EN 2004 HABÍA 25, AHORA 2.300

Universidades de EEUU montan casting de deportistas en España: "Con beca es más barato que en Valladolid"

Adolescentes juegan un partido de fútbol durante una jornada ante ojeadores de universidades estadounidenses, el pasado martes en Madrid.

Adolescentes juegan un partido de fútbol durante una jornada ante ojeadores de universidades estadounidenses, el pasado martes en Madrid. / Alba Vigaray

  • España es el cuarto país extranjero con mayor presencia deportiva en los campus estadounidenses, por detrás de Canadá, Reino Unido y Alemania

  • "No se trata de ir ahí a ser profesional, sino de aprovechar las aptitudes deportivas para estudiar una carrera en EEUU y tener un nivel de inglés excelente a los 22 años"

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El estadio García de la Mata, en Madrid, es uno de tantos campos de fútbol con césped artificial para pachangas de aficionados. La mañana del pasado martes, 7 de diciembre, y mientras muchas familias planeaban escapadas aprovechando el puente de la Constitución, otras centraban sus esfuerzos en la carrera académica del niño. Alrededor del estadio se mezclaban, en aparente armonía, familias, ojeadores y curiosos. Los primeros jaleaban a los chavales que trataban de dar lo mejor de sí mismos para impresionar a los segundos. Para los primeros había mucho en juego. Este es uno de los casting que, de fuera de los focos, organizan universidades estadounidenses en España en busca de deportistas a los que becar.

En este caso, los que han llegado son jugadores pertenecientes a las canteras de LaLiga, buenos graneros de futbolistas, pero que buscan algo que sobrepase lo que una academia española puede ofrecer. El objetivo de estos adolescentes es convencer a ojeadores de universidades de EEUU de que sus aptitudes futbolísticas, unidas a las académicas, merecen una beca que les permita compaginar su pasión deportiva con la posibilidad de desarrollar unos estudios de prestigio. Ser profesional del fútbol es secundario, lo importante es labrarse un futuro fuera de las pistas que supere las posibilidades que les ofrece el sistema universitario español.

"Cuando empezamos con la empresa, en 2004, había entre 20 y 25 deportistas españoles estudiando en las universidades estadounidenses. El pasado mes de agosto, nosotros enviamos allá a 270 chicos y rozamos los mil que están ahora mismo estudiando y practicando deporte. Calculamos que, en total, ahora mismo hay alrededor de 2.300".

Quien habla es Gonzalo Corrales, fundador junto a su hermano Álvaro de la empresa zaragozana AGM, dedicada a intermediar entre universidades de EEUU y estudiantes y familias españolas para la obtención de becas y que factura alrededor de un millón de euros anuales. Él fue uno de aquellos pioneros que en los años 90 decidió embarcarse en una aventura prácticamente desconocida en España.

Un buen día se vio en la tesitura, tan habitual en Europa, de tener que elegir entre su prometedora carrera en el tenis y sus estudios universitarios y encontró al otro lado del Atlántico la cuadratura del círculo que en nuestro país resultaba casi imposible de encontrar.

Cuarto país del mundo

Corrales fue una rareza en su generación, pero ya no lo es. Hay alrededor de 2.300 jóvenes españoles estudiando en universidades americanas gracias a sus aptitudes deportivas. Una cifra que ya sitúa, en las dos principales divisiones del sistema, a nuestro país como el cuarto del mundo que más deportistas exporta a los campus estadounidenses.

Canadá por cercanía geográfica (4.242) y Reino Unido por idioma y cultura (2.021) son inalcanzables, pero España ya roza la tercera posición que de momento conserva Alemania: 1.346 frente a 1.364 deportistas en las divisiones I y II del sistema universitario estadounidense. Los otros mil españoles en EEUU participan en la división III, de la que no se registran datos comparativos por nacionalidad a nivel federal.

La Asociación Nacional Deportiva Universitaria (NCAA, en sus siglas en inglés) elabora estadísticas sobre la presencia de deportistas internacionales y sobre la llegada de nuevos estudiantes cada año a su sistema, que se divide en tres divisiones, en función del potencial deportivo y académico de las universidades y de su capacidad para otorgar becas.

Los datos sobre la presencia de deportistas internacionales en las divisiones I y II, las dos más importantes, constatan que España es una potencia en ocho disciplinas, en las que se sitúa como uno de los cinco países (excluyendo EEUU, claro está) con mayor presencia: golf, fútbol y tenis en ambos géneros, baloncesto femenino y natación masculina. En el caso del tenis, los españoles lideran con holgura las estadísticas.

Tenistas

La última edición del informe NCAA, en el que se analiza la procedencia de los deportistas que están en su primer año universitario, recoge que España ya lidera internacionalmente dos disciplinas de la División I, ambas femeninas: es el país con más tenistas (35, por 28 de Reino Unido) y golfistas (17, frente a 15 de Canadá).

En chicos, solo Alemania (24) supera los 22 futbolistas españoles. En la División II, España lidera el ranking de chicos tenistas (40, seguido de 26 alemanes), lo roza en chicas (22, una menos que Alemania) y es tercera en jugadores de fútbol (50, lejos de los 93 británicos).

El contraste entre los datos generales y los del primer curso de 2020 constatan que la presencia de españoles en las universidades estadounidenses va en aumento. ¿Por qué? "Porque ahora cada vez más familias saben que esta es una oportunidad real, no una moda pasajera, como se quiso vender hace unos años. Todos los chavales de 15 o 16 años saben ahora que siendo buenos en un deporte pueden tener más y mejores opciones en universidades americanas", apunta Corrales.

En los cinco últimos años, de nuevo según datos de la NCAA, el número de deportistas españoles que cursan su primer año universitario en EEUU ha crecido en un 34% en las dos primeras divisiones del sistema, pasando de 232 en 2015 a 352 en 2020, el último dato disponible.

Rahm y Aldama

La filosofía que envuelve esta experiencia es clara. No se trata de ir a EEUU para convertirse en deportista profesional, dado que casos como los de Jon Rahm o Santi Aldama son excepciones o rarezas. El objetivo es aprovechar las aptitudes deportivas de un adolescente con buen currículum académico para obtener becas que les permitan seguir compatibilizando su formación con el deporte, permitiendo que puedan sacar adelante estudios universitarios de prestigio sin tener que renunciar a lo que más les gusta.

"Los que van a EEUU son aquellos cuya prioridad es sacarse la carrera, puede que consigan ser profesionales, pero el porcentaje de los que lo logran es mínimo, tanto allí como en España. El que va ciego para ser, por ejemplo, futbolista profesional no acude a nosotros. El deporte no tiene que servir para que queramos ser Messi, Alonso o Gasol, tiene que ser una herramienta para abrir oportunidades. En este caso, te sirve para estudiar en una universidad americana mientras sigues practicando tu deporte y acabarla un inglés perfecto", resalta Corrales.

Rafa Martínez es un buen ejemplo. Este cordobés se fue en 2004 a EEUU para estudiar Magisterio y jugar a fútbol en la Universidad de Kansas City-Missouri. En la actualidad, ejerce de entrenador asistente del equipo universitario y esta semana estuvo en Madrid para ojear jugadores durante tres sesiones organizadas por AGM y LaLiga. "Cuando yo fui, era muy raro encontrarte en el campo con un español. Ahora casi lo raro es no hacerlo", explica Martínez.

Estudiantes atienden a su entrenador, ante la mirada de los ojeadores desde las gradas, el pasado martes.

/ Alba Vigaray

En las mencionadas sesiones participaron jugadores que cursan Cuarto de ESO y Primero de Bachillerato. El modus operandi de las universidades es detectar el talento con un par de años de adelanto, para posteriormente seguir la evolución del chico, tanto en el aspecto deportivo como en el académico. Posteriormente, si la universidad en cuestión desea incorporar al futbolista, le hará llegar una oferta en forma de beca.

Mi hermano estudió en Valladolid y su carrera le costó más dinero que la mía en EEUU a mis padres

"Mi hermano estudió Derecho en la Universidad de Valladolid, a media hora de casa, y a mis padres les salió más caro que mi carrera", ejemplifica Ángela Lozano, que actualmente trabaja en Madrid en el Santander tras haber estudiado Administración de Empresas en EEUU entre 2014 y 2019. Sus dotes para el tenis, en el que se inició con cinco años, le sirvieron para recibir, con la mediación de AGM, una beca completa de la Universidad de Houston y posteriormente de la Louisiana Tech.

"En enero, cuando empezaba el periodo de competición, recibía un calendario firmado por mis entrenadores y en función de eso los profesores me cambiaban exámenes de fecha si eran incompatibles. Eso en España no pasa: si no puedes hacer un examen por el deporte, es tu problema", apunta. Con 25 años, el tenis ya no forma parte de su vida diaria, pero lo importante es que goza de unos estudios que le han abierto más oportunidades laborales que si hubiese completado su formación en España.

Las chicas

Las becas son de diferente cuantía en función del talento del deportista y de la capacidad económica de la universidad. Según los datos que facilita AGM, menos de un 15% de los chicos reciben becas completas de matrícula, estancia y manutención... pero en las chicas es el 60%. ¿Por qué? Por la apuesta por la igualdad en los campus que instauró hace años por ley el Gobierno de EEUU.

"Las universidades están obligadas a destinar el mismo número de becas, en número y cuantía, a chicos y chicas. ¿Qué sucede? Que los equipos de fútbol americano están formados por 85 jugadores y son casi siempre de hombres. Eso implica que las universidades tienen que destinar 85 becas al deporte femenino, abriendo más oportunidades en golf, tenis, natación...", explica Corrales.

Las universidades están obligadas por ley a destinar el mismo número de becas a chicos y chicas

Esto ha provocado que el porcentaje de chicas que se marchan a EEUU se haya disparado en los últimos años, alcanzando ya casi el 40% del total. "El interés de ellas ha crecido. Los chicos llevan ya unos diez años viniendo y las chicas se han empezado a interesar más en los últimos cinco", explica Miguel Ángel Lozano, entrenador del equipo de fútbol femenino de la Universidad de La Roche de Pittsburgh (Pennsylvania), que cuenta con tres españoles bajo sus órdenes y que ha estado esta semana en Madrid con la idea de incorporar dos más.

La oportunidad que brindan las universidad americanas, en fin, es no tener que elegir entre el deporte y los estudios a los jóvenes que destacan en alguna disciplina. ¿Cómo aprovecharla? Lo explica, en primera persona, el fundador de AGM: "Mi hijo tiene ahora 12 años y lo que necesita es ser el mejor deportista posible para que muchos entrenadores se puedan fijar en él; ser el mejor estudiante posible para cumplir con los altos requisitos académicos que le van a pedir; y tener un nivel de inglés alto para demostrar que va a poder seguir las clases sin dificultades".

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