ENTREVISTA

Mayte Martín: "Si hoy tuviera 30 años, igual me dedicaría a otra cosa: el panorama es desolador"

La cantante barcelonesa estrena este domingo en el Teatre Grec el recital ‘Tatuajes’, en el que deja de lado su faceta flamenca y aborda un repertorio de autores como Violeta Parra, Brel o Serrat. Un espectáculo que llevará de gira por España las próximas semanas y que también convertirá en disco

Mayte Martin, el pasado 18 de julio en Barcelona.

Mayte Martin, el pasado 18 de julio en Barcelona. / MANU MITRU

P. ¿De dónde sale la idea de abordar este repertorio? ¿Un encargo?

R. No, no, ya sabes, yo siempre hago un poco lo que me da la gana (ríe)… Esto se me ocurrió hace tiempo, un día de playa, que es cuando soy más productiva, tumbada en la arena y escuchando el mar. Sentí que me gustaría agradecer a los autores que más me han gustado, marcado…

P. Tatuado, como dice el título del espectáculo.

R. Claro, tatuado en la memoria, en el alma. Las canciones tienen en común que son conmovedoras y que son clásicos de la música universal. Y si bien en todas mis propuestas muestro mis tatuajes, esta vez pensé qué podían tener en común con los tatuajes del público que pudiera venir a los conciertos. Quizá lo que más distingue esta propuesta es que aquí me he imaginado a mí como público.

P. Se diría que pensar en lo que quiere el público no forma parte de su tradicional modo de hacer.

R. No sé si es pensando en el público. Es pensar en mis tatuajes y en las cosas que me han configurado, que son muchas, y elegir las que comparto con la gente. Se trata de buscar los nexos, lo que nos fusione cuando yo salga al escenario. Gracias a la vida, Te recuerdo Amanda, Ne me quitte pas… son temas que he llorado y que la gente también ha llorado.

P. Ne me quitte pas, donde Brel cantaba cosas como “déjame convertirme en la sombra de tu sombra / la sombra de tu mano / la sombra de tu perro”. Hoy suena hasta a ejercicio irónico, a parodia.

R. No es ironía, es desesperación. Actualmente ya no se expresan esas cosas. Ya no somos tan apasionados, nos vamos como neutralizando un poco. Todo tiene un poco más de tibieza, y yo me quedo enganchada a esas canciones porque me dan lo que necesito. Ahora, eso es incluso políticamente incorrecto. Con Ne me quitte pas alguien dirá “ese es un psicópata”. Como llevamos esas cosas al extremo… Y el arte tiene que estar exento de todo esto y debe reflejar lo que la gente siente. Porque, realmente, el arte es lo único que refleja lo que la gente siente de verdad.

P. ¿Cómo ve la evolución del canto, considerando los cánones de la música comercial actual?

R. Menos mal que yo ya tengo casi 60 años, porque si tuviera 30 igual me dedicaría a otra cosa. El panorama es desolador. Esto es un mercadeo. Aquí, quien lleva las riendas es la industria, y todo lo que se genera es a partir de lo que la industria demanda.

P. Se le podrá decir que la industria responde a los deseos de la gente.

R. Creo que es al revés. A la gente se la educa.

P. ¿Y la industria fabrica necesidades?

R. Claro. No creo que haya a priori nadie que no sea capaz de apreciar una cosa buena. Pero, claro, si solo te enseñan paparruchadas… Lo jodido es que no haya una distinción clara entre ambas cosas. ¿Quieres ir al Palau Sant Jordi a bailar con Euforia? Pues vale, pero… Actualmente lo que no hay es discurso, y un artista, si no tiene discurso y solo es una voz, para mí eso no es arte. Lo jodido es que lo está copando todo y que hablamos de una televisión pública. Esto no puede ser. La pagamos todos y tiene que mostrar la cultura, el arte…

P. En el caso de Euforia, el propósito era atraer a TV3 a público joven.

R. ¿Pero por qué? Esta es una tesis que no comparto. ¿Por qué al público joven hay que darle lo descafeinado? ¿Quién ha dicho que no es capaz de disfrutar de una cosa con sustancia? Hay jóvenes que en casa han escuchado cosas interesantes y se les educa el paladar. Esto lo pagamos todos. Yo me cabreo con estas cosas.

P. Ya la hemos visto calentándose a veces en las redes, como cuando Billboard Latino concedió a Enrique Iglesias el pintoresco premio como artista top latino de todos los tiempos.

R. ¡Mejor artista latino de la historia! ¿Pero están locos? La lié en las redes porque hay cosas con las que no puedo. Eso es una falta de respeto. ¿Dónde dejas entonces a Chavela (Vargas) y a tantos otros? Se me ocurren mil nombres. Es una vergüenza y una manipulación.

P. Cuando Rosalía publicó su primer disco, Los Ángeles, usted dijo que ella no estaba preparada para abordar aquellos cantes flamencos antiguos. Desde entonces, ella ha evolucionado de un modo supersónico, aunque hay flamenco todavía en lo que hace. ¿Cómo ve su evolución?

R. No estoy de acuerdo. Eso no es flamenco. Un género no es un repertorio. ¿Canta una bulería? Correcto, pero eso no es flamenco, porque no hay ahí un conocimiento de cómo se emplea la materia prima. Ella ha seguido el camino que ha querido y eso es perfectamente respetable, porque en la vida hay que hacer lo que a uno le dé la gana. Pero hay que llamar las cosas por su nombre. Es como decir que Plácido Domingo es un cantante de tango porque hizo un disco de tangos. Para cantar tango hay que conocer el género, cómo se expresa, cómo se conduce. Hay que sumergirse. Con ella es lo mismo. En lo que hace no veo los códigos propios del flamenco.

P. ¿Siente que va muy a contracorriente, que es muy dura y exigente en sus juicios?

R. Claro, exigente y autoexigente. Hay que ser muy respetuoso con lo que haces y no basta con que algo a ti te guste para introducirte en ello. Tiene que haber un respeto y un mínimo de garantía de que no lo estás banalizando.