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FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Una reina, 35 libros y unos haikus para el magnolio

La reina Letizia, hojeando libros este viernes por la mañana en la Feria del Libro de Madrid.

La reina Letizia, hojeando libros este viernes por la mañana en la Feria del Libro de Madrid. / José Oliva - Europa Press

En medio de un extenso programa de actividades, desde hoy y hasta el próximo 12 de junio, la Feria del Libro de Madrid acoge el encuentro entre escritores y lectores. Esta mañana, la Reina Letizia la ha inaugurado con su presencia y se ha ido del Parque del Retiro con 35 ejemplares

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Víctor Núñez Jaime

La edición número 81 de la Feria del Libro de Madrid ha comenzado, de manera oficial, a las 11 de la mañana en punto de este viernes, cuando la reina Letizia llegó al Parque del Retiro para recorrer algunas de sus 378 casetas. Una hora antes, sin embargo, la gente ya había comenzado a hojear los libros de su interés, distribuidos a lo largo de casi un kilómetro y medio, bajo un sol madrugador. Cuando la Reina, ataviada con un vestido de seda fucsia y unas alpargatas del mismo color, irrumpió en el Paseo de Coches del parque, un enjambre de reporteros gráficos se disputó la mejor instantánea. Ella saludó con rapidez a las autoridades que la esperaban, de la Ministra de Educación a la vicealcaldesa de Madrid, y luego avanzó a paso firme hasta la caseta del Ministerio de Cultura (con el ministro Miquel Iceta ausente, por encontrarse en el Festival de Cannes). Enseguida se enfiló hacia la librería Cervantes y Compañía, donde le regalaron un ejemplar de San, el libro de los milagros, de Manuel Astur, otro de Manos tan pequeñas, de Marina Sanmartín y uno más de La otra historia de Estados Unidos, de Howard Zinn. A cambio, Doña Letizia sonrió, dio las gracias y les deseó “buena Feria” a las dos libreras que la atendieron.

“Hay ganas de Feria”, había dicho Eva Orúe, la primera mujer en dirigirla, mientras veía llegar a los primeros visitantes y recibía un montón de felicitaciones. ¿Por la Feria? También, pero es que hoy esta periodista devenida en gestora cultural cumple 60 años y ha optado por dejarse querer. “¡Estoy encantada con esa coincidencia! Una de las primeras felicitaciones que he recibido ha sido la de una amiga que vive en Járkov y me ha emocionado pero, sobre todo, me ha dado escalofrío. Porque que ella se acuerde de mi aniversario en medio de la situación tan difícil que están atravesando en Ucrania, pues…”, dijo con los ojos acuosos, antes de desviar la mirada y recolocarse la blusa negra y el pantalón blanco que llevaba puestos para la ocasión.

Visita de autoridades a la inauguración de la Feria del Libro de Madrid. De izda. a dcha., la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís; la consejera de cultura de la Comunidad de Madrid, Marta Rivera; la reina Letizia; la directora de la Feria del Libro Eva Orúe y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida.

/ José Oliva - Europa Press

Hace unas semanas, cuando los operarios comenzaron a instalar las casetas que albergan miles de libros a la venta, se toparon con las ramas de un magnolio. Las normativas medioambientales les impidieron podarlas (el parque es Patrimonio de la Humanidad desde el año pasado) y se vieron obligados a dejar un hueco. No obstante, ese imprevisto sirvió para organizar un concurso de 'Haikús para el Magnolio' y para subrayar el carácter ecológico de la feria, pues este año habrá menos contaminación acústica y menos basura, porque se ha eliminado la megafonía que anunciaba la ubicación de los firmantes y no se han mandado imprimir planos de papel.

Además, después de dos ediciones a medio gas debido a la pandemia (una virtual y otra con aforo reducido), tampoco hay país invitado ni, se prevé, largas colas que obstruyan el paso, pues se han dispuesto cuatro espacios fijos para acoger las firmas de los autores de mayor éxito entre las multitudes. Lo que sí se mantiene es el cierre a mediodía. “Lo estudiamos y vimos que hay momentos en que alguno de los libreros tiene que atender su negocio fuera de la feria o hace un calor insoportable y es mejor bajar las persianas”, dijo hace unos días Eva Orúe. Para compensar esa ausencia de planos y megafonía, la organización cuenta con cuatro pantallas gigantes y ocho personas vestidas de color naranja que ofrecen información sobre las firmas de autores y sobre las distintas actividades.

Esta mañana, antes de que la Reina llegara para inaugurar con su presencia el evento que se extenderá hasta el próximo 12 de junio, Concepción González (“llámame Conchi, hijo”), 53 años, gafas de sol estilo Jackie Kennedy, bata floreada y vecina del parque más famoso de España, se compró “el nuevo de Luis Landero” (Una historia ridícula) y “el de la María Dueñas, Sira, que todas mis vecinas ya se lo han leído y yo lo tenía pendiente. Lo que he notado es que aquí nada de descuentos, eh. Que el otro día pasé por la Casa del Libro y éste [el de la María Dueñas] estaba al mismo precio”, dijo doña Conchi, antes de irse a buscar algún ejemplar adecuado para su hija adolescente, a ver si así suelta el móvil aunque sea un rato. “Es que me he venido hoy porque mañana juega el Madrid y tengo que recibir a gente en casa, cariño.”

También a media mañana, acompañada por su inseparable perra Petra, la escritora Rosa Montero bajó de su casa, cruzó la calle y se metió en el Retiro porque había quedado para una entrevista. “A mí me toca firmar hoy por la tarde. Pero, oye, como vivo aquí enfrente, he venido un momento a este compromiso”, especificó la autora, que acaba de publicar El peligro de estar cuerda. “Con este, son 43 años los que llevo viniendo a firmar. Pero, vamos, que yo desde pequeña he venido a la Feria, eh. A mí me encanta el encuentro con los lectores porque ellos nos acercan a la realidad. Los escritores hacemos nuestro trabajo en solead y quienes nos leen nos sacan del aislamiento con sus comentarios. Y te cuentan todo: lo más íntimo o lo más gracioso o lo más triste que les ha pasado. Y, encima, compran nuestros libros. Son maravillosos. ¿Qué sería de nosotros sin los lectores?”, se pregunta Rosa Montero y enseguida se va presurosa rumbo a su cita.

Una librera en su caseta, durante la inauguración de la Feria del Libro de Madrid.

/ Isabel Infantes - Europa Press

Esta edición de la Feria está dedicada al viaje, bajo el lema “Hojea el mundo”, y cuenta con 378 casetas y más de 400 expositores, lo que la convierte, según sus organizadores, en la mayor del siglo XXI por número de participantes. Además de debates, talleres y mesas redondas, la programación de este año tiene previsto para el próximo 11 de junio un homenaje a la escritora Almudena Grandes. Un festejo con “carácter popular”, pues la gente podrá acercarse a leer párrafos de sus libros, incluso en otros idiomas. También habrá un homenaje a Domingo Villar, recientemente fallecido, y a autores como Roberto Calasso, Javier Goñi y José Saramago, o los poetas desaparecidos José Hierro, Francisco Brines, Paca Aguirre, José Manuel Caballero Bonald y Joan Margarit. La invasión de Ucrania también ha sido contemplada y se llevará a cabo un coloquio sobre cómo el ataque de Putin ha llevado a la Unión Europea a poner el foco en el Este del continente y otro sobre la desinformación de la política rusa.

Durante poco más de una hora, la Reina Letizia también pudo visitar la caseta de la editorial Reino de Cordelia, donde hojeó los libros ilustrados del ruso Ivan Bilibin y le regalaron un ejemplar de Telegramas cinéfilos del director José Luis Garci. La Reina iba de caseta en caseta acumulando libros e intercambiando comentarios con libreros, editores y autores y, de vez en cuando, se detenía para acceder a tomarse una foto con los visitantes de las Feria que se la pedían. En la librería Reno, con 60 años de actividad, le obsequiaron La utilidad de lo inútil, de Nuccio OrdineEl cine según Hitchcock, de Truffaut. Luego sorprendió a un grupo de niños asistentes a un taller de grabado y estampación y después Pepa Arteaga, de la librería-editorial Miraguano, que después de 45 años de labor se jubila, habló con la Reina sobre su colección de libros de viajes y le regaló A orillas del Bósforo, de Antonio de Fallas, un diplomático que en los años veinte vivió en Constantinopla.

Enseguida se acercó a la caseta de la editorial Galaxia Gutenberg y conversó unos minutos en inglés con el escritor Theodor Kallifatides, a quien conoció hace unos años en un festival literario de Estocolmo. En la librería Desnivel, la Reina recibió tres libros sobre yoga y escalada, dos de sus grandes pasiones. El personal de la Casa Real que la acompañaba acabo cargando un total de 35 ejemplares y cuando Letizia Ortiz alzó la mano para despedirse de los curiosos, que no paraban de observarla y de fotografiarla y de grabarla con sus teléfonos móviles, José Luis Hernández, vecino de Vallecas, alcanzó a gritarle con media sonrisa: “Ahí va una Reina cargada de… ¡libros!”

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