LA INFORMACIÓN BAJO AMENAZA

Peligro de muerte para los periodistas en México

Una de las mesas redondas de la última Feria Internacional del Libro de Guadalajara volvió a poner sobre la mesa la amenaza bajo la que trabajan muchos periodistas mexicanos, que se ha cobrado más de 150 asesinatos en las últimas dos décadas

Protesta por el asesinato de periodistas llevada a cabo en 2017 en Ciudad de México.

Protesta por el asesinato de periodistas llevada a cabo en 2017 en Ciudad de México. / Mario Gumán - EFE

Juan Cruz

Juan Cruz

México sigue siendo un infierno para los periodistas. La Unesco advirtió en 2019 que el país azteca es el segundo más mortal del mundo para los profesionales de este oficio, después de Siria. Los asesinatos a quienes practican la información y el reporterismo “no han cesado durante los últimos tres sexesenios [periodos presidenciales en México] y el cruento número crece mes con mes”.

Reporteros Sin Fronteras “posicionó a México, en 2021, en el lugar 143 de entre 180 países evaluados al concluir que ´México sigue siendo, año tras año, uno de los países más peligrosos y mortíferos del mundo para los medios`. A pesar de que recientemente se han producido algunos avances, el país continúa hundiéndose en la infernal espiral de la impunidad”.

Esa palabra, impunidad, explica el dramatismo de la situación, pues implica a las más altas autoridades del país, incapaces de atajar la sangrienta lacra. El término es de Reporteros Sin Fronteras, y marcó el coloquio que moderó el periodista mexicano Gabriel Torres (director del Canal 44 de la Universidad de Guadalajara) entre periodistas que denuncian e investigan este fenómeno criminal, y al que se incorporó también un exgobernador del PAN (oposición en México) que era autoridad cuando se produjo uno de esos asesinatos y que además ha sido destacado periodista mexicano.

Su intervención en el esclarecimiento de ese asesinato, el de la periodista Miroslava Breach, ocurrido en 2017, marcó parte del coloquio en el que volvió a ponerse de manifiesto que la expresión impunidad no es una exageración de quienes denuncian este dramático fenómeno: el asesinato de periodistas y no tan solo, porque la arbitrariedad de la pena de muerte se ejerce contra cualquiera en un país en el que el narco domina gran parte del territorio.

Otra protesta de periodistas mexicanos, en este caso en Guadalajara en 2017 y por el asesinato de tres de sus compañeros, entre los que se encontraba Miroslava Breach.

Otra protesta de periodistas mexicanos, en este caso en Guadalajara en 2017 y por el asesinato de tres de sus compañeros, entre los que se encontraba Miroslava Breach. / Ulises Ruiz Basurto - EFE

Este debate de denuncia se hizo en el ámbito de la primera bienal sobre periodismo organizado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara por la Cátedra Mario Vargas Llosa. En medio de un silencio que parecía de rabia o de duelo periodistas como Marcela Turati, Adela Navarro Bello, Ricardo Raphael, además del citado periodista que también fue gobernador, Javier Corral, explicaron sus propias experiencias como amigos o compañeros de desaparecidos, amenazados o muertos.

En el caso de los primeros citados, periodistas en ejercicio, denunciaron los casos en que la impunidad es una palabra precisa para explicar por qué hasta la autoridad presidencial tiende a culpar a los perseguidos o asesinados de no tomar las precauciones adecuadas para que los bandidos no los pongan en el foco de sus amenazas.

El clima del debate tuvo ese aire de rabia y de luto que se explica por un hecho capital: hasta ayer mismo, desde hace 22 años, han sido asesinados en México 156 periodistas; cualquiera de los que estaban allí sentados, los que ejercen como periodistas y eran parte del panel, sufren esa condena que pesa sobre los militantes del oficio en un país donde más del 40% del territorio está al mando de los que manejan la amenaza y el gatillo.

495 periodistas son beneficiarios del 'Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas', toda vez que corren peligro sus vidas”

En su exposición de la gravedad mortal que pesa sobre el oficio el moderador puso a examen, entre otros, estos datos: “En los últimos veintidós años un total de 156 periodistas han sido asesinados en México, y ¡91 de estos asesinatos han ocurrido a pesar de la existencia del 'Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas' [instrumento de apoyo a amenazados], que comenzó a operar en 2012!”. “Bajo este trágico y perjudicial contexto para la libertad de expresión en México, datos oficiales del Gobierno de la República advierten de que, actualmente, 495 periodistas son beneficiarios de este 'Mecanismo de Protección', toda vez que corren peligro sus vidas”.

A pesar de todo ello, “las muertes violentas tanto de comunicadores como de periodistas no han cesado ni disminuido. En los cuatro años del actual gobierno federal, 36 comunicadores han sido ultimados [asesinados]. Mientras que fueron 47 los homicidios dolosos registrados en el sexenio de los presidentes Alejandro Peña Nieto y 48 en el de Felipe Calderón”. El último argumento del moderador aportó esta evidencia de Reporteros sin Fronteras y representantes tanto de la ONU como de la Unión Europea tras una visita a este país: “En México existe una impunidad del 95% para los casos de desapariciones y asesinatos en contra de periodistas”.

Un infierno para la libertad de hacer periodismo. En los rostros del presídium, como en México se llama a las mesas presidenciales, había una circunspección que solo se rompía cuando, después de las denuncias de los periodistas que han afrontado desde sus respectivos medios estos datos, el público aplaudía las denuncias. Informar bajo fuego se llamaba la mesa. Este periodista anotó el tenor de las denuncias. Son estas, entre otras muchas. Falta prevención por parte del Estado. Este país es ahora casi tan peligroso para ejercer el periodismo como Ucrania. El presidente de la nación estigmatiza a los periodistas, desde sus alocuciones diarias (Las mañaneras), cuando los acusa de ser ellos mismos los que no se acogen a los mecanismos de protección y exponerse así a los asesinatos. Los periodistas no son protegidos en los territorios donde sufren las amenazas, con lo cual han de marcharse de sus lugares de trabajo, “y así ganan aquellos que los silencian”. La inseguridad acompaña y ampara en México a la corrupción. El poder avala la impunidad, no sólo contra los periodistas sino contra los ciudadanos en general.

El periodista Ricardo Raphael describió la situación como “un conflicto armado interno, en el que participa medio millón de militarizados, entre ellos niños y adolescentes"

Es, dijo Ricardo Raphael, uno de los grandes periodistas mexicanos que participaba, “un conflicto armado interno, en el que participa medio millón de militarizados, entre ellos niños y adolescentes que se consideran inutilizables y se exponen al asesinato y a sus propias muertes”. Como Raphael y sus compañeros de panel dijeron, se trata de periodistas concretos (del semanario Proceso o la muy famosa e influyente Carmen Aristegui, de CNN en Español) que son señalados por el presidente López Obrador en sus mañaneras como desafectos a su manera de llevar el país en el que la impunidad parece ya un nombre propio.

La militarización es un hecho, y la desmilitarización, como la que hubo en Colombia, es ahora un deber. “No hay protección para los amenazados, no hay protección judicial, ni independencia de los jueces, ya nos hemos acostumbrado a las amenazas”, acordaron cuando se dijo que “uno va perdiendo el miedo, pero sería bueno recuperarlo porque el miedo te avisa…”

En México, dijo Mónica Turati, la periodista que confrontó al exgobernador por su ambigua participación en torno al asesinato de, y en medio del silencio que parecía sumarse a la denuncia, “donde no hay periodismo está ganando la muerte”. Y añadió: “La lucha por el periodismo es la lucha por la vida”.

Un escalofrío para el oficio. Una denuncia contra la impunidad. Marcela Turati, directora del Quinto Elemento Lab, laboratorio de investigación periodista, colaboradora de Proceso y de Neyman Report, había explicado en el foro el trágico símbolo de Miroslava Breach, asesinada cuando iba a llevar a la escuela a su hijo y estaba dentro de su automóvil. Tenía 54 años, le dispararon ocho veces. Sucedió en el norteño estado de Chihuahua. Nunca se aclaró el asesinato.

El hecho ocurrió en 2017. Turati puso énfasis en él como ejemplo también de la impunidad con la que se saldan en México estos crímenes. El gobernador que entonces tenía a su cargo la seguridad de la zona, presente en el presídium, le prometió a la periodista una entrevista para aclararle qué hizo (o qué no hizo) antes, durante y después de ese hecho que ahora es, con muchos otros, metáfora de las causas del miedo en México.