CRÓNICA DE LA REPRESIÓN

Aprendices de la Gestapo, la CIA y el FBI: la historia de la Brigada Político Social, la policía secreta de Franco

Pablo Alcántara publica ‘La Secreta de Franco’, un exhaustivo estudio sobre la policía política del Franquismo que desvela su historia, su funcionamiento, sus vínculos con otros países y también qué fue de sus miembros tras la muerte del dictador

Expediente del comisario Roberto Conesa, una de las principales figuras de la Brigada Político Social y conocido torturador de opositores al régimen.

Expediente del comisario Roberto Conesa, una de las principales figuras de la Brigada Político Social y conocido torturador de opositores al régimen. / Archivo del Ministerio del Interior.

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Juanjo Villalba

Vivimos tiempos de memoria frágil, tiempos en los que, con los movimientos de ultraderecha en pleno ascenso, recordar nuestro pasado cada vez es más necesario. Por eso resulta tan oportuna la publicación de La Secreta de Franco, de Pablo Alcántara (Espasa, 2022), un joven historiador y doctor cum laude en Historia Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid especializado en la represión franquista, la violencia policial y la Transición.

Su libro supone un riguroso trabajo de investigación en el que recopila por primera vez la historia de la Brigada Político Social (BPS), el escuadrón policial al que Vázquez Montalbán bautizó como la guardia pretoriana de la dictadura franquista.

Para componerlo, el autor ha buceado en multitud de archivos, expedientes personales y sentencias judiciales militares y civiles, a veces sorteando bastantes dificultades para acceder a ellos debido al secretismo de los archivos policiales, y también a ciertas leyes que siguen vigentes y que restringen todavía el acceso a determinados fondos.

Creada tras la Guerra Civil, la BPS fue la punta de lanza, nunca mejor dicho, de la creación de la Nueva España soñada por el dictador. Una maquinaria que, mediante la tortura y la represión, combatía a la oposición y al antifranquismo allá donde se produjera: la universidad, las empresas, los teatros o los despachos de abogados.

Entre las múltiples historias que revela el libro, una llama especialmente la atención: las conexiones de esta policía en sus inicios con la Gestapo, algunos de cuyos miembros se trasladaron a España para transmitir sus métodos de trabajo a esta nueva unidad; y ya en los años 50, con la CIA y el FBI, que contaron con sus miembros para recabar información de los enemigos de Estados Unidos que pasaban por nuestro país. Hablamos con el autor a propósito del libro.

¿Cómo definiría a la Brigada Político Social?

La Brigada Político Social era la avanzadilla del aparato represor franquista, los primeros elementos del régimen con los que se topaban los militantes antifranquistas cuando eran apresados. Una pieza fundamental para entender la represión y la violencia del franquismo. Eran quienes se dedicaban a analizar, detener y torturar a los que pertenecían a la oposición antifranquista.

¿Cuándo se creó y quienes fueron los elegidos para formar parte de ella?

Su nacimiento oficial fue en 1941, con la Ley de Policía, aunque anteriormente había habido antecedentes como la División de Investigación Social de la dictadura de Primo de Rivera. Muchos de sus miembros salían de la Escuela de Policía, aunque también se admitió a otros que habían sido quintacolumnistas durante la Guerra Civil, realizando tareas de espionaje para Falange en zona republicana. Sus miembros eran personas que estaban totalmente adheridas a la dictadura franquista y sus principios fundacionales.

Autorización a Vicente Reguengo para viajar a EEUU y recibir instrucción de la CIA y el FBI.

/ Archivo Ministerio del Interior

En el libro menciona a algunos de esos agentes. ¿Cuáles cree que son los más representativos?

Hubo muchos y en diferentes zonas del país. Destaca especialmente el caso de Roberto Conesa Escudero, que estuvo en la detención de las Trece Rosas y no se jubiló hasta 1979, en plena democracia. Participó en las principales operaciones policiales en la capital. En el libro, me sirve para entender lo que fue la BPS y sus diferentes formas de actuar a lo largo de la dictadura. También está Vicente Reguengo, que fue jefe de la BPS y que estuvo en EE. UU. recibiendo instrucciones de la CIA y el FBI, y tuvo relaciones con la PIDE, la policía política de la dictadura de Salazar en Portugal. Otro es Claudio Ramos, jefe de la BPS en Asturias y que se especializó en reprimir a mineros antifranquistas y también a miembros de ETA en sus estancias en el País Vasco. O Eduardo Colín Colomer, que fue policía y escritor, y su fondo documental de más de 10.000 libros lo custodia la Biblioteca Nacional. Pero más que nombres (que obviamente hay que ponerlos encima de la mesa) lo que más me interesaba en el libro era dejar claro que la BPS fue una estructura represiva al servicio de la dictadura, que no eran cuatro individuos violentos que actuaban por cuenta ajena. Lo hacían alentados y apoyados por la dictadura.

Esquema del Partido Comunista de España según la BPS y sus 'Boletines de información antimarxista'.

/ Centro Documental Memoria Histórica

No valdría cualquiera para esto, ¿cómo se seleccionaba a estas personas?

Sobre todo se elegía a personas que estuvieran comprometidas con la dictadura franquista y su ideario. De hecho, dentro de la BPS había boletines de investigación antimarxistas, revistas y libros para que los agentes tuvieran claro que tenían que luchar contra la subversión. De hecho, al final del franquismo, mientras en muchos sectores de la sociedad empezaba a haber críticas al régimen, la BPS se mantuvo siempre fiel.

Antes de acabar la Guerra Civil hubo un pacto de cooperación policial entre la España franquista y la Alemania nazi. Himmler viajó a España para entrevistarse con autoridades policiales y al año siguiente se creó la normativa para crear esta policía política"

¿Se inspiraron o recibieron ayuda de algún otro país para montarla?

La Gestapo fue fundamental para crear y formar a la BPS. De hecho en 1938, antes de acabar la Guerra Civil, hubo un pacto de cooperación policial entre la España franquista y la Alemania nazi. Himmler, jefe de la Gestapo, viajó a España en 1940 para entrevistarse con autoridades policiales y al año siguiente se creó la normativa para crear esta policía política. Paul Winzer, uno de los miembros más destacados de la policía nazi, estuvo en nuestro país instruyendo a agentes de la BPS. Las autoridades políticas y policiales franquistas estaban al tanto de esto, con Franco a la cabeza que, como aparece en el libro, recibió a Himmler con todo el boato.

¿Cuáles eran los métodos de la BPS?

Los métodos más escabrosos y más conocidos son el uso de la tortura, desde la bañera (introduciendo la cabeza de los detenidos en un cubo con agua sucia de heces y orina) hasta el electroshock, las palizas, los insultos y la violencia sexual contra las mujeres. Pero también era un cuerpo que se dedicaba a analizar lo que pasaba en la sociedad y en la oposición antifranquista. Era un aparato de análisis, vigilancia y tortura.

¿Cuáles fueron sus relaciones con la CIA o el FBI?

Fueron relaciones muy fructíferas a partir de los años 50, en el contexto de la Guerra Fría, donde el franquismo se convirtió en un aliado para Occidente frente a la URSS. Varios policías viajaron a recibir cursos de instrucción policial de esos servicios secretos y participaron en operaciones de detención policial, como durante el Caso Beria, el supuesto episodio durante el cual, tras la muerte de Stalin, Lavrenti Beria, uno de los hombres fuertes del dictador ruso, habría aterrizado en Málaga huyendo de las purgas soviéticas. La BPS investigó para la CIA si realmente Beria estaba o no en España, y llegó a remitir un informe en relación al tema dirigido al tristemente célebre senador McCarthy.

Los miembros de la BPS no sólo no fueron juzgados ni depurados, sino que incluso recibieron medallas, dirigieron brigadas antiterroristas y participaron en la guerra sucia contra ETA, tanto con gobiernos de la UCD como del PSOE"

Hace unos días entrevistamos al periodista Miquel Ramos, autor del libro Antifascistas. Así se combatió a la extrema derecha española desde los años 90 y hablamos de cómo la policía franquista no fue depurada y que, por tanto, todos sus miembros pasaron a ser policías democráticos, con todo lo que acabó provocando eso. ¿Qué pasó en el caso de la BPS?

Los miembros de la BPS no sólo no fueron juzgados ni depurados, sino que incluso recibieron medallas, fueron ascendidos, dirigieron brigadas antiterroristas y participaron en la guerra sucia contra ETA, tanto con gobiernos de la UCD como del PSOE.

¿Por qué no se realizó esta depuración?

La excusa siempre fue la lucha antiterrorista, que por otro lado fue un fracaso durante aquellos años. En realidad, lo que se buscaba por parte de los sucesivos gobiernos era utilizar a esos policías para mantener el orden público y la paz social durante los años de la Transición y posteriores. Además, con la Ley de Amnistía se perdonaron todos los crímenes de los antiguos miembros de la policía política.

¿Hasta qué años se puede rastrear la influencia de la BPS en la policía?

Oficialmente la BPS dejó de existir en 1978. Pero en 1986 se crea la Brigada de Información, que es una especie de continuación de la misma. Como dije antes, sus miembros siguieron activos, así como sus métodos. En los años 80 y 90 se sucedieron varios casos de corrupción policial y tortura en los que estaban implicados antiguos miembros de la BPS. Incluso en la actualidad, el excomisario Villarejo, que perteneció de la Brigada Político Social, está implicado en multitud de operaciones policiales turbias.

¿Podría decirse que la BPS sigue activa de alguna forma en nuestros días?

Creo que hay algunos aspectos de la BPS que siguen activos. Obviamente ya quedan muy pocos agentes, por no decir ninguno, que formaran parte en el pasado de la BPS. Pero el auge actual de la extrema derecha en el seno de la policía, con sindicatos como JUSAPOL, tiene mucho que ver con esa no depuración del aparato policial durante los años de la Transición.

Su tesis doctoral trata sobre la represión franquista en Asturias. ¿Cómo fue la distribución territorial de la BPS? ¿Había alguna diferencia por regiones?

La BPS se distribuía en todo el país, en las capitales de provincia y en ciudades importantes. Pero donde más influencia tuvo fue en aquellos territorios donde el movimiento obrero y estudiantil contra el franquismo era más fuerte, como en Asturias, Madrid, Cataluña, País Vasco o Valencia.

¿Hasta qué punto ha sido difícil investigar las acciones de la BPS?

Ha sido muy complicado. Podría hacer otro libro sobre las complicaciones que he tenido a la hora de investigar a los miembros de la BPS. Mucha de la documentación no se puede consultar aún porque sus miembros siguen vivos o murieron hace menos de 25 años, que es el límite que dicta la Ley de Patrimonio Histórico para consultar documentación de carácter personal y policial. También me supuso bastantes dificultades la Ley de Secretos Oficiales, una norma creada en la época franquista. Pero bueno, acudiendo a otras fuentes (judiciales, prensa, de la oposición, gobiernos civiles) he podido esquivar esos problemas y realizar un panorama muy completo sobre la historia de la Brigada Político Social.

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¿Al final del franquismo y durante estos años se han destruido muchos documentos relativos a la acción de la BPS?

Se suele decir que durante la Transición se destruyeron muchos documentos oficiales. Puede ser, no me extrañaría. Pero no ha sido posible hasta ahora demostrar si esto es verdad o no. De cualquier manera, lo que está claro es que debería garantizarse el acceso a toda la documentación disponible y que sigue oculta a los investigadores.