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QUINTA TEMPORADA

Gais en el fútbol, pullas a la ultraderecha y sexo a destajo: 'Élite' se quita la venda

Netflix estrena la quinta temporada de ’Élite’ el próximo 8 de abril.

Netflix estrena la quinta temporada de ’Élite’ el próximo 8 de abril. / NETFLIX

Hablamos con Carlos Montero y Jaime Vaca, creador y guionista de serie emblema de Netflix: adelantan las claves de los nuevos episodios, detallan los secretos de su proceso creativo, desvelan sus fuentes de inspiración y explican cómo se enfrentan a la salida de personajes icónicos

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La confesión del abuso sexual de Phillipe. La huida de Guzmán. El secreto de la muerte de Armando. La turbulenta historia de amor entre Samuel y Ari. El autodescubrimiento de Rebeca. La separación definitiva de Omar y Ander. Los incontrolables ataques de ira de Patrick. El deseo de venganza de Benjamín. El secreto de Mencía... Puro glutamato monosódico. La adicción que genera Élite va mucho más allá de sus personajes: ya no están Miguel Bernardeau, Mina El Hammani, Ester Expósito o Álvaro Rico para levantar sus tramas, pero su universo de deseo y puro éxtasis sigue brillando aún sin ellos. De hecho, podría decirse que ha evolucionado hasta el enésimo barbitúrico. Porque sí, la serie emblema de Netflix nos estimula a jeringazos. "No sólo se trata de qué contamos, sino también de cómo lo hacemos, con qué ritmo, de qué forma, con qué estética, con qué intensidad emocional… Se trata de renovar los temas, pero respetando las reglas del juego", dice Jaime Vaca, guionista. Uno que comenzó en 2018 y que ahora alcanza su quinta entrega.

El amor, los desnudos, el sexo, las fiestas y, por supuesto, una muerte serán los componentes principales de los capítulos que llegarán a la plataforma el 8 de abril. Una apuesta que, aunque suene tremendamente manida, ahora adquiere una nueva dimensión. "Partimos de debates que nos preocupan o que nos llevan a sitios poco confortables. Y, desde ahí, vemos cómo abordarlos dentro del código de la serie y del producto que queremos ofrecer", continúa Vaca, responsable también de productos tan exitosos como Los Serrano, Física o Química, Cuéntame como pasó y Velvet. Así, en esta última hornada de dramas, se tratará el regreso de las ideas autoritarias, la visibilización de la homosexualidad en el fútbol o los estragos del covid-19 en las libertades cotidianas.

La audiencia no se ha visto resentida: la cuarta tanda de episodios logró superar los 37 millones de hogares frente a los 20 que alcanzó la primera

A Samu (Itzan Escamilla), Cayetana (Georgina Amorós), Rebeca (Claudia Salas), Omar (Omar Ayuso), Ari (Carla Díaz), Patrick (Manu Ríos), Mencía (Martina Cariddi) y Phillipe (Pol Granch) se unirán dos estudiantes: Isidora (Valentina Zenere) e Iván (André Lamoglia). La primera es la heredera de un imperio de ocio en Ibiza, mientras que el segundo es el hijo del mejor futbolista del mundo. Al mismo tiempo, entrará en escena Bilal (Adam Nourou), un menor extranjero no acompañado (MENA) que sobrevive robando a gente rica en clubes y restaurantes de alta categoría. Tres incorporaciones que suponen un cambio de generación y que vuelven a poner a prueba a la serie tras los cambios introducidos en la temporada anterior.

"Me dio vértigo, pero había que demostrar que Élite es capaz de perdurar más allá de quien entre y salga. Ha sido un trabajo largo e intenso, con mucho ensayo y error". Sin embargo, la audiencia no se ha visto resentida: la cuarta tanda logró superar los 37 millones de hogares frente a los 20 que alcanzó la primera. Lo que demuestra que el interés no ha parado de crecer.

La estética de Riverdale, la culpa de Por trece razones y el genio de Gossip Girl son tres de los referentes en los que se sustenta esta producción, que ha encontrado un tono particular dentro de la ficción Española. Es cierto que recuerda a iconos televisivos como Compañeros o Al salir de clase, pero con un factor extra. En cada episodio, Élite chantajea al espectador y le dice que, si quiere seguir avanzando en la historia, va a tener que enfrentarse a cosas a las que quizá no está tan acostumbrado. ¿Cómo qué? El acercamiento al VIH, las relaciones abiertas, el shipeo gay, la corrupción institucional, el derrumbamiento del clasismo… Un bofetón a los prejuicios en toda regla. "Regresar a la sala de guion siempre es placentero. Nos lo pasamos muy bien. Mantenemos el mismo entusiasmo del principio", subraya Carlos Montero.

El creador del formato cuenta con una consolidada trayectoria en la industria, con títulos tan destacados como El Comisario, El tiempo entre costuras, Feria o El desorden que dejas: "Sentimos que la serie sigue muy viva porque seguimos debatiendo con pasión. Por ahora, Élite es un pozo sin fondo".

Manu Ríos y André Lamoglia dan vida a Patrick e Iván, respectivamente.

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Política y monarquía

Con la llegada de Phillipe y su familia, la serie empezó a cuestionar instituciones históricas como la política y la monarquía

La seguridad con la que Montero habla esconde ciertos miedos. Bueno, dudas. Lo normal para quien se enfrenta cada cierto tiempo al veredicto del público. "Escribo deseando el éxito y me preparo para el fracaso. Con Élite no fue distinto. Recuerdo perfectamente las charlas que tenía con Darío Madrona, la otra mitad del proyecto, al respecto. Él calmaba mis miedos, aunque me imagino que por dentro estaba tan inseguro como yo", relata. Sobre todo, a la hora de abordar temas espinosos. Por ejemplo, con la llegada de Phillipe y su familia, la serie empezó a cuestionar instituciones históricas como la monarquía: "Nos gustaba jugar con la idea del privilegio y enfrentar a una persona a la que siempre le han dicho que sí a un no. Y qué mayor privilegiado que el heredero de un trono".

Por eso, sus procesos creativos resultan tan particulares: a veces, abruptos y directos; y otras, confusos y serpenteantes. "Según el día, soy anárquico o metódico. Hasta el punto de confiar alternativamente en la suerte o en el trabajo duro", asegura Montero, que ya está escribiendo la sexta temporada. "Cuando estás unos días sin que la cosa fluya, temes haber perdido el don… y es una tortura. Entonces, cambias algo en tu rutina y vuelve a surgir la chispa. Es fundamental transitar por la tortura de la procrastinación: la enfermedad del creativo".

Ari, Patrick y Mencía se incorporaron a la serie en la cuarta temporada.

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Éxito desde el primer minuto

Cuando escriben, ¿cómo saben que están ante un éxito?


- Jaime: Ni idea. Podemos intuir que algo está bien armado, que es coherente, que puede atraer más o menos al espectador… pero, dentro de cada proyecto, hay tres perspectivas distintas: la escrita, la dirigida y la montada. Y yo añado una cuarta: la emitida. De este modo, según el mes, el año o la etapa social, un proyecto puede salir más airoso que otros.

- Carlos: Siempre hay un momento en el que te da un subidón de adrenalina y crees que estás inventado la Coca-Cola. Luego se te pasa. Dudas. Y ya lo que te parecía un éxito ahora te parece otra serie más... o ni siquiera eso. Con el tiempo he ido aprendiendo a relativizar, a saber que no soy el mejor guionista del mundo ni tampoco el peor. Han sido años de aprendizaje para llegar a aceptarme.


¿Qué futuro le espera a Élite?


- Jaime: El que vaya de la mano del interés del público. La serie ya ha sido y sigue siendo un bombazo. Todo lo que venga será más alegría. De momento, estamos felices con ella y lo que dure.

- Carlos: Si los espectadores nos acompañan, seguiremos escribiendo. Somos muy felices en Élite

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