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ENTREVISTA

Tamara Falcó, 'La marquesa' de Netflix: "A mí rezar el rosario me alegra la vida"

La plataforma estrena el 4 de agosto el 'reality' sobre la vida de la hija de Isabel Preysler y el marqués de Griñón, en el que también aparecen su novio y su familia

Tamara Falcó, en una imagen de ’La marquesa’ de Netflix.

Tamara Falcó, en una imagen de ’La marquesa’ de Netflix. / NETFLIX

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Marisa de Dios

P. El próximo 4 de agosto se estrena en Netflix Tamara Falcó: la marquesa, un reality sobre su vida. ¿Tardaron mucho en convencerla para participar?

R. Tardaron mucho en convencerme, porque yo veía complicadísimo que mi familia y mis amigos salieran en el reality. Lo que pasa es que después, como me quieren y ya estaba metida en este berenjenal, decidieron participar.

P. ¿Qué va a descubrir el público de usted en el programa que todavía no sepa?

R. Creo que es un poco la visión del director de todo mi entorno. Y es distinto ver algo estático en foto, por ejemplo la relación con mi madre, a verla así grabada. La verdad es que mi madre ha sido muy generosa, Iñigo [Onieva, su novio] también ha dejado que le graben, Mario [Vargas Llosa, el novio de su madre, Isabel Preysler]... Todo eso enriquece mucho la serie.

P. En el reality veremos también reflejada su faceta como empresaria, ya que mostrará cómo prepara la inauguración de su propio restaurante. ¿Pero se pondrá el delantal?

R. ¡Claro! Se me va a ver en la cocina y El Rincón por dentro.

P. ¿Su familia la apoyó cuando les anunció la idea del restaurante? Porque su madre parecía un poco escéptica.

R. En su primera reacción no me apoya para nada, pero no puedo contar lo que vendrá después.

P. ¿Su madre es la persona que mejores consejos le da?

R. Ella es la persona que más se preocupa por mí y siempre es un apoyo fundamental en mi vida, constante en todos los sentidos. De hecho ahí está. Yo creo que ella no habría participado en ningún proyecto de este calibre si no llega a ser porque se lo he pedido yo. Y eso es superbonito por su parte.

P. En La marquesa habla mucho de su fe y va incluso a ver al Papa. ¿Propuso usted esa visita?

R. Ver al Papa siempre es maravilloso y, de hecho, soy embajadora de su fundación, Scholas Occurrentes. Fue gracias al director, que era argentino, que conseguimos la audiencia. Pero realmente nuestra idea original de incluir la religión era ir a Jerusalén, porque allí vives la fe en vivo y en directo. Pero no lo cerraron por el covid. La verdad es que lo de ver al Papa fue maravilloso, porque ya pensábamos que no lo íbamos a conseguir y, de repente, El Vaticano nos dijo que sí.

P. ¿Qué piensa ahora cuando recuerda la época en que pensó meterse a monja? Porque ahora, con 40 años, se la ve feliz con su novio.

R. Yo creo que estaría igual de feliz siendo religiosa. Lo importante es encontrar tu vocación. Tengo una amiga que se metió a religiosa y después la madre superiora le dijo que esa no era su vocación, salió y ahora está felizmente casada. Así que se trata de encontrar tu sitio. Si lo hubiera encontrado ahí, si ese hubiera sido el plan, pues habría sido feliz también.

"Las críticas me preocupan lo justito, es algo que tengo asumido"

P. En el reality de Netflix afirma que tuvo una época en la que prefería quedarse rezando el rosario en vez de salir de fiesta. Es una frase que chocará a mucha gente.

R. ¿Sí, verdad? Sí que me pasaba, y te digo una cosa: no es que no me pase ahora. Es un equilibrio. Yo necesito mucha paz, para mí la vida contemplativa es muy importante, y la encuentro mucho en la naturaleza, en ese momento del silencio… Para mí el rosario cuando encuentro tiempo para rezarlo en silencio, la verdad es que me alegra la vida. También me encanta estar con amigos, pero no te creas que valoro más una fiesta que esas experiencias, como diría mi hermano, religiosas. No son equiparables y hay momentos para todo. Además, después de una buena fiesta te llevas una buena resaca, mientras que con un buen rosario te llevas una buena sensación.

P. Tuvo una época en la que no salía de casa sin un vaporizador de agua bendita en el bolso. ¿Todavía lo lleva?

R. Pues mira, el otro día estaba intentado rellenar uno y me tengo que hacer con otro, porque no lo estoy llevando últimamente y lo necesito.

P. La marquesa es del mismo equipo de Soy Georgina, un reality que hizo que su protagonista, Georgina Rodríguez, cosechara muchas críticas en las redes. ¿Le preocupa lo que se diga de su incursión en la telerrealidad o está curada de espantos?

R. No sé exactamente cuáles son las criticas que ha tenido Soy Georgina. Yo lo que sé es que fue un autentico éxito y la productora ya está grabando más episodios. Yo lo vi y he de decir que la parte social que realiza Georgina con la fundación Pequeño Deseo me pareció fantástica. Yo creo que al final, cuando te expones tanto, siempre te pueden sacar críticas. Me imagino que a mí también me van a llover críticas.

P. ¿Y le preocupa?

R. Me preocupa lo justito, es algo que tengo asumido. No es que haga alarde de ello, pero dentro de mis redes no tengo muchos haters. Y los que son voraces los intento bloquear, sobre todo porque no encuentro que los mensajes de odio aporten mucho a una comunidad. ¿Si me preocupa? Es que no puedo vivir pendiente de eso. Además, me pillará en un momento muy bueno, porque el 4 de agosto voy a estar de vacaciones.

P. ¿Cómo sobrelleva la sobreexposición mediática a la que ha estado abocada desde niña? ¿Con terapia?

R. Sí, a mí la terapia me encanta. Es una de las grandes ayudas que existen. Y es totalmente compatible con la fe, hay grandes terapeutas católicos. El coaching está fenomenal, pero yo recomiendo los psicólogos médicos. ¡A mí es que los médicos me encantan desde pequeña! Al final, la vida es muy difícil para todos y todos tenemos nuestros daños, y la terapia te ayuda con ellos.

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