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SHEGO

“Prefiero respeto, no me ofrezcas coca": punk feminista contra el patriarcado

Con solo un puñado de canciones y un directo demoledor, el cuarteto madrileño está preparado para que este sea su año

Shego son Maite, Raquel, Irene y Aroa.

Shego son Maite, Raquel, Irene y Aroa. / Alexgendro

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Juanjo Villalba

Todo empezó un poco de broma, de prueba, de “a ver qué sale”… Pero a veces es así como surgen las mejores ideas. Durante el tórrido verano madrileño de 2019, cuando una pandemia global parecía cosa de ciencia ficción, Maite se juntó con su amiga Raquel con la intención de preparar algunas canciones. Se habían conocido un tiempo antes por Instagram y siempre habían querido hacer algo creativo juntas.

Raquel y Maite son, además de amigas, el germen de Shego. Una banda que lo tiene todo de su parte para convertirse en la nueva promesa nacional de la música con guitarras. “Nuestra idea era empezar a escribir canciones e ir probando a ver qué nos funcionaba. Yo tenía ganas de hacer música desde hacía tiempo, pero no me atrevía del todo a hacerlo por mi cuenta”, recuerda Maite. “Además me apetecía mucho el formato banda; el poder compartir giras y momentos con más gente”. Raquel tampoco imaginaba que las cosas fuesen a ponerse tan serias pero como se lo pasaban tan bien juntas, decidieron seguir.

Un nuevo mundo líquido y sin etiquetas

Las dos amigas pasaron el confinamiento juntas y tuvieron todo el tiempo del mundo para componer y explorar. Después de aquello, aparecieron Irene y Aroa y entre todas dieron forma a un proyecto que ya desde sus tres primeros singles, titulados adiós, fumas? y meperdOnas?, causó un serio problema a la prensa musical española, ávida de etiquetarlas.

"Nunca vamos a decir que no somos feministas, pero es que hay más cosas que eso, no sé…"

Su primer gran éxito fue oh boi, un tema que surgió directamente de las experiencias personales de las chicas con el sexo opuesto y que, con letras como “Oh boi, lo siento de verdad / Pero si tanto te duele / Que tu puta madre te consuele / A mí porfa, déjame en paz”, hizo que los medios se apresuraran a referirse a ellas como feministas, punks, indies, poperas o simplemente como “el grupo más divertido de Madrid”.

Probablemente, todos tengan parte de razón. Pero en un mundo líquido, en donde los híbridos están a la orden del día, también en las manifestaciones artísticas, resulta absurdo tratar de encontrar una palabra con la que englobar todo su trabajo. “¡La gente es muy rancia!”, confiesa Raquel. “Tiene que reciclarse un poco. A ver, que está bien, nunca vamos a decir que no somos feministas, pero es que hay más cosas que eso, no sé…”.

Shego también se han visto afectadas por un síndrome que aqueja a muchos periodistas del panorama nacional y que consiste en realizar preguntas relacionadas con el hecho de ser mujer. “Literalmente, cuando llega el mes de marzo en todas las entrevistas nos preguntan lo mismo”, se queja Maite. “¿Cómo es el mundo musical para las tías? No creo que a ningún tío durante este mes le hayan preguntado cómo es el mundo musical para los tíos. Es como que siempre tienes que justificar que eres una mujer y que lo vives todo como una víctima y un drama”.

“Como si fuera una novedad constantemente. Como si las mujeres estuviésemos haciendo música desde hace un año, ¿sabes?”, remarca Raquel. “En la música pasa como en absolutamente en todos los gremios, las figuras de poder son hombres. Normalmente a quien le tienes que pedir ayuda, si no tienes un círculo de amigas que haga música, tiene que ser a un hombre. Hay poca representación y tíos que son unos petardos… Yo qué sé, es como en todos los trabajos. Al final, es un problema generalizado”.

Maite también señala que las exigencias entre ambos sexos no son las mismas. “Últimamente hemos ido a ver conciertos en los que había tíos tocando que no hacían ni el más mínimo esfuerzo, y nosotras tenemos que estar buenas y movernos bien, tocar bien, no decir palabrotas, bailar y cantar como los ángeles… ¡Venga ya! Y luego ellos pueden salir completamente reventados y ciegos a tocar, sin decir nada y usando todo el rato autotune y todas las bases del mundo y está de puta madre y llenan sitios… Entonces es como bueno, pues ok, intentaremos que no sea así en el futuro, pero de momento es lo que hay”.

"Estuvimos la semana pasada grabando cosas nuevas y llegamos a la conclusión de que el sonido era bastante pop"

Pero esta problemática, de la que se quejan la gran mayoría de las mujeres que desarrollan una labor creativa, no es la única que resulta limitante para Shego. “Lo que catalogarnos como el grupo más divertido de Madrid, pues no sé qué decirte”, continúa Maite. “Claro que podemos ser la hostia de divertidas, pero también podemos actuar con contundencia, con seriedad o siendo súper dramáticas. ¡Incluso ser unas plastas!”

No obstante, y sin disculpar la obsesión por etiquetar y catalogar de la que adolecen algunos medios, a ellas también les cuesta definirse y de algún modo sienten una cierta necesidad de hacerlo. “A veces le pregunto a la gente más cercana: ‘Oye, ¿tú qué música crees que hacemos?’ Porque yo no lo sabría decir, la verdad”, asegura Raquel. “Estuvimos la semana pasada grabando cosas nuevas que saldrán pronto”, sigue Maite, “y llegamos a la conclusión de que el sonido en general era bastante pop, pero luego en directo somos un poco más rock o más punk. Entonces ¿dónde te encasillan? Pues ni idea. Yo qué sé. Da igual”.

Tanto Maite como Raquel reconocen que las influencias del grupo son muy variadas. “Las cuatro escuchamos un poco de todo”, explica Raquel, “menos ska y reggae, que Maite los odia”, bromea. “Aparte de eso estamos abiertas a todo”, confirma Maite entre risas. “Fue Raquel la que me puso a Bad Gyal y a C. Tangana cuando nadie los escuchaba, pero luego le encantan The Cure, ¿sabes? En ese sentido hay muchísima variedad en nuestras influencias”. Además de las citadas, el grupo ha nombrado en ocasiones a la cantante colombiana de tecno-pop Ela Minus, a la rapera irlandesa Biig Piig o a la británica Lily Allen.

En realidad, esa mezcla de géneros es una de las cosas que hace tan actual a Shego en una época en la que las barreras entre estilos y artistas están más difusas que nunca. En mayor o menor medida, muchas artistas de la generación de Shego también se deslizan entre estilos con gran facilidad. María Escarmiento, Bad Gyal o Rosalía son tres ejemplos de este nuevo mestizaje. “Estamos trabajando ahora con Diego del grupo La Plata como productor y precisamente hemos hablado de este tema”, apunta Raquel. “Ahora mismo, por la época en la que estamos, no tiene mucho sentido centrarse solo en un sonido o decir ‘este es nuestro rollo y solo vamos a hacer esto’ o ‘solo se nos da bien esto otro’. Yo creo que lo mejor es que lo probemos todo”.

A punto de despegar

A pesar de tener menos de diez canciones grabadas, Shego ha recorrido en muy poco tiempo el camino entre el anonimato y el llenar salas como El Sol o La Riviera de Madrid. Pero también han formado parte de carteles de festivales de música como el Monkey Week de Sevilla o el Monumental Club en Barcelona. Y aunque todavía es pronto para vivir de ello, los cambios en su día a día ya se empiezan a notar. “Cuando empezamos, yo no tenía ni idea de qué iba el asunto”, recuerda Maite. “No había girado en mi vida y cuando este otoño llegaba a Madrid después de tocar el fin de semana, sentía que mi vida entre semana era muy aburrida y no podía esperar a que llegara el siguiente fin de semana para seguir tocando. También estaba agotada. No sé, era como que el cuerpo se tenía que acostumbrar. Pero es que claro, luego llegas a una sala atestada de gente que se sabe las canciones que has compuesto en tu habitación borracha de vino con tu mejor amiga y es rarísimo. Piensas ¿qué cojones está pasando?”

"Con las pocas canciones que hemos sacado, es bastante loco que la gente esté ahí como súper a tope"

“Yo pienso mucho en la suerte que hemos tenido”, añade Raquel. “Con las pocas canciones que hemos sacado, es bastante fuerte y bastante loco que estemos tocando en sitios y que la gente esté ahí como súper a tope, ¿sabes? Creo que en esto hemos tenido una parte de flor en el culo y una parte de que también nos lo hemos currado y hacemos que todo el mundo se lo pase genial en los conciertos, tampoco te voy a mentir”.

“Yo creo que también es importante mantener los pies en la tierra”, advierte Raquel. “O sea, disfrutar de lo que está pasando pero seguir haciendo lo que tenemos que hacer y ya está, sin volverse una loca, porque si no, entonces mal”.

Melodías (y letras) para la Generación Z

“Prefiero respeto, no me ofrezcas coca (...) ten cuidado conmigo, que me vuelvo loca”. Letras como esta han sido clave en el éxito de Shego, que nos cuentan historias y preocupaciones de su generación. Es precisamente esta honestidad la que las ha convertido en una suerte de portavoces de miles de chicas de su edad. “Nos sentimos representantes de esta juventud de mierda que nos ha tocado vivir y hacemos lo mejor que podemos con eso”, ironiza Maite.

“Las canciones hablan de cosas que literalmente nos han pasado a nosotras”, reconoce Raquel. “No hay nada inventado. Y es una realidad que coincide con la de mucha peña”. O dicho de otra manera: por las letras de Shego se pasean falsos aliados pseudofeministas, tíos que en vez de novias necesitan madres, sexo sin complejos; todo ello contado con mucho humor, otra de las marcas de la casa. “Raquel es una de las personas más divertidas que conozco con diferencia y creo que en general somos un grupo bastante cachondo e irónico en nuestra vida diaria”, confiesa Maite. “Es cierto que cuando estamos haciendo la letra de alguna canción y tenemos cualquier oportunidad para meter algo gracioso, pues entra, ¿sabes?”, cuenta Raquel.

"Tenemos el mismo derecho a hablar de sexualidad tanto si nos apetece como si no"

Muchos medios también han destacado la actitud hacia el sexo en las letras de Shego, en las que las mujeres toman la iniciativa y hablan del tema sin tapujos ni metáforas. “No sé por qué tanto escándalo”, apunta Maite. “Las tías follamos, creo que tampoco hay nada más que añadir. Rosalía dice en una canción que le está haciendo una paja a su novio y se vuelve loco medio mundo. Y los tíos llevan hablando de sexo en el reguetón y en otros géneros desde hace años y nadie lo ve como algo negativo, ni como algo raro, ni como algo a comentar. Creo que tenemos el mismo derecho a hablar de sexualidad tanto si nos apetece como si no”.

A pesar de su popularidad ascendente, Shego prefieren ser muy cautas respecto a contar sus planes de futuro. Entre lo que conocemos: nuevo disco, importantes colaboraciones, vídeos y muchísimos conciertos durante este año, algunos de los cuales ya han sido anunciados. “Estamos ahora en posproducción y haciendo arreglos”, cuenta Maite. “Hemos intentado ser súper concisas y no extendernos muchísimo en un disco eterno con canciones de relleno sino intentar que no te saltes ninguna. Por supuesto, habrá favoritas y la gente elegirá cuáles son las que más le gustan, pero hemos intentado que sea un disco lleno de singles. Ese era un poco el objetivo y creo que lo estamos consiguiendo”.

Pero para escuchar estas nuevas canciones todavía tendremos que esperar, aunque quizá en algunos de sus directos nos descubran algunas. 

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