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'ABRIL' EN LA FERIA DEL LIBRO

La conversación sobre libros que nunca debe parar

El suplemento literario de 'El Periódico de España', nacido hace apenas unas semanas, reunió en el parque madrileño del Retiro a un grupo de autores y profesionales del sector del libro para hablar del momento del sector y del papel que le corresponde a la literatura, y a su crítica, en nuestros días

La agente literaria Palmira Márquez, el escritor Ray Loriga y Álex Sàlmon, director de ’abril’, en un momento de la charla.

La agente literaria Palmira Márquez, el escritor Ray Loriga y Álex Sàlmon, director de ’abril’, en un momento de la charla. / Alba Vigaray

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La Feria del Libro de Madrid y su entorno dan para mucho. Se venden libros, se brinda por los libros (la última vez, el pasado viernes, en la fiesta convocada por abril, el suplemento literario de este periódico) y se habla, intensamente, de libros. Este lunes se volvió a hacer esto último, también con la iniciativa de abril. El título del acto era El libro de todos nosotros, pero de lo que se trataba era de situar al libro y a los diferentes eslabones del sector en su momento actual. Por eso, convocados por Juan Cruz, el promotor de abril, y por Álex Sàlmon, director del suplemento, en el pabellón CaixaBank del Retiro se reunieron escritores (Olga Merino, Julio Llamazares, Ray Loriga), una agente literaria (Palmira Márquez), un autor y promotor cultural que se ha ocupado de todos esos oficios que rodean al libro (Miguel Munárriz) y una librera de larga trayectoria (Lola Larumbe, de la histórica librería Alberti).

Al fin y al cabo, ese espíritu de concitar oficios literarios es el mismo que mueve desde su nacimiento, hace algo más de un mes, a abril, como explicaba Juan Cruz nada más comenzar. "Lo que queremos hacer con este suplemento es que todos esos elementos, que todas esas personas del verbo, de la literatura, estén convocadas sin distinción de procedencia, incluso sin distinción de competencias", contaba.

Situada la criatura, le tocó a Julio Llamazares responder a la primera pregunta formulada por Cruz: qué se puede esperar hoy de la literatura. El autor de La lluvia amarilla salió del entuerto con aplomo leonés. "Lo mismo que a lo largo de toda la historia: la literatura forma parte de la condición humana, de la necesidad de contar, de entender y de soportar el paso del tiempo. Y sobre todo, de rescatar todo lo que se pueda del olvido". La época que nos ha tocado vivir, decía Llamazares, no es ni mejor ni peor que cualquier otra pasada. "Por eso la literatura está haciendo lo que ha hecho siempre: dar testimonio de su tiempo y tratar de explicar el mundo".

De izda. a dcha., Juan Cruz, Miguel Munárriz, Lola Larumbe, Julio Llamazares, Olga Merino, Palmira Márquez, Ray Loriga y Álex Sàlmon, los participantes en la charla convocada por 'abril'.

/ Alba Vigaray

Para Olga Merino, periodista de largo recorrido como corresponsal en el Este de Europa, y con un buen conocimiento de las grietas geopolíticas que estos días hacen que el mundo cruja, la función de la literatura es también "indagar, y sobre todo acompañar. La escritura y la lectura han sido siempre una tabla de salvación. Incluso con durísimos adversarios como Netflix y compañía, el asunto sigue siendo el de siempre: contar historias".

La misma Feria

Tocaba hablar también del momento industrial para el libro y, por ende, para la propia Feria, que parece haber sobrevivido al desafío de la pandemia con una explosión de salud y alegría. Lola Larumbe, que lleva regentando caseta en el Retiro desde 1980, lo defínía parafraseando a Battiato. "La Feria sigue siendo un centro de gravedad permanente. El futuro está aquí, y lo vemos en las colas de los fenónemos del momento: los influencers, los libros para adolescentes, las quedadas a través de las redes… Pero básicamente la Feria es igual y las librerías son iguales que siempre, con otras herramientas que nos ayudan o nos complican nuestro trabajo".

Luego, más allá del funcionamiento del sector, está el qué y el cómo se escribe y se va a escribir en los tiempos que vienen. Palmira Márquez, que dirige la agencia literaria Dos Passos, tiene una visión privilegiada, porque por sus manos pasan a diario manuscritos de autores y autoras noveles. "Hay mucho talento ahí fuera. Hemos conseguido que publiquen a autores con primeras novelas que no lo parecen", explicaba. Miguel Munárriz le daba la razón en lo que se refiere al campo de la narrativa, pero no ocultaba su decepción con la poesía que se escribe en España. "Estoy desilusionado, incluso un poco perplejo", reconocía. "La edad hace eso: que has vivido tiempos muy interesantes, con gente de mucho nivel y mucho prestigio literario y personal. Hoy no me encuentro con esas voces tan importantes. Creo que hay un bache y habrá que encontrarlas".

Sobre si se puede hablar de una escritura, o de un modo de escribir generacional o propio de la coyuntura actual, Ray Loriga admitía su dificultad para saberlo. "Los escritores somos una isla, y con la edad cada vez más", apuntaba el autor, icono en su día de la Generación X, que no tenía problema en reconocerse muy egoísta como lector. "Cuando estoy escribiendo leo libros en las coordenadas que me van a interesar para lo que yo estoy haciendo. Mi lectura es muy parcial". 

Juan Cruz, Miguel Munárriz y Lola Larumbe, en otro momento de la charla.

/ Alba Vigaray

También se refería Loriga a una cierta soledad cuando le tocó responder a la pregunta de para quién escriben los escritores, si para los lectores o para sí mismos. "Por supuesto que nos gusta tener lectores. Pero cuando estás escribiendo no estás en eso. Lo que me empujó a escribir fue la pasión, no hacerme famoso ni que me leyera muchísima gente". Lo mismo opinaba Olga Merino, que apuntaba que escribir "tiene que ser algo que te interesa: hay que invertir tanto tiempo que si no, para qué te vas a meter. Y esperas que haya alguien, sí, un lector hipotético". La metáfora perfecta la dibujaba Llamazares: "Los escritores somos naúfragos que lanzamos mensajes en una botella que son los libros, no sabes a quién le van a llegar". Y admitía que él siempre escribe "el libro que me gustaría leer".

Quedaba hablar del papel de los suplementos y de la crítica, que para eso quien convocaba era abril. Álex Salmon defendía la apuesta de esta cabecera por el papel como "el lugar preciso y perfecto para que los lectores se encuentren", y apostaba por una crítica "constructiva, y también muy prescriptiva". Pero para que esa crítica y esos suplementos puedan tener el rol que tienen que tener, para que puedan dar voz a escritores, trazar panorámicas del sector y hablar de buenos o malos libros, esas páginas necesitan que alguien las sostenga. Y ahí, como defendió Juan Cruz al final de la charla, entran los editores de libros. "Los periódicos dedican páginas y páginas a la difusión de la cultura de leer. Los editores esperan que eso pase, que se hable de sus libros, pero no invierten en los periódicos. Y la empresa periodística no es fácil. Un suplemento literario sin la intervención directa de los editores no es un suplemento literario", se quejó el periodista, que también ha presentado libro en la Feria estos días. Hecha la vindicación del oficio, era hora de volver a salir al Retiro, saludar a editores y libreros y empaparse de nuevo de libros, el material del que está hecho abril.

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