JORNADA 16 DE LALIGA

LaLiga es un metaverso blanco: el Real Madrid se desprende del resto

  • El conjunto blanco ensancha las distancias tras imponerse a la Real Sociedad

  • El Atlético encaja una derrota emocional ante el Mallorca en el lapso final

  • El Betis marchita la flor de Xavi y vuelve a candidatarse junto al Sevilla

El delantero brasileño del Real Madrid Vinicius Jr controla el balón en el partido contra la Real Sociedad que ambos equipos han disputado este sábando en LaLiga Santander.

El delantero brasileño del Real Madrid Vinicius Jr controla el balón en el partido contra la Real Sociedad que ambos equipos han disputado este sábando en LaLiga Santander. / EFE/JAVIER ETXEZARRETA

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Vista la incapacidad para resolver los problemas del mundo real, el ser humano ha decidido emprender una escapada hacia otras dimensiones. Los multimillonarios como Elon Musk, Richard Branson o Jeff Bezos quieren imponer su poder más allá de la Tierra, que dan por conquistada, y han emprendido una carrera galáctica pensada para iguales como ellos. El otro punto de fuga está en el metaverso, una suerte de realidad paralela, completamente virtual, a la que se podrá acceder con gafas y todo tipo de aparataje a través del que se construirá una nueva realidad social. No hay vuelta atrás, porque así lo ha dictado la red de redes, Facebook, que ha cambiado su nombre por “Meta”. Dicen que podremos reproducir al detalle nuestra identidad real, como si ese fuera el itinerario ideal en vez de resetear y empezar de cero.

En cualquiera de esos espacios, el Real Madrid sería líder. LaLiga es un enorme agujero blanco donde todas las líneas convergen en lo que haga el equipo madridista, el único capaz de remar solo hacia adelante y de mantener intacta su competición Europa. Sus hipotéticos rivales, bastante tienen con encontrar su identidad. El Atlético está emocionalmente herido; el Barça es un falso documental y la única alternativa real, a esta alturas, viene de de la dupla hispalense, el Sevilla y el Betis.

El conjunto blanco ha construido su propia realidad y todas las preguntas frecuentes que se hacen sobre el metaverso blanco tienen una misma respuesta: “Sí”. El equipo del tecnócrata Carlo Ancelotti sabe ganar en cualquier circunstancia y, como siempre ha evidenciado en su historia, tiene pleno acierto en los momentos clave. Cuando uno piensa que está muerto, es solo una apnea, si lo ven cojeando, es para poner la zancadilla al que venga; ¿ven el miedo en sus ojos?, es una ilusión óptica.

Jović sale de la espiral de negatividad ante la Real

Así lo demostró, por enésima vez, ante la Real Sociedad, uno de los candidatos a derribar la autoridad madridista. El Real Madrid no solo no falló, sino que completó el mejor encuentro de la temporada cuando más era preciso. Por si fueran pocos los argumentos para celebrar, el triunfo llevó el sello de Luka Jović, que hasta entonces había sido un mero extraterrestre. Dio una asistencia tras un movimiento sideral para que Vinicius engordase aún más sus méritos y asestó el golpe definitivo con el segundo tanto.

El delantero del Real Madrid, Luka Jovic, marca el segundo gol ante la Real Sociedad durante el partido de La Liga disputado entre ambos equipos este sábado.

/ EFE/JAVIER ETXEZARRETA

Y aunque el guión fue magnífico, no estaba ni mucho menos escrito. Porque el tímido balcánico entró ante la lesión de Benzema. No fue ni mucho menos inesperada si se tiene en cuenta el pesado calendario que acumulan los jugadores que, como los madridistas, se ven implicados en todo tipo de competiciones. Jovic resucitó frente a todos los que lo habían asesinado, una práctica bastante común en el entorno del Real Madrid, que uno no sabe muy bien dónde empieza o termina. Pero el balcánico logró salir de la espiral de negatividad en la que tantos que tantos caen para sumarse a la causa.

También se ha negado a figurar en ese partido atrapalotodo Militao, que hizo una apología defensiva perfecta. Repelió de volea hasta un objeto que lanzó la grada de Anoeta en la celebración del primer gol. No es una simple anécdota, es otro gesto de lo comprometido que está este equipo, metido hasta en las celebraciones. Es parte del realismo mágico con el que se evitan los dramas incomprensibles de un jugador que se retuerce en el suelo después de recibir el impacto del tapón de una botella, el objeto más clandestino que se puede colar en un campo si el cacheo de entrada es efectivo.

Ni las bengalas encienden a un Atlético de Madrid herido emocionalmente, el peor de los males de un equipo al que le están pesando todas las etiquetas impuestas. Así lo demostró en la derrota frente al Mallorca que no ganaba desde el 2 de octubre y que ajustició a su rival con remontada en el último instante. Más dolor imposible antes de la final europea ante el Oporto. La plantilla actual se ha definido como la mejor de la época Simeone, por el número de variantes que a priori ofrece. Pero el conjunto rojiblanco no es una botica en la que se puedan acumular remedios para cada dolencia. Trabaja mejor en la carestía y con el viento en contra. Las presunciones le convierten en culpable: ya no es un bloque defensivo, carece de contundencia aérea y ni mucho menos sabe defender un 1-0, un binarismo con el que tan bien ha jugado durante años.

El joven samurái Takefusa Kubo sacó la katana para destripar a Oblak con un remate en el que ni él mismo confió. No es una suposición. Así lo admitió en una sincera rueda de prensa posterior: “Me puse nervioso, si miras el vídeo, el toque se me queda corto y todo”. Detrás de esta confesión se encierra también la extrema presión a la que se somete a las jóvenes promesas como el nipón, cedido por el Real Madrid, que en vez de disfrutar plenamente del orgullo de una contra bien definida se revuelve en la distancia que le ha separado de la perfecta ejecución.

Xavi y la flor marchita frente a un Juanmi estelar

En el terreno de la cinemática se encuentra el gol con el que el Betis marchitó la flor de Xavi, si es que en algún momento llegó a brotar. El Barça es un equipo al que se la intentado aplicar la técnica del deepfake, con archivos de vídeo que recuerdan glorias pasadas y voces en off que invitaban a la resurrección por arte de birlibirloque. Pero este equipo parece que bastante tendrá con encaramarse al cuarto puesto y no perder en tren de la Champions, que ahora espera con absoluto pavor. El Bayern causa ruina desde el nombre en el ánimo del azugrana medio, que se pregunta cuándo llegará la versión premium del relato que vendió Laporta.

El Betis avisó con un tanto anulado de Juanmi, que acabó poniendo el sello a una perfecta estampida ofensiva que desnudó las carencias del Barça. “No nos pueden meter un gol así”, lamentó un apesadumbrado Xavi que ya tiene las botas metidas en el fango. Todo lo contrario que el cuadro bético, movido por el efecto Bernoulli en un flujo de energía constante. En la parte más alta de la corriente está el Joker Juanmi, la sencillez magistral, un jugador de barrio que disfruta con su trabajo. Tiene una sonrisa tan amplia como el don del gol que este año está desarrollando al máximo. Peinado aplastado, sin degradados y remates que son como las pinzas de un cangrejo, precisos y con los que marca territorio en cualquier campo.

Juanmi Jiménez marca para el Betis ante el Barça este sábado en el partido que ambos equipos han disputado en LaLiga Santander.

/ EFE/ALEJANDRO GARCÍA

Nadie parece preparado para adentrarse en el metaverso del Real Madrid y acabar la partida con créditos. Pero el único jugador que usa trucos similares a los replicantes blancos es el Sevilla de Lopetegui. El equipo operativo de la máquina hispalense destruyó al Villarreal de Unai Emery, al que no le bastan las buenas formas de Yéremi Pino. Al submarino le están pirateando todos los sistemas este año. A Gerard Moreno, el mejor goleador español de los últimos años, le han instalado una actualización errónea. Solo así se explica su fallo a puerta vacía.

Remates de vudú y el algoritmo ganador de Iraola

Sin embargo, este desliz, que parece una práctica de vudú, no fue el único de la jornada. Toni Moya se llevó las manos a la cabeza, buscando el chip que afectó a su sicomotricidad en un remate frustrado que dinamitó las opciones de un Alavés que pudo ser mejor que el Granada. Posibilidad que dejan abiertas las sensaciones, el opiáceo en el que se refugian los equipos más necesitados, entre los que también está el cuadro nazarí. En las escenas de combatientes famélicos brilla la Inteligencia Artificial de futbolistas de la estirpe de Luis Milla, metrónomos que hacen mejor al resto de sus compañeros y que son capaces de subir el crédito de sus entrenadores. La salud de Robert Moreno ha variado tanto en los últimos meses que cabe la posibilidad de que sea un cíborg.

En un deporte cada vez más colectivo se cuentan con los dedos de la mano los jugadores que destacan por sí mismos. Algunos tienen ya entradas, pero siguen siendo infinitamente más útiles que el resto. Es el caso de Iago Aspas, que en su minuto 10 anotó un gol. En la celebración notó que se había lesionado y forzó la quinta amarilla. Hasta ahí el ingenio del Celta, que próximamente trasladará su sede a México, porque en Balaídos es incapaz de devolver nada positivo a su afición, que presenció la enésima derrota ante un Valencia sólido donde se cumplió la ley del ex con tanto de Maxi Gómez. Cumplió con una de esas conmemoraciones de respeto debido, pidiendo perdón al respetable al que sirvió en otro tiempo. Los modales impostados de un deporte a veces con exceso de fingimiento.

Todos los equipos de clase media baja de LaLiga -es decir, como en la realidad, todos aquellos que no figuran en la cúspide- aspiran a robar el algoritmo del Rayo de Iraola, que ha convertido a un recién ascendido y uno de los presupuestos más exiguos de la categoría en un habitante de zona europea. Queda mucho, pero tanto como la capacidad para soñar de un barrio que vio como el Espanyol cayó sobre su lona perfectamente diseñada. El equipo bipolar de Vicente Moreno vive en una simulación fuera de su feudo. Utiliza eufemismos hasta que se ve con el marcador en contra, como le sucedió en Vallecas con un tanto en cuerpo propio de Cabrera.

El Rayo sacó del armario un lenguaje de programación totalmente legal, pero que pocos equipos llegan a aprender, para su desgracia. El de los cambios prolongados, donde cada salida se convierte en una ovación. El lenguaje no corporal exagerado, que acaba generando miradas y encontronazos. Todo, para anestesiar a un contrincante que, cuando quiere reaccionar, se da cuenta de el cronómetro le ha caído encima.

Algunos proclaman que los entrenadores tienen que ser también gestores de vestuario. Que no vale de nada pintar en la pizarra si no se capta la atención de los pupilos. Estos no atienden solo por responder al salario que reciben, porque cada uno se comporta según la horquilla en la que se mueve. Hay técnicos que hablan desde el ‘yo’ para ejemplificar lo que se debe hacer y otros que ponen un folio en blanco delante del jugador que este debe cubrir con sus necesidades y posibilidades. Francisco, nuevo técnico del Elche, pertenece a esa última clase de técnicos. Hace creer al jugador hasta el límite de sus posibilidades y le prepara para resistir a los que le dirán que carece de talento.

“Me enseñaron que el fútbol se pronuncia Atleti”

No siempre funciona, porque del dogma a la praxis hay un trecho largo. Pero le ha bastado un encuentro para desarrollar su primera victoria en un contexto en el que además no podía fallar. La entidad ilicitana hundió más si cabe al Cádiz. Francisco acabó afónico mientras en el otro banquillo Álvaro Cervera ni siquiera se inmutó con los tres goles que recibieron los suyos. Esa demostración telepática se tornó después en una severa preocupación en rueda de prensa. “Todo nos cuesta mucho”.

No hay nivel de impotencia como el que demuestra el Levante, que tras el empate frente a Osasuna igualó el récord negativo de partidos sin ganar en LaLiga que el Sporting firmó en la temporada 1997/1998. Estuvo cerca de romper la funesta estadística, pero el intento fallido acumula más frustración en una sociedad granota donde se ha roto por completo la cadena trófica. Los aficionados están famélicas y aún así dieron la cara convocando una conjura previa al duelo.

Mientras, Quico Catalán, mandatario que consiguió borrar la deuda del Levante y elevar al máximo su competitividad ha devorado su propia estructura hasta el punto de empezar diciembre con un tercer entrenador, Alessio Lisci, en calidad de interino y sin director deportivo. Su prima de riesgo es aún más alta que la del Getafe, que cierra la jornada contra el Athletic en un duelo con escaso margen de error. Sí, es diciembre nada más en un torneo larguísimo. Sin embargo, un mes clave, donde se definen los miedos y los deseos para el 2022, donde algunos equipos tienen demasiados propósitos de enmienda.

A Osasuna le llega por el momento para pagar la luz, a pesar del apagón que ha sufrido en las últimas semanas. Jagoba Arrasate es de los buenos contables de LaLiga, donde el pool eléctrico lo marca el Real Madrid, la criptomoneda española, el único valor estable del metaverso de LaLiga, un laberinto de aficiones que a menudo querrían tirar la bufanda al infierno, las mismas que a golpe de miércoles ya descuentan los días para apretarse de nuevo la tela al cuello, una dulce asfixia de una pasión que solo se comprende desde el sufrimiento, porque, como decía Almudena Grandes de su fe colchonera, homenajeada con mérito en el Metropolitano, “igual que eligieron mi nombre, me enseñaron que el fútbol se pronuncia Atleti y jamás lo llamé de otra manera. Nosotros no somos del Atleti, somos el Atleti; una preposición lo cambia todo”.

Decimosexta jornada: Resultados

Granada - Alavés: 2-1

Sevilla - Valencia: 1-0

Barcelona - Betis: 0-1

Atlético - Mallorca: 1-2

Real Sociedad - Real Madrid: 0-2

Rayo - Espanyol: 1-0

Elche - Cádiz: 3-1

Levante - Osasuna: 0-0

Celta - Valencia: 1-2

Getafe - Athletic: Lunes, 21:00 horas

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