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FESTIVAL DE CANNES

Baz Luhrmann vampiriza a Elvis

El director de 'Moulin Rouge' se aprovecha de la iconografía del rey de rockandroll con una falta de reparos similar a la que el Coronel Parker demostró a la hora de explotar su talento

Baz Luhrmann vampiriza a Elvis
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Nando Salvà

Puede que se llame ‘Elvis’ y que cuente la vida del rey del rock’n’roll, pero el verdadero protagonista de la nueva película de Baz Luhrmann, presentada este jueves fuera de concurso en el Festival de Cannes, no es otro que Baz Luhrmann. Sus 159 minutos de metraje contienen incontables escenas en las que el músico aparece cantando y bailando y sudando -el actor Austin Butler captura con solvencia su carisma andrógino y a la vez viril-, pero en ningún momento llega a erigirse en un verdadero personaje; es tratado como una mera idea, un concepto con tupé. Luhrmann, en cambio, parece usar a Presley como excusa para desplegar su arsenal de manierismos estilísticos.

Es cierto que las mejores películas previas del australiano también estaban llenas de trucos visuales, pero en ‘Romeo + Julieta’ (1996) y ‘Moulin Rouge’ (2001) la forma se mantenía en comunión con el fondo, complementándolo o reconfigurándolo. ‘Elvis’, sin embargo, es como un artículo de la Wikipedia camuflado con floripondios. Avanza a toda pastilla saltando entre hitos biográficos, prácticamente sin efectuar cambios de ritmo -Presley no la habría entendido-, y mostrando verdadera curiosidad por su personaje central únicamente durante sus electrizantes secuencias musicales.

De hecho, el punto de vista adoptado por la película no es el del personaje titular, sino el del Coronel Parker -en realidad ni era coronel ni se llamaba Parker-, que durante décadas explotó cruelmente a Presley con el fin de obtener a su costa el máximo beneficio económico, y que quizá sea el verdadero responsable de la depresión y la adicción a las pastillas que convirtieron al genio en un cadáver de 42 años; en otras palabras, Parker monopolizó la carrera de Elvis y ahora monopoliza el relato de su vida. Lo encarna Tom Hanks, disfrazado con barriga y nariz falsas y sobreactuando como si no hubiera un mañana. Dado que se trata de uno de los peores trabajos interpretativos de su carrera, resulta irónico que Hanks vaya a recibir aquí un premio honorífico esta misma noche.

Opulencia visual

¿Por qué permaneció Presley tantos años junto a Parker? ‘Elvis’ no se lo pregunta. Del mismo modo, se muestra mucho menos interesada en los orígenes culturales de su talento que, por ejemplo, en ese rebelde mechón de pelo que cae sobre la frente de Butler cada vez que Elvis se acerca al micrófono. No se preocupa por incluir ni un solo momento en el que el músico aparezca creando nada, y ni mucho menos de retratarlo con convicción como alguien capaz de revolucionar la cultura popular, porque prefiere centrarse en abrumarnos con su opulencia visual y con una banda sonora que fusiona blues, rock, country y rap. Nadie pone en duda que Luhrmann sienta verdadero interés por Presley ni que haya tratado de dedicarle el mejor homenaje posible, pero eso no cambia las cosas. Al final, su película se aprovecha de la iconografía de Elvis con una falta de reparos similar a la que el Coronel Parker demostró a la hora de explotar su talento.

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