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MÚSICA

La bronca entre Raphael y Julio en los 80 que no cuenta el documental: "Me llevaba las maletas y me llamaba maestro"

La bronca entre Raphael y Julio en los 80 que no cuenta el documental: "Me llevaba las maletas y me llamaba maestro"

EPE

  • 'Raphaelismo' no menciona los conflictos que tuvo con su discográfica Hispavox en los 60 ni con el otro gran artista melódico español

  • Como los 'beefs' entre músicos actuales, pero con la prensa como escenario, la competencia entre ellos se convirtió en un enfrentamiento abierto que después enterraron

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Eduardo Bravo

En 1962, Raphaël, con ph y diéresis, firmó su primer contrato discográfico con Philips, compañía con la que permaneció hasta 1963, año en el que se alzó con el primer premio del Festival de la Canción de Benidorm y fichó por Barclay. Después de publicar un par de singles en la discográfica francesa, en 1964 Raphael firmó, ya sin diéresis y con 21 años, un contrato en exclusiva con Hispavox, por el cual se obligaba a grabar 40 canciones en cinco años. Meses antes de cumplirse el plazo, Raphael ya había registrado los 40 temas preceptivos y siete más de cortesía. Por tanto, y considerando que había quedado liberado de las obligaciones para con Hispavox, el artista y su representante decidieron fichar por la compañía Odeon.

Para evitar perder al que era uno de sus artistas más rentables, Hispavox interpuso una demanda contra el cantante de Linares, solicitó el secuestro de los discos que Odeon había prensado y distribuido en países como Francia, Estados Unidos, México, Argentina o Colombia y publicó anuncios a toda página en diferentes periódicos para informar al público y responsables de tiendas de discos que Raphael era artista exclusivo de Hispavox y que, en consecuencia, cualquier trabajo publicado bajo otro sello era ilegal.

Magistratura de trabajo falló en favor de Hispavox y Raphael continuó vinculado a la discográfica, que no dudó en exigirle daños y perjuicios por valor de 87 millones de pesetas de entonces, a los que se sumaría otra reclamación por incumplimiento de contrato interpuesta por Odeon.

En febrero de 1969, en declaraciones al diario ABC, Paco Gordillo, mánager de Raphael, negaba tener noticia de la demanda de Odeon, al tiempo que se mostraba tranquilo respecto a la reclamación de Hispavox, a cuyos responsables enviaba una velada advertencia: "Cuando Hispavox pide ese dinero, supongo que sus razones tendrá, pero no está en consonancia con las liquidaciones que ellos han hecho a Raphael […]. Los 87 millones de pesetas que reclaman no concuerdan en lo más mínimo con las liquidaciones que han hecho. Me gustaría saber la cantidad de discos que Hispavox pensaba vender".

La prensa de la época no volvió a mencionar los problemas entre discográfica y artista, que siguió vinculado a Hispavox hasta 1988, año en el que se incorporó a CBS. Un detalle que invita a pensar que las partes enjugaron la cantidad reclamada con esos supuestos royalties no satisfechos y recondujeron su relación laboral sin mayores problemas. Sobre esta cuestión, el artista no se pronuncia en Raphaelismo, la serie documental que Charlie Arnaiz y Alberto Ortega han dirigido para Movistar+ y que es un relato más bien hagiográfico del cantante en el que apenas aparecen las sombras de su biografía. Lo curioso es que en el documental aparece Lucas Vidal, responsable de la producción del disco Raphael Resinphónico y nieto de José Manuel Vidal Zapater, fundador y consejero delegado de Hispavox cuando se produjo el litigio y cuya figura es tratada en la serie de manera cordial, aunque sin entrar en más detalles.

Raphael, durante la grabación de la serie documental sobre su vida.

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Pelea de gallos

Otro de los temas espinosos sobre el que se pasa de puntillas en este programa son las simpatías políticas que por entonces parecía profesar el artista andaluz, que participaba en las galas benéficas de Navidad presididas por la esposa de Franco, Carmen Polo, y que todavía en 1996 decía esperar que "la historia haga justicia a Franco". "Raphael era muy de derechas —comenta la periodista Rosa Villacastín—. Sin embargo, cuando conoció a José Bono, cambió. Le debía de meter unos discursos de padre y muy señor mío, que hicieron que cambiase. Si no ha conseguido que se haya apuntado al PSOE, ha sido de milagro. Julio Iglesias, por ejemplo, no es así. Él sigue siendo de Aznar y del Partido Popular. Fíjate cómo será, que a mí me llama la roja".

José Bono y Raphael, en un acto del Club Siglo XXI.

/ AGUSTÍN CATALÁN

La rivalidad con Julio Iglesias es otro de los asuntos que el documental de Movistar+ elude, a pesar de que, en 1988, ambos artistas protagonizaron una agria polémica. En marzo de ese año, Raphael se encontraba en Venezuela presentando Las apariencias engañan, su primer disco para CBS después de abandonar Hispavox. Al finalizar su actuación en el Teatro Teresa Carreño de Caracas, el artista y varios directivos de la compañía discográfica se reunieron con un grupo de periodistas. En esa improvisada rueda de prensa, Raphael comenzó a criticar a Julio Iglesias, también artista de CBS, para el que no ahorró comentarios mordaces y despectivos.

Entre ellos: "Me parece extrañísimo que una persona que no sabe vocalizar haya podido cuajar en una nación donde la música es toda una reina", "Canto 100 veces mejor que él, y mis actuaciones son divertidísimas, y las suyas, aburridísimas" o "Hace 15 años Julio Iglesias me llevaba las maletas y me llamaba maestro".

Las declaraciones fueron recogidas por 'Blanco y Negro', suplemento dominical de 'ABC'.

/ ARCHIVO

Las declaraciones fueron recogidas por Blanco y Negro, suplemento dominical de ABC que, durante la semana previa a su publicación, estuvo cebando el tema por medio de anuncios a página completa en el diario. A pesar de esa publicidad y el eco que que tuvo la polémica en las revistas del corazón, Adrian Vogel —uno de los ejecutivos más destacados de la industria española que llegó a estar en la central de CBS en Nueva York—, reconoce no tener noticia del incidente y se sorprende ante el comportamiento de Raphael. "No tengo recuerdo de esto ni antes, durante ni después. Es más, creo que los dos se llevaban muy bien. Colaboraron en el tributo a Lola Flores en Miami y, a raíz de eso, Raphael fichó por CBS", comenta Vogel, en cuya opinión, el comentario de "llevar las maletas" no sería más que "una frase hecha para definir a un debutante o amateur. En fútbol sería como lo de comer en la misma mesa".

El número de 'Blanco y Negro' donde apareció la respuesta de Julio Iglesias.

/ ARCHIVO

Julio Iglesias no entendió la frase en el sentido que propone Vogel. Una semana más tarde y tras la correspondiente promoción por parte del diario ABC, el suplemento Blanco y Negro publicaba la respuesta del cantante madrileño a los comentarios de su colega de profesión. "Raphael solo debería abrir la boca para cantar", "Yo estoy triunfando en todos los sitios y él no se come una rosca" o "Raphael se inventa chismes. Se pasa de rosca y no hay quien lo pare. Se pone en plan Cassius Clay antes de un combate" fueron algunas de las frases que Iglesias —que acababa de ser galardonado con un Grammy al mejor artista latino por su álbum Un hombre solo– le regaló a Raphael.

"En esa época, Julio ya había ido a los países árabes o a Israel y Raphael había actuado en la URSS. Si bien es verdad que ese tipo de cosas podían generar cierta rivalidad entre ellos, siempre se han llevado bien. Es verdad que no son de salir juntos, porque la vida de Julio no es como la de Raphael, al que Natalia Figueroa siempre ha controlado, pero se respetan. Por eso no me pega ese comportamiento en Raphael. Debieron de cogerle en un momento de cabreo porque él no es una persona que se meta con nadie, al menos hasta donde yo sé", comenta Rosa Villacastín.

"No nos vemos nunca"

El 29 de marzo de 1988, Jesús María Amilibia recogía en su sección Gente de ABC las disculpas de Raphael a Julio Iglesias. "He dicho cosas que no debiera decir, cosas que se dicen sin darlas mucha importancia y que luego, cuando las ves escritas en los periódicos, te hacen daño en los ojos… He dicho algunas memeces. Bueno, pues pido disculpas y en cuanto vea a Julio nos daremos un fuerte abrazo. No volverá a pasar. Lo sucedido es agua pasada", declaraba el artista de Linares.

Sin embargo, y en contra de lo manifestado por él mismo, la polémica duraría todavía algún tiempo más y, de nuevo, por culpa de Raphael. En junio de 1988, y con motivo de la promoción en Barcelona de Las apariencias engañan, el diario La Vanguardia recogió unas nuevas declaraciones del artista en las que negaba la mayor y afirmaba que él nunca había dicho nada ofensivo contra Julio Iglesias. "Es muy penoso contemplar cómo las cosas se pueden envenenar —se lamenta con talante de amargura— por algo que yo no he dicho nunca. Todo este asunto me ha sentado fatal porque estoy seguro de que Julio no ha dicho tampoco nada contra mí. No nos vemos nunca, desde hace muchos años, pero sé que es muy listo y no es posible que nadie le pille diciendo algo despectivo de nadie", comentaba Raphael que, a continuación, aprovechaba para mandarle otro recadito a Julio: "En un tiempo, unos 15 años atrás, nos veíamos de vez en cuando y recuerdo que él me llamaba cariñosamente maestro. Ahora yo no le veo actuar ni él a mí porque los dos estamos muy ocupados". Esta vez, Julio, ni se dio por enterado.

Dos años después de ese desencuentro, Raphael y Julio Iglesias mostraron públicamente que habían pasado página. Fue el 3 de junio de 1991, cuando el buque escuela Juan Sebastián Elcano hizo escala en Miami. Ese día, Julio Iglesias, su padre el doctor Iglesias Puga, Chabeli, Julio José, Enrique, Raphael, Natalia Figueroa, Alejandra, Jacobo y Alejandro juraron bandera, en un acto en el que también participó Bertín Osborne, por entonces radicado en la ciudad estadounidense.

"Julio tiene una absoluta fidelidad a España. Hasta José Bono cuenta que, atascadas las relaciones con Estados Unidos, quien consiguió abrir las puertas fue Julio Iglesias. En ese aspecto, a nivel internacional la estrella es Julio. Por eso, que no se le haya hecho un gran homenaje en este país, le pesa como una losa —explica Rosa Villacastín—. Además, se ha dado cuenta de que, mientras su carrera se está acabando, la de Raphael sigue. Después de trasplantarle el hígado, ha sido un resurgir, ha sabido renovarse, escuchar los consejos de otra gente, de sus hijos y llegar a un público más joven. Por otra parte, creo que también ha tenido que ver que, después de vivir unos años en Miami, Raphael regresó a España. A él la gente lo considera de aquí, mientras que a Julio lo ven más lejano. En todo caso, si Julio cantase mañana en el Bernabéu, estoy convencida de que lo llenaría. El problema es que ya no está para cantar porque ha sufrido mucho por lo de su pierna. Le tuvieron que operar y, aunque no está tan mal como dicen, ya no es el Julio de comerse el mundo y tirarse a 3.000 señoras, que me parecen muchas, pero viniendo de él, hasta me lo creo".

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