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MÚSICA

Los Brincos, Los Tres Sudamericanos o Jeanette: el pop español de los sesenta sigue muy vivo en 2022

Miguel Morales, miembro de Los Brincos desde los 60 y actual líder de la banda, que actúa este sábado en Madrid.

Miguel Morales, miembro de Los Brincos desde los 60 y actual líder de la banda, que actúa este sábado en Madrid. / CEDIDA

Buena parte de la generación de músicos que triunfó en paralelo a los Beatles continúa en activo, como demuestra el concierto de Los Brincos este sábado en Madrid dentro del festival Locos por la música. En el 'sixties' español, hay vida más allá de Raphael.

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Alex Serrano

Hoy sábado, a última hora de la tarde, el Wizink Center de Madrid acoge Locos por la música, un festival cuyos cabezas de cartel son viejos conocidos del pop español como Seguridad Social, Toreros Muertos, OBK, Revolver y No me pises que llevo chanclas. Formaciones de éxito en los ochenta y noventa que, en la mayoría de casos, se suben de nuevo a los escenarios al calor de la nostalgia que despierta para muchos volver a disfrutar en directo canciones que escucharon hasta la saciedad en su infancia y juventud, hace ya casi cuarenta años.

En un segundo bloque de artistas, entre Amistades Peligrosas, Tennesee y los cantantes de Danza Invisible o La Frontera destaca la presencia de Los Brincos, grandes dominadores del pop-rock nacional de los años sesenta y autores de clásicos incontestables de la música española. Todo ello, logrado al menos veinte años antes que sus ahora compañeros de cartel. Estos supervivientes de los sesenta no están solos: además del eterno Raphael, artistas y grupos que arrancaron en esa década del siglo pasado como Los Pekenikes, Los Sirex, Los Salvajes, Jeanette o Los 3 Sudamericanos siguen incombustibles y en activo, con distintos grados de intensidad.

“Nos habría gustado estar en el cartel en letras más grandes”, admite Miguel Morales, cabeza visible de la actual encarnación de Los Brincos, que añade, sin embargo, que es divertido codearse con grupos de los ochenta: “Son buena gente y nos tratan bien. Nos ganamos encajar metiendo caña sobre el escenario”, dice. Morales es hermano pequeño de Antonio Morales 'Junior' y Ricky Morales, ambos integrantes de la banda en el pasado. Entró en la tercera encarnación del grupo, a finales de los años sesenta, y también fue guitarrista de los pioneros del rock hipervitaminado de los setenta Barrabás. A principios de los 2000 convenció a Fernando Arbex, fundador y propietario único de los derechos del nombre del grupo, para volver a los escenarios, e incluso para grabar Eterna juventud, el primer disco con canciones nuevas de los Brincos en 30 años. En su retorno, llegaron a congregar a 40.000 personas en un concierto en A Coruña, pero el fallecimiento de Arbex en 2003 a los 62 años dejaría a Morales como único miembro original y líder de los Brincos hasta la actualidad.

Durante estos años, Morales ha recuperado su proyecto en solitario, algo que quería haber hecho mucho antes, pero, como cuenta, "un desencuentro con ejecutivo de la CBS hace cuarenta años lo impidió". Tras padecer un infarto en 2016, se decidió a grabar sus propias canciones, y estos días da los últimos retoques al que será su tercer disco.

"En España, los sesenta es una cruz que llevamos encima, no se respeta a la gente que venimos de esa época"

Miguel Morales considera que los sesenta fueron "la mejor época de la música, el nacimiento de ese sonido moderno: Rolling Stones, Crosby, Stills & Nash...", pero ello no ha impedido que desarrolle una intensa actividad artística en pleno siglo XXI. "La gente que nos viene a ver nos tiene gran cariño y nos da fuerza para seguir hasta que el cuerpo aguante", confirma el músico que, en cambio, sí echa de menos algo más de reconocimiento institucional a la música española de la época: "en cualquier otro país, como EE.UU, esto sería totalmente diferente", asegura. "En España, los sesenta es una cruz que llevamos encima, no se respeta a la gente que venimos de esa época".

A punto de que los Brincos cumplan sesenta años de existencia, Morales coquetea con la posibilidad de que haya nuevas canciones de la banda para celebrar la efeméride. "Hace un par de años, tomando un par de whiskies con Juan Pardo -que fue miembro original del grupo-, le pareció bien la idea de que escribiésemos nuevas canciones. Tengo que retomar el tema", concluye.

Las que sí están, y siguen funcionando, son las canciones que constituyen los grandes clásicos de los Brincos. "Sobre todo Lola: todos la cantan y se acuerdan de la letra", cuenta Morales, "también Un sorbito de champan o Mejor, que es la que tiene una alegría por dentro que hace que la gente no pare de moverse, les trae muy buenos recuerdos", concluye.

Solo les para la pandemia

Lejos del despliegue mediático y de marketing que aún supone cada nuevo tour o lanzamiento discográfico de Raphael, la mayoría de supervivientes de los sesenta mantienen una actividad a través de giras intermitentes, actuaciones en fiestas populares, participación en conciertos solidarios, y homenajes de todo tipo.

Los Pekenikes fueron los primeros en celebrar las seis décadas de actividad musical ininterrumpida desde 1959. Los autores de Hilo de seda solo han dejado de tocar en directo por el forzoso parón impuesto por la pandemia, y la marca Pekenikes, elemento importante y a menudo motivo de disputas en estos grupos veteranos, sigue vigente legalmente de la mano de uno de sus miembros fundadores, Ignacio Martín Sequeros.

Los Pekenikes en 2015, durante el concierto que celebró los 50 años de la actuación de los Beatles en España, en el que ellos habían sido sus teloneros.

/ Víctor Lerena

Por su parte, Jeanette ha sabido mantener su propio universo dentro de la canción melódica sin necesidad de hacer demasiadas concesiones. Con una saludable agenda de actuaciones en Latinoamérica y España, la cantante ha visto como jóvenes aspirantes a artista versionan sus canciones más populares en talent shows. Mientras, ella ha elegido con mimo sus colaboraciones, como atestiguan sus duetos con Bunbury, Coque Malla o Miqui Puig.

Desde Barcelona, Los Sírex siguen con ganas de sobra de seguir haciendo música, como atestigua el disco con colaboraciones estrella de Joan Manuel Serrat o Miguel Ríos que publicaron en 2018. Son la cabeza visible de una hornada incombustible de grupos catalanes de rock, como Los Diablos o Los Salvajes.

De Paraguay a Tarancón

Igual de inasequibles al paso del tiempo se muestran Los 3 Sudamericanos, que procedentes de Asunción (Paraguay) aterrizaron aquí a mediados de los sesenta, siendo ya un fenómeno de ventas en Latinoamérica y habituados a girar por todo el mundo. Su pop irresistible, vitalista y cosmopolita fue un soplo de aire fresco para una España que intentaba sacudirse una espesa capa de ceniza gris. Se asentaron definitivamente en nuestro país, enlazando éxito tras éxito y disco de oro tras disco de oro. Canciones como Cartagenera, Pulpa de Tamarindo, Me lo dijo Pérez o su versión del Goldfinger de Shirley Bassey fueron sonadísimos hits que, aún hoy, suenan poderosos.

Alma Vaesken y Johhny Torales, corazón del grupo junto a Dioni Velázquez, viven ahora en Tarancón. La pareja, que se casó hace décadas para que Alma pudiese salir de gira de su Paraguay natal, tiene dos hijas nacidas en España, y una de ellas reside en esta localidad conquense de cerca de 15.000 habitantes. "Es curioso, porque veníamos a Tarancón a tocar todos los años a tocar en un festival de los sesenta que se celebra aquí y, mira, aquí estamos", cuenta desde el otro lado del teléfono Alma Vaesken.

Son cerca de las cinco de la tarde cuando hablan con este periódico y Alma y Johnny acaban de terminar el postre. "Nos acostamos muy tarde, y nos levantamos también muy tarde", confiesa Alma. Su energía y vivacidad traspasan el auricular del teléfono, más aún cuando repasa su trayectoria. "Salíamos de Sudamérica de gira por todas partes: Europa, Medio Oriente, porque Beirut era la meca de las actuaciones en aquella época, también Grecia, donde se trabajaba muchísimo", cuenta Alma. "Mi abuelo era de Burgos y yo tengo familia en Medina de Pomar", recuerda, "vinimos con un contrato de varias actuaciones, pero el éxito que tuvimos fue tremendo y decidimos quedarnos. Éramos totalmente diferentes a otra gente que estaba aquí y eso nos favoreció muchísimo".

"Tuvimos que suspender la última gira por el COVID pero, si no, estaríamos cogiendo nuestro coche para actuar por toda España"

Durante los sesenta y parte de los sesenta, la presencia de Los 3 Sudamericanos en radio y televisión era algo habitual, y sus discos estaban siempre en lo alto de las listas de ventas. Sesenta años después, el entusiasmo por llevar al público sus composiciones sigue intacto. "A esta altura de la vida no me imaginaba estar haciendo giras", confiesa Alma. "Tuvimos que suspender la última por el COVID pero, si no, estaríamos cogiendo nuestro coche para actuar por toda España. Las carreteras españolas de ahora son fabulosas".

Alma admite abiertamente estar enamorada de un país que, en sus palabras, les acogió con los brazos abiertos desde el primer momento. "Al llegar acá también me enamoré de Ramón Arcusa, del Dúo Dinámico, pero esa es otra historia", apunta.

La cantante de Los 3 Sudamericanos tampoco echa de menos un mayor reconocimiento a su trayectoria de más de medio siglo: "Cuando vamos por ahí de gira pensamos que va a haber poca gente y llenamos", cuenta, "nos quedamos con la boca abierta porque viene gente joven e incluso nos traen los discos para que se los firmemos. Ese es el mayor reconocimiento que puede tener una artista", sentencia. Vaersen, además, celebra el actual dominio global de la música latina: “Sigo mucho la música española de ahora y me alegra ver que triunfan sonidos tan queridos para nosotros. También me encantan artistas como Chenoa”.

Durante la entrevista telefónica, Alma ríe a menudo, despliega todo un arsenal de ocurrencias e incluso se arranca a cantar unas estrofas. “Llámame otro día, aunque no sea para entrevistarme, y charlamos un rato”, se despide. Resumen perfecto de cómo gestionan el siglo XXI los supervivientes de los sixties españoles: lejos de mirar atrás con ira, siguen hacia adelante con vitalidad, desparpajo y sin complejos.

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