IGUALDAD

El olimpismo aún es cosa de hombres: dos presidentas de 34 y un 22% de directivas

  • Las de triatlón, con la española Marisol Casado, y golf son las únicas federaciones deportivas internacionales presididas por mujeres

  • Las ejecutivas femeninas no solo son clara minoría, sino que también ocupan cargos de menor responsabilidad

Reunión del Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Internacional, en 2019.

Reunión del Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Internacional, en 2019. / COI

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Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, celebrados el pasado verano, se quedaron muy cerca de alcanzar una meta histórica del deporte. El 48,8% de los participantes fueron mujeres, el porcentaje más alto de la historia, ya rozando una paridad inimaginable apenas tres décadas antes: en Barcelona 1992, la presencia femenina fue del 28,8%, 20 puntos menos que en la última cita olímpica. De cara a París 2024, el objetivo del movimiento olímpico es que la paridad sea absoluta, sin matices: mitad y mitad.

Los avances claros y evidentes en las pistas y canchas deportivas, sin embargo, no encuentran reflejo en los despachos en los que se decide el destino del deporte. Las mujeres continúan estando infrarrepresentadas en los órganos de decisión. En la actualidad, la presencia femenina en los comités ejecutivos de las federaciones olímpicas es del 22%. Si bien es la cifra más alta de la historia y se encuentra en continuo crecimiento, la desigualdad continúa siendo más que evidente.

Golf y triatlón

El análisis de la composición de los órganos ejecutivos de los 34 miembros de la Asociación de Federaciones Internacionales Olímpicas de Verano, junto a la del Comité Olímpico Internacional, refleja además que no solo las mujeres son mucho menos numerosas que los hombres, sino que además ostentan cargos de menor responsabilidad. En las vicepresidencias de las federaciones, el porcentaje baja del 22% general al 17% (26 de 151). Y en las presidencias, se queda en un pírrico 6%. Dicho de otro modo, solo dos federaciones internacionales están en la actualidad presididas por mujeres: la de golf y la de triatlón. Dentro de unos días, salvo sorpresa, el tenis de mesa se incorporará también a esa lista, dado que la candidata única a la presidencia es una mujer.

La única federación con un comité ejecutivo paritario (en ninguna los hombres están en minoría) es la de remo (4 y 4), mientras que en el otro extremo, con una sola mujer, están las de hípica (frente a 6 hombres), tenis de mesa (10), rugby (11) y lucha (6). Otras con una importante desproporción son las de halterofilia (2 de 17), karate (2 de 17), piragüismo (2 de 14) y balonmano (2 de 15).

En todas las federaciones salvo en cuatro, el número de hombres dobla como mínimo al de las mujeres

En todas las federaciones salvo en cuatro (triatlón, gimnasia, golf y remo, además del COI), el número de hombres dobla como mínimo al de las mujeres. En muchos casos, una de las pocas mujeres presentes en las direcciones corresponde a la representante elegida por los propios atletas mediante votación.

"Algunas federaciones llevan 100 años funcionando y en su origen no lo hacían como las grandes empresas que son ahora, sino como clubes de hombres. Se están dando avances, pero cuanto más antigua es la federación, más reticencias se perciben para la incorporación de las mujeres a sus órganos de gobierno", apunta Marisol Casado, dirigente española que preside la federación mundial de triatlón (Unión Internacional de Triatlón) desde 2008.

En su origen, las federaciones funcionaban como clubes de hombres, no como grandes empresas

La escasa presencia de mujeres competidoras en los Juegos Olímpicos del pasado explica en parte la diferencia actual en los órganos de gobierno federativos, formados en buena medida por ex deportistas: puesto que había menos mujeres compitiendo, hay ahora menos mujeres con un reconocimiento internacional. "La esperanza es que esa paridad de atletas se traslade en unos años a los órganos de dirección. Pero todavía tendrá que pasar un tiempo, yo confío en que dentro de una década se empiece a acentuar ese cambio de tendencia", comenta Casado.

Casas reales

En toda la historia del deporte olímpico de verano, solo otras cuatro mujeres, además de las actuales Casado y Annika Sörenstam en golf, han sido presidentas de federaciones internacional. Tres de ellas se concentran en la de hípica, una federación hasta hace unos años gobernada por familias reales, que tuvo en su puesto más relevante a Ana de Windsor, Pilar de Borbón (hermana del rey Juan Carlos I) y Haya de Jordania. El cuarto nombre de esta lista y el único no monárquico es el de la neerlandesa Els Van Breda, al frente de la federación de hockey hierba entre 2001 y 2008.

Los presidentes del COI y de la Unión Internacional de Triatlón, Thomas Bach y Marisol Casado.

/ Efe

A nivel nacional la situación es incluso peor. Solo hay una presidenta en esas 34 federaciones, la de remo, Asunción Loriente. Y en las no olímpicas, un total de 32, la de salvamento y socorrismo en la única presidida por una mujer, Isabel García. "Es fácil sentirse sola, voy a muchísimas reuniones en las que soy la única mujer. Si me parara a pensar en eso, quizá no iría. Nos faltan referentes, ver ejemplos que nos animen, algo de acompañamiento. Si mi presencia sirve para que otra mujer dé el paso, fantástico", reflexiona Loriente.

Referentes

La falta de referentes, como explica la máxima responsable del remo español, es otro de los principales problemas, dado que las mujeres presidentas lo son en federaciones pequeñas o de reducido impacto mediático. Nunca ha habido una mujer al frente del COI, del COE o de las federaciones internacionales de fútbol, baloncesto, atletismo, natación, gimnasia...

En las reuniones se montan corrillos que, al final, son corrillos de hombres

"A veces me he sentido un poco excluida en los corrillos, he estado durante casi una década siendo la única presidenta de una federación internacional, y en la reuniones se forman corrillos que al final son corrillos de hombres", añade la presidenta internacional de triatlón. "El deporte venía siendo un terreno más propicio para los hombres. Ellos tienen que acostumbrarse a trabajar con nosotras y nosotras a manejarnos en ese ámbito en el que hasta hace poco no entrábamos. Es una cuestión de educación", reflexiona Loriente.

"El movimiento que vivimos ahora de mujeres líderes en empresas y gobiernos todavía es reciente. Al final, las barreras son esencialmente culturales o sociales, exceden al ámbito deportivo. Y además dirigir una federación internacional exige viajar mucho, tener horarios complicados, estar disponible casi las 24 horas del día... Es difícil conciliar", reconoce Casado, que destaca el buen trabajo que están haciendo otras federaciones internacionales como las de remo o ciclismo para avanzar en materia de igualdad. Aunque todavía quede mucha labor por delante.

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