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DE CAMINO A TURÍN (III)

El Eurovisión donde Chanel habría sido descalificada: ¿y si 'SloMo' fuese en gallego, euskera y catalán?

La banda Pomada, compuesta por Helena Casas y Carles Belda, ganó la primera edición del Liet Internacional.

La banda Pomada, compuesta por Helena Casas y Carles Belda, ganó la primera edición del Liet Internacional. / ARCHIVO

  • El festival Liet Internacional descarta todas las canciones en inglés para premiar las creaciones en lenguas minoritarias

  • El grupo catalán Pomada ganó la primera edición en 2002, pero desde entonces ningún español ha vuelto a traerse la victoria. Este año, aspiran a hacerlo el barcelonés Roger Argemí y la pontevedresa Carolina Rubirosa

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Imos. Llegó la mami, la reina, la dura, una Bugatti. El mundo está loco con este corpo. Si tengo un problema, no es monetaria”. Así comenzaría la letra de SloMo si hubiese estado compuesta en castellano y gallego, en lugar de incluir palabras en inglés. Desde que Chanel arrasó en el Benidorm Fest, numerosos espectadores acusaron al ente público de boicotear la candidatura de Tanxugueiras por el hecho de estar compuesta en una lengua cooficial. Lo que lleva a plantearse: ¿y si el tema que representará a España en Eurovisión hubiese incluido alguna de ellas? Si la normativa dice que el inglés puede alcanzar el 35% de la letra, ¿habría admitido el jurado una canción con esa cuota de otros idiomas peninsulares?

En vasco, por ejemplo: “Les vuelvo loquitos a todos los aitatxoak. Voy siempre primera, nunca bigarren mailakoa. Apenas hago doom, doom con mi boom, boom. Y le tengo dando zoom, zoom nire gozoan”. O en catalán: “Y no se confundan, señoras y señores. Yo siempre estoy llesta pa’ romper cadera, romper corazones. Sólo existe una, no hay imitaciones. Y, si aún no me creen, pues me toca mostrárselo: fes un vídeo, mira'l a càmera lenta”.

Este debate apenas hubiese aflorado si, en los 60 años que nuestro país lleva participando en el famoso concurso, hubiese enviado una propuesta de estas características. En inglés sí las ha habido, pero en galego, euskera y català no. Esto es lo que explica que, ante la falta de oportunidades, hayan surgido plataformas que reciben con los brazos abiertos canciones en cualquier idioma. El que sea. Esa es la base sobre la que se cimienta el Liet Internacional, conocido como el Eurovisión de las lenguas minoritarias. Aquí lo importante no son las palabras, sino todo lo que se esconde detrás de ellas.

Este certamen, que el próximo 13 de mayo celebrará su decimotercera edición en Tønder (Dinamarca), nació en 2002 para dar continuidad a un veterano festival de canción frisona. Ésta se habla en la línea fronteriza entre Alemania y Países Bajos, pero la popularidad del formato fue tan grande que se decidió ampliar su radio de acción a la totalidad del Viejo Continente. De este modo, el formato lleva 20 años apoyando la diversidad lingüística. Los mismos que cumple la Carta Europea de las Lenguas Regionales.

El inglés prohibido

Tan sólo hay una norma: demostrar que no es necesario utilizar el todopoderoso inglés para acercar sentimientos, culturas y formas de vida a una audiencia amplísima. Las posibilidades son innumerables: vepsiano, udmurto, gaélico, irlandés, lapón, friulano, asturiano, corso, mordovio, arbereshe, feroés, bretón, ladino, córnico… Sin embargo, la primera en hacerse con el triunfo fue el catalán.

La banda sabadellense Pomada barrió con En Pere Gallerí, un tema folk que llamó la atención tanto del jurado como del público gracias a la pandereta de Helena Casas y el acordeón de Carles Belda. Ahora, dos décadas después, Roger Argemí intentará revalidar la gloria del dúo. Aunque no será el único español con posibilidades de hacerlo: Carolina Rubirosa acudirá a la cita con el gallego bajo el brazo. “Indudablemente, es un gran escaparate. Supone un reconocimiento a un trabajo constante”, dice ella. “Nos permite compartir experiencias con el resto de participantes y aprender de ellos”, añade él.

Ambas declaraciones no deben confundir, pues aquí no se trata de recuperar per se la tradición folclórica de una comarca. Más bien el objetivo es extenderla a géneros más consumidos: desde el pop-rock hasta el hip-hop. De hecho, las propuestas de este año tiran por esta senda.

“Escribí la letra inspirada en el testimonio de una peregrina, cuya motivación para hacer el Camino de Santiago me conmovió. En el fondo, es una metáfora sobre la vida: hablo de apoyarse en los demás, de sanar heridas, de conectar con la naturaleza…”, explica Carolina sobre su O teu camiñar, cuyo videoclip contó con la colaboración de Julia Baird, hermana de John Lennon. “Hace unos años conocimos la noticia de que Salvador Dalí había planeado hacer la ruta jacobea junto al fundador de The Beatles. Llegaron a intercambiarse telegramas, pero al final no llegó a materializarse. La historia nos pareció tan relevante que consideramos invitarla”.

La apuesta de Roger llega después de haber trabajado con varios artistas internacionales y nacionales. Se llama La contradicció y su mayor baza es su universalidad. “Quería actualizar la música catalana, aportando variedad estilística y sonoridad global. Esto no es fácil porque la gente está acostumbrada a escuchar este tipo de ritmos en inglés y puede sonar raro”, asegura sobre una melodía dedicada a los amores millennials. “Por ello intento buscar un lenguaje que sea ameno y con frescura”.

20 años sin ganar el trofeo

Al igual que su hermano mayor, en el Liet Internacional las interpretaciones son en directo, las puestas en escena se trabajan al detalle y se vota con la misma emoción. La única diferencia se localiza en su forma de acceso: para este certamen no hay una preselección nacional. Ni siquiera una elección interna. Aquí, quien quiera puede intentar representar a su idioma. Basta con mandar el proyecto a la organización y ésta, tras una deliberación ajustada a una normativa, decide quién compite. Este año, lo harán 13.

La ceremonia se celebra cada vez en un lugar europeo diferente: Leeuwarden (Países Bajos), Östersund (Suecia), Lorient (Francia), Oldemburgo (Alemania) o Gijón (España) son cinco de las sedes que han organizado la convocatoria. En este caso, no es necesario ganar para hacerlo. Alcanza con mostrar un especial interés en ello. Como ocurrió, en 2012, con la ciudad asturiana. “El hecho de que se pongan en valor las lenguas minoritarias, muchas de ellas en serio peligro de desaparición, lo convierte en un espectáculo de primer orden”, recogen las crónicas de la época. “Con independencia de los estilos musicales, es de destacar el alto nivel de los participantes, que no acuden a este festival por la cuantía en metálico de los premios, sino por dar a conocer y situar en el mundo una cultura, una religión”.

Lo curioso es que tanto Carolina como Roger ya fueron elegidos para la edición de 2020. La mala noticia es que se canceló por la pandemia de covid-19 y ninguno de los dos esperaba regresar tan pronto. No obstante, el año pasado actuaron en una gala no competitiva en la que pudieron mostrar sus respectivas composiciones. “Hemos tenido mucha suerte de que hayan apostado por nosotros dos veces”, aseguran al unísono. Quizá, esta sea una señal de su posible triunfo. Desde que Pomada se hizo con él en 2002, nunca más se ha vuelto a traer a España.

El eco de Tanxugueiras

Tras el éxito que recabó Tanxugueiras en el Benidorm Fest, todo hace pensar que el año que viene participarán temas en otras lenguas nacionales. “Las veremos muy pronto en catalán”, predice Roger, que ya lo intentó en el espacio que ganó Chanel. “Coescribí y coproduje una canción que se quedó a las puertas de entrar”. Habla de Tragèdia o calor, de Sinderland. Ésta fue enviada vía web y obtuvo 56 puntos del comité compuesto por 14 miembros de RTVE y tres profesionales de la industria musical (J. Cruz, Tony Sánchez-Ohlsson y Zahara). Quedó suplente por si alguna de las escogidas rechazaba la invitación.

“Mis compañeras han dejado el listón muy alto. El gallego vive un momento muy bonito”, sostiene Carolina sobre el interés que ha despertado Terra a lo largo y ancho del territorio. Para ella, este impacto abrirá las puertas a bastantes proyectos de cara a las próximas preselecciones. La gran duda es: ¿las llegaremos a ver en Eurovisión? “No es imposible. Es difícil que todo el país conecte, pero puede pasar. Me fliparía. En cualquier caso, debería ser una idea currada y original”, dice Roger. A lo que Carolina agrega: “Muy probablemente y con más motivo que en otras ocasiones. Las lenguas cooficiales aportan riqueza, diversidad y valor”.

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