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MÚSICA

Diego Ibáñez (Carolina Durante): “Pobre Edmundo Bal. Me da pena la desaparición de Ciudadanos”

Diego Ibáñez, cantante de Carolina Durante. La banda lanza su nuevo disco, ’Cuatro chavales’, este 28 de enero.

Diego Ibáñez, cantante de Carolina Durante. La banda lanza su nuevo disco, ’Cuatro chavales’, este 28 de enero. / Alba Vigaray

Para el músico que acuñó el himno pop (y de paso el término) 'Cayetano', la pandemia supuso toda “una cura de humildad”. Tras el parón forzado, el grupo de éxito meteórico presenta ahora su segundo álbum, ‘Cuatro Chavales’, con el que aspiran a recuperar el tiempo y los pogos perdidos

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Carlos Megía

Su éxito fue tan súbito e incontestable como el “machetazo” que supuso para ellos, y para la industria musical en general, la crisis sanitaria provocada por el Covid-19. En lo concerniente a Carolina Durante, la pandemia no solo frenó en seco pogos multitudinarios y calendarios frenéticos, sino una proyección que no parecía tocar techo desde que en 2018 revolucionaran la escena indie nacional con éxitos como Cayetano o Perdona (Ahora Sí Que Sí). “Y luego vino lo de los conciertos con la gente sentada, las cancelaciones, el miedo a comprar entradas… La bajona ha sido absoluta”, reflexiona su vocalista y letrista, Diego Ibáñez, canalizador de la pasión despertada por la banda punk-pop que forma junto a Mario (guitarra), Martín (bajo) y Juan (batería).

El madrileño, que acaba de debutar también como actor en la serie de Atresplayer Cardo, no trata de ocultar el palo emocional vivido por este grupo de veinteañeros que, hasta entonces, solo habían conocido el triunfo. Lo hace en un bar tan distintivamente malasañero como él, una de esas tabernas calificadas por Google como “rústico-chic”, especializada en tapas mediterráneas y vermú de grifo.

Diego, sin embargo, apuesta por un descafeinado con leche que apura a sorbos lentos, tratando de sacudirse el cansancio provocado por el ajetreo de la noche anterior, mientras estructura un discurso que vertebra sin demasiado orden, pero con mucho concierto. Tanto, quizá, como los que ofrecerán por todo el país a partir de esta primavera para presentar Cuatro Chavales, su segundo álbum de estudio que se publica este 28 de enero. Un disco continuista en lo argumental y de sonido refinado que llega para recordarnos que, antes de que las sillas tuvieran cabida en los recintos festivaleros, Carolina Durante era “tu nuevo grupo favorito”. Y que no tienen ninguna intención de dejar de serlo.

¿Alguna vez temiste que vuestra carrera se fuera al traste por la pandemia?

Estos han sido los dos años más duros de mi vida. No estaba acostumbrado a que las cosas fueran mal porque hasta ahora había ido todo rodado. Este es el primer palo que nos dan, pero es que no es un palo, es un puto árbol. La pandemia nos afectó más a quienes necesitamos el directo, tanto para el desarrollo del grupo como económicamente. Hay artistas que ni siquiera dan conciertos, pero nosotros hacemos canciones para tocarlas delante de la gente.

¿Notasteis esa falta de rodaje durante la creación de Cuatro Chavales?

Veníamos de un ritmo frenético, tocando y componiendo a la vez, y los primeros meses vino bien para descansar. Al escribir me costó dejar a un lado los sentimientos de pesadumbre y de apatía que me generaba la situación, pero hemos tenido tiempo para trabajar y pensarlo. Creo que se nota, para bien, en el resultado.

El cantante, en un momento de la entrevista.

/ Alba Vigaray

Es como esa expresión tan repetida ahora de ‘Vamos a salir mejores’… Dices que el disco sí es mejor, pero, ¿y tú?

Ha sido toda una cura de humildad. Durante este tiempo me he repetido que igual me sirve para no poner cara larga cuando me toque hacerme un viaje de Almería a Santander, para apreciar y disfrutar lo que nos ha sucedido. Lo había normalizado para no volverme loco…

¿Sufre especialmente una banda como Carolina Durante al tocar con el público sentado?

Nosotros dejamos de dar conciertos por eso. En el verano de 2020 dimos algunos así y a veces acabábamos hasta deprimidos. Quisimos hacer un grupo para disfrutar y ser felices en el escenario; si no es así, mejor apagar y chao.

Carolina Durante, durnate una actuación en el festival Warm Up de Murcia en 2019.

/ Marcial Guillén

Triunfasteis con vuestro tema Cayetano. Viendo el éxito de los Ayusers, ¿echáis de menos a los que “votaban a Ciudadanos”?

Este es el titular, ¿no? (ríe). Pobre Edmundo [Bal]. Me da pena la desaparición absoluta del partido… sobre todo, si implica el alzamiento de Vox.

En aquel momento decías que era imposible que una banda como la vuestro pudiera vivir de la música en España.

Sí que hemos conseguido molar lo suficiente como para vivir de ello. Es un logro que flipas. A veces hasta se me olvida y me lo tienen que recordar mis amigos. Si me lo hubieran dicho cuando empecé, incluso con el parón por la pandemia, lo hubiera firmado.

Cuando se tiene un éxito repentino de pronto salen amigos nuevos de todas partes. Tras el frenazo por la pandemia, ¿siguen ahí?

Es un clásico, sí. Pero yo soy una persona un poco desconfiada. Tampoco me considero alguien importante, a lo mejor lo soy en estas cuatro calles. Pero me voy al pueblo, Los Molinos, al lado de Cercedilla, y nadie sabe qué cojones es Carolina Durante. Tú ves quién está por interés y quién no.

Has aprovechado estos meses de pausa para debutar como actor en la serie Cardo (Atresplayer Premium). ¿Qué tal la experiencia?

Volvería a repetir. Lo pasé mal al principio porque no tenía ninguna formación y no quería cagarla. Me lo tomé jodidamente en serio. Pero luego la gente me ha dicho que no lo hago tan mal, así que confío en su criterio.

Cardo pretende ser un altavoz de las problemáticas de la generación millennial. ¿Cuál es tu diagnóstico?

Hay días que creo que las cosas están peor que nunca y otros que pienso que cada generación tuvo lo suyo. También noto que hay menos cultura de curro, del esfuerzo en general. Voy a parecer un viejo, pero veo que hoy los chavales solo quieren la popularidad inmediata, ser influencers o dedicarse a Instagram. Hay gente que monta grupos y le importa más el éxito repentino que disfrutar haciendo canciones.

Tú no sueles actualizar mucho tus perfiles en las redes.

Mi relación con el móvil es una pelea constante, intento reducir su uso sin ningún tipo de éxito. Estoy en ellas porque tengo que estar. Si pudiese pulsar un botón para destruir toda red social lo haría sin lugar a dudas. Son el puto demonio de nuestra generación.

El músico reconoce que la pandemia ha supuesto un mazazo tanto en lo personal como en lo musical.

/ Alba Vigaray

¿Por qué?

Por su efecto en la autoestima, la cantidad de tiempo que nos quitan… es un problema importante. Hay niños que se pasan seis horas con el móvil todos los días, viendo a gente que intenta lograr el éxito proyectando su ‘yo’ ideal en una pantalla, tratando de ser los más guays… ¿estamos locos?

En vuestro nuevo sencillo, Granja Escuela, cantas, ‘Si siempre estás al borde del precipicio, déjame ayudarte yo conozco un sitio’. ¿Dónde vas cuando te acercas al borde?

Acudo a mis amigos. Mi mejor terapia es irme a tomar una cerveza con los colegas y hablar de los problemas. Pero cuando tus amigos también están mal hay veces que te retroalimentas. Es mejor relativizar todo para no hacer la bola más grande.

¿Crees que Carolina Durante tiene un sonido muy madrileño, muy malaseñero?

Si lo tiene, no es pretendido. Sería raro que te dijese que buscamos sonar a Madrid. Es verdad que, en Barcelona, hablando con peña del Primavera Sound, me decían: ‘es que vosotros sois muy de Madrid’. Pero yo tampoco lo veo tan así…

Tenéis una agenda repleta de conciertos y festivales, ¿hay cierta incertidumbre con que el nuevo repunte de contagios la arruine?

Es que nos hemos acostumbrado a la incertidumbre en sí y a tener que cancelar cosas. Lo raro es que algo sea seguro ahora mismo. Creo al 100% que se van a hacer festivales este año y de alguna manera se hace menos doloroso quitar fechas.

Ya que eres madridista confeso, ¿te ves cantando en la inauguración del nuevo Bernabéu?

¡Ojalá! Si me llama Florentino [Pérez] ahora mismo y me dice que toque en el descanso, toco.

¿Gratis?

Hombre, no, pero a Florentino le hacemos precio. Eso sí, de momento, déjame quedarme con el WiZink.

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