MÚSICA

La huida de Gèrard, la joya que OT dejó escapar y se pulió en la calle: "Nunca me dijeron lo que necesitaba para mejorar"

Gèrard ha publicado ’Buah!’, un cancionero influenciado por Underscores, FKJ y Still Woozy.

Gèrard ha publicado ’Buah!’, un cancionero influenciado por Underscores, FKJ y Still Woozy. / IMAGEN CEDIDA

  • En la Academia quisieron convertirle en Pablo Alborán, pero él tenía claro que lo suyo iba por otros derroteros: ahora, protagoniza el último giro de tuerca del R&B pop español

  • Presenta su primer disco, este jueves, en la sala Vesta de Madrid

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Gèrard quería ser médico. Su hermana había empezado la carrera un poco antes que él y el gusanillo, claro, no dejaba de crecer. Era uno de sus sueños, pero la música siempre le acompañó. Bueno, mejor dicho: él nació artista. Por eso, le costó tanto elegir entre una y otra. Era inviable dedicarse a las dos con la entrega que él pretendía, así que tuvo que escoger. La decisión no fue fácil, aunque en el fondo sabía cuál sería desde bien pronto. "Con seis años ya quería entrar en el conservatorio y a los siete empecé a tocar la guitarra", dice. Autodidacta y apasionado, montó su primer grupo en plena adolescencia. Y no le fue mal, pues consiguió girar por España en varias ocasiones. Hasta que llegó el momento de dar un paso más: dejó su Ceuta natal y se mudó a Sevilla para estudiar el Grado Superior en Guitarra Clásica. "Ahí descubrí a John Mayer y, paso a paso, fui averiguando cuál era mi camino", apunta.

En mitad de ese crecimiento, apareció un profesor que le exigió más de la cuenta. Lo que sumado a la separación de su banda hizo que se planteara un cambio. Ahí apareció Operación Triunfo: "Mis compañeras de piso me propusieron presentarme al casting que, precisamente, se celebraba al día siguiente. Fui, pero con la certeza de que no pasaría la primera prueba". La suerte (y el talento, por supuesto) estuvo de su lado cuando, después de varias semanas, le comunicaron que era uno de los seleccionados. En la gala 0, se atrevió con el This Is The Last Time de Keane. Desde entonces, muchos vieron en él un Ed Sheeran en potencia. Pero comenzaron a darle temas de Pablo Alborán, Jonas Brothers o Cami que se desmarcaban de su esencia. De hecho, nada de lo que interpretó se parece a lo que recoge su debut: Buah! es un cancionero influenciado por Underscores, FKJ y Still Woozy. Lo presenta en directo este jueves en la sala Vesta de Madrid.

"Al principio, me daba reparo ser grabado las 24 horas del día. A veces, salía de la habitación a las tres de la madrugada y se escuchaba al equipo por detrás de los espejos. Era muy raro. Sin embargo, conseguí no darle demasiada importancia", recuerda sobre el lado más personal del concurso. Sobre el musical, asegura: "Yo intentaba darle mi rollo a todo lo que hacía, aunque me costaba. Yo venía de un grupo indie rock y, de repente, me vi preparando cosas que se alejaban de mi estilo. Aun así, gracias a los profesores, lo afronté bastante bien. Las valoraciones del jurado es otra historia: que te juzguen en un minuto el trabajo de una semana es complicado de asumir. Nunca me dijeron lo que necesitaba para seguir mejorando. Ahora bien, entiendo que estaba en un programa de televisión y no en una academia musical a secas". Gèrard aguantó hasta la décima gala, poco antes de la final.

En la edición de 2020, Operación Triunfo quiso apoyar a sus participantes desde el primer minuto. Así que les propuso lanzar una canción propia que irían escribiendo y rematando durante su estancia en el formato. Su propuesta fue Fugaces, una de las últimas en lanzarse. "Me sentí algo presionado porque el resto de compañeros estaban sacando temas como churros. Y para mí fue complicado componer en español. Así que me juntaron con Kim Fanlo, el antiguo miembro de Nena Daconte. El resultado me gustó, pero ahora hubiese hecho otra cosa. No me arrepiento, al contrario. Era rico armónicamente", sostiene. Una vez fuera, le tocó plantearse qué hacer. Así que se mudó a Barcelona con el objetivo de seguir desarrollando su carrera. Aunque la jugada no salió como esperaba: "Lo hice porque un manager me dijo que quería trabajar conmigo. Tan sólo le vi en un par de ocasiones. El resto del tiempo estaba solo".

Sonido urbano y desinhibido

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La suerte quiso que conociera a Carlos Avatar, el productor de Muerdo y El Kanka. "Me dijo que, si me comprometía a grabar una cover cada semana, me prestaba el estudio y me ayudaba con el disco. Acepté". Y se trasladó a Madrid. En la capital, se ha dedicado a su primer trabajo en cuerpo y alma. En estos dos años, ha conseguido dar forma a un elepé interesante: bases enérgicas, letras honestas y una impresión detallista caracterizan la propuesta de Gèrard, que protagoniza el último giro de tuerca del R&B pop español. De este modo, ha conseguido sumarse a la nueva ola de artistas que están dando pie a un sonido urbano y desinhibido. Sin pretensiones y adictivo. "El álbum funciona como un calendario: son 12 meses en los que se cuenta las historias que he vivido desde mi infancia. Empieza con Enero y termina con ZZZ, como cualquier persona".

A pesar de que un sello se interesó por él, ha preferido autoeditarlo. Quería probarse y ver hasta dónde podía llegar. Entre sus composiciones favoritas se encuentran Pido perdón, en la que colabora Yarea. Pero no es la única que le acompaña: además, intervienen Roy Borland, Kickbombo y Alex Granero. A las tonalidades de sus canciones se unen las de su particular portada, presidida por un tobogán. "Cuando era pequeño me dijeron que cada persona tiene asociado un color en la vida. Y a mí siempre me han visto naranja. Un tono cálido. Por eso, los diseños y los videoclips beben de esta estética. Quería mostrar una parte más de mí". Si bien el siguiente paso es tocarlo hasta la extenuación sobre las tablas, ya tiene la vista puesta sobre el próximo proyecto. "Me encantaría producirlo yo", subraya entre risas. Y, seguramente, así lo haga. Todo lo que ha logrado en su vida ha sido por pura convicción. Y no le ha ido nada mal.