempre el mismo rostro. Su expresión se quedó aún más petrificada cuando decidió raparse para dar lustre a su sesera. 

José Juan, durante su etapa en el Lugo.

/ Lugoslavia

“Alguno pensó que estaba enfermo”, confiesa con gracia un portero que, pese a su reconversión en influencer de redes sociales (con el alias @jjdiabol, “un mote picante de juventud”) tras la machada ante el Real Madrid, no es un jugador de este tiempo. Ni siquiera de este siglo, a tenor del que es su gran ídolo: “Lev Yashin, la araña negra, el meta soviético, el único arquero capaz de ganar un Balón de Oro”. 

Y, ahora, entrenador

A los guardametas no les queda más remedio que citarse los unos a los otros, porque, como confiesa el propio José Juan, hay que estar “algo mal” para ponerse bajo palos y jugar sin red cada encuentro. Así se lo hace saber a los jóvenes que entrena en el SCD Intangco y el Granja de Rocamora: “Lo primero que les pregunto es: ‘¿Te gusta ser portero?’. Piensa bien la respuesta, porque es la posición más ingrata del fútbol. Puedes pasar en un momento de ser héroe a villano”.

Pero sus jóvenes pupilos le han visto tantas veces vestido de salvador que todos quieren seguir sus pasos, para cogerle el relevo, si es que alguna vez lo permite… “Sé perfectamente que el momento del adiós está cerca. Por eso no me marco objetivos. Entreno y disfruto. A lo mejor dentro de tres meses todo explota”, sentencia desde sus 79 kilos, peso al que ha llegado tras perder uno por temporada -”de aquí no bajo”- para mantenerse como el incombustible antihéroe del fútbol español que ya espera a su siguiente víctima en un sorteo de dieciseisavos de la Copa del Rey que se celebra este viernes a las 12:30.

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