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MÚSICA

50 años de 'Smoke on the Water', el ‘riff’ de guitarra que surgió de un incendio

  • El próximo 25 de marzo se cumple medio siglo del lanzamiento de ‘Machine Head’, el disco en el que Deep Purple incluyó la célebre canción inspirada en el incendio del casino de Montreux, en Suiza

  • Las cuatro notas de su arranque constituyen el rito iniciático de cualquier rockero que aspira a tocar la guitarra eléctrica 

 Ritchie Blackmore, guitarrista de Deep Purple y autor del célebre ’riff’ de ’Smoke on the Water’.

 Ritchie Blackmore, guitarrista de Deep Purple y autor del célebre ’riff’ de ’Smoke on the Water’.

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Juanjo Talavante

Son cuatro notas. Simplemente cuatro notas cuya representación sobre el pentagrama se ha incrustado en la historia y en la memoria del rock. Forman el esqueleto musical de un sencillo riff de guitarra que ha pasado de generación en generación y que a día de hoy, 50 años después de quedar registrado en el surco de un vinilo, sigue constituyendo el rito inicial de miles de aspirantes a rockeros cuando cogen por primera vez entre sus manos una guitarra eléctrica.

Esa sencilla sucesión de cuatro notas representa la esencia de un sonido que sigue sin envejecer. Y que proviene de los días en que el hard rock surgía, como una especie de Venus de Botticelli, de las entrañas de unos músicos que acabarían inspirando a cientos de miles de jóvenes no solo musicalmente, sino en la forma de vestir y en la longitud de sus cabellos. Las camisetas negras y las melenas representaban el código estético de un tipo de música que soporta y resiste los cambios de moda, los artificios de la inducción de las radiofórmulas y el peso de etiquetas en ocasiones colocadas con intenciones perversas. Es rock, y el resto es nada menos que historia.

EL DISCO ‘MACHINE HEAD’

Los acordes iniciales de Smoke On The Water probablemente sean los más célebres del largo viaje de un género musical que hoy trata de convivir con nuevas apuestas y artilugios o atajos tan cuestionables como el autotune. La sencilla composición que alumbró el complejo y oscuro guitarrista Ritchie Blackmore aparecía en el disco Machine Head de la banda británica Deep Purple, una obra que el próximo 25 de marzo cumplirá medio siglo de vida. El grupo forma parte del triunvirato al que se atribuye la inspiración o la paternidad, según se mire (o se escuche, más bien), del heavy metal y del hard rock, junto a las míticas Black Sabbath y Led Zeppelin.

Machine Head era el sexto disco de Deep Purple, una banda que había nacido en 1968 en el municipio londinense de Hertford, en el Reino Unido. Después de su cuarto trabajo, hubo unos cambios en la formación y los recién llegados, Ian Gillan (voz) y Roger Glover (bajo), se unieron a Jon Lord (teclado), Ian Paice (batería) y el ya mencionado Ritchie Blackmore (guitarra). El nuevo quinteto, tras poner en el mercado dos nuevos álbumes (In Rock y Fireball), grabados cuando sus numerosas actuaciones en vivo se lo permitían, decidió que para su tercer trabajo lo mejor sería buscar un escenario de mayor sosiego donde poder hacer un disco más elaborado, más sosegado. Lo harían fuera del Reino Unido, al parecer porque eso también les beneficiaba fiscalmente.

La formación de Deep Purple que grabó 'Machine Head'

/ ARCHIVO

El grupo pensó en un principio en el casino de Montreux, en Suiza. A principios de diciembre de 1971, reservaron unas cuantas habitaciones de hotel y alquilaron el estudio móvil de los mismísimos Rolling Stones. Aquel casino solía cerrar cada invierno y esa circunstancia servía para que algunos grupos lo utilizasen como un espacio donde realizar sus grabaciones. La pretensión inicial de la banda británica era registrar un concierto en el escenario de ese emplazamiento y publicar un álbum doble con la mitad de las canciones en directo y el resto de estudio.

QUE NO CUNDA EL PÁNICO… PERO ¡FUEGO!”

Pero antes de eso había que esperar al último concierto de la temporada, que tenía a Frank Zappa y The Mothers of Invention como protagonistas. Durante la celebración del mismo un lumbreras tuvo la peregrina idea de encender una bengala y lanzarla al techo del recinto. Al cabo de un rato, la aparición de humo comenzó a evidenciar que la cosa iría a mayores. Se dice que Zappa, con toda la calma posible, dijo desde el escenario: “Chicos, que no cunda el pánico… pero ¡fuego!”. El desalojo fue razonablemente ordenado y no hubo que lamentar víctimas. El local ardió por completo y eso obligó a Deep Purple a buscar otro lugar para la grabación del disco.

Decidieron que lo harían en un teatro cercano llamado Pavillion, pero apenas si pudieron grabar unas cuantas pistas, porque los vecinos llamaron a la policía espantados por el ruido que salía del local y el episodio concluyó con un desalojo. La banda, a esas alturas ya casi errante, se puso, nuevamente, a buscar un nuevo sitio. Y encontraron el Grand Hotel, a las afueras de Montreux. Que estuviera vacío ayudaba a evitar nuevos sobresaltos. Y, además, su situación garantizaba que los decibelios esta vez no representarían ninguna amenaza para nadie del entorno.

La banda se explayaba en el vestíbulo, y a unos metros del hotel se situaba el estudio móvil donde Martin Birch, un magnífico ingeniero de sonido y productor discográfico que trabajó, entre otros, con Iron Maiden, Rainbow y Whitesnake, se encargaba de captar la esencia de los Purple. De aquella simbiosis surgió Machine Head, para muchos, uno de los grandes trabajos discográficos del hard rock, donde lograron alcanzar un sonido más ‘pesado’, dotándolo de un mayor virtuosismo instrumental, recreando batallas entre la guitarra de Blackmore y el órgano Hammond de Lord, los dos auténticos inspiradores de un sonido que creaba su propia patente, con Gillan llevando su voz por una montaña rusa hasta estratosféricos agudos.

El sonido de Deep Purple derivó en un auténtico cóctel con una fórmula novedosa, fundamentalmente por la confluencia de la aspereza y la oscuridad del guitarrista con la concepción más clásica y virtuosista de Lord a los teclados. Ese sonido se sitúa en las alturas de un árbol genealógico del que brotaron las ramas de Iron Maiden, Judas Priest, Def Leppard, Metallica, Scorpions, Barón Rojo y otros muchos grupos metaleros. Todos llevan en su ADN la influencia del sonido setentero y ecléctico de Deep Purple.

Machine Head se puso a la venta el 25 de marzo de 1972 y llegó al número uno de las listas de ventas en Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Dinamarca y Australia. También tuvo una gran aceptación en Estados Unidos (donde vendió dos millones de copias, siendo doble disco de platino), Bélgica, Italia, Países Bajos, Suecia y Noruega. En España no pasó del puesto 14. Todavía quedaban unos años para que miles de jóvenes españoles se dejaran crecer el pelo, se vistieran con camisetas negras y simulasen tocar, al más puro modo air guitar, las cuatro sencillas notas con las que despierta Smoke On The Water.  

Inspiración 'Beethoviana'

El creador del riff, Ritchie Blackmore, ha explicado que fueron las cuatro notas iniciales del primer movimiento de la Quinta Sinfonía de Beethoven las que lo inspiraron para componer el arranque de Smoke On The Water. Jugando a hacer variaciones con ellas. “Pensé en tocarla de atrás para adelante con un toque diferente, y así es como me vino a la cabeza”. “Le debo un montón de dinero”, comenta con sorna Blackmore.


Pero el guitarrista británico también explica que la mayoría de gente no lo toca de forma correcta, pues utiliza una púa y realiza el acorde de arriba a abajo, mientras que lo que su creador hace es pellizcar las cuerdas con sus dedos índice y pulgar logrando un sonido más “medieval”.


Interpretado de una forma u otra, 6346 guitarristas se dieron cita en la localidad polaca de Wroclaw el 1 de mayo de 2009 para hacer sonar en sus guitarras Smoke On The Water.


También existe una versión más elitista, de la que formaron parte los músicos Brian May y Roger Taylor (Queen), Tommy Iommi (Black Sabbath), David Gilmour (Pink Floyd), Paul Rodgers (Bad Company), Brian Adams y Bruce Dickinson (Iron Maiden), además de algunos miembros de los propios Deep Purple, grabada en 1989 para recaudar fondos para los afectados por el terremoto de Armenia.




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