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'El poder del perro', de Thomas Savage: un acontecimiento

Una novela que se construye en torno a los universales perennes de la condición humana

La película de Jane Campion ’El poder del perro’ se basa en la novela de Savage.

La película de Jane Campion ’El poder del perro’ se basa en la novela de Savage.

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Ricardo Menéndez Salmón

No es habitual que un fragmento de una novela, considerado de forma exenta, baste para apuntalar la importancia del texto en su conjunto. Las novelas no suelen organizar su material en torno a ejes tan poderosos, ni con semejante capacidad de irradiación, pero la lectura del segundo capítulo de El poder del perro, de Thomas Savage, no sólo justifica por sí sola la importancia de esta obra, sino que le regala al lector esa impresión memorable de contundencia, circularidad y sentido que son capaces de otorgar ciertos relatos: los cuentos de John Cheever, de Isaak Bábel o de Horacio Quiroga.

Así, en torno a esa prodigiosa almendra ficcional que ocupa apenas treinta páginas, se despliega el hechizo de una novela impecable en su ejecución y poderosísima en lo que atañe a la creación de personajes, y en la que seguirán resonando, como las ondas que una piedra deja tras ser lanzada en un estanque, las circunstancias que ese capítulo atesora en sus límites. Esas circunstancias consisten en el despliegue de una historia tan prosaica como trágica, la del doctor Johnny Gordon, que culmina con el suicidio de este hombre bueno y justo, aunque débil, a consecuencia de una humillación pública.

Como epílogo a esa muerte fatal y aleccionadora, la novela rastrea la experiencia de una familia condenada a sobrevivir a la sombra de ese gesto radical y ante el que no cabe apelación, una comunidad formada por una mujer viuda y desplazada de su ambiente natal y por un hijo de una inteligencia y una sensibilidad insólitas en el lugar donde la acción transcurre, la Montana de los años 20 del pasado siglo, y con el telón de fondo de dos antagonistas soberbios: la vida dura y nada romántica de los vaqueros del Oeste, y la encarnación precisa y casi mefistofélica de un personaje inolvidable, Phil Burbank, uno de los grandes caracteres de la literatura norteamericana de las últimas décadas (El poder del perro se publicó en 1967) y una de las más ambiguas, sutiles y pletóricas representaciones del odio hacia uno mismo, encarnado en este caso en la peripecia de un vaquero homófobo y a la vez homosexual.

Es en la relación de Phil con el hijo del suicida doctor Gordon donde El poder del perro alcanza su apogeo y deviene sustancia viva de la literatura, destinada a perdurar. Es en esa estricta lección de codicia y de olvido, de absurdo y de éxtasis, de venganza y de expiación donde Savage afila su talento y construye una novela que desborda el marco epocal para penetrar en un territorio de desmesura no muy alejado de los grandes hitos de la sensibilidad literaria que nos han construido, como es el caso de las parábolas veterotestamentarias o el del teatro griego clásico. Aceptar ese gesto de apertura, que instala la novela en el sustrato de una recurrencia atávica y atemporal, construida en torno a los universales perennes de la condición humana, hace de la lectura de este libro un acontecimiento.

'El poder del perro'

Autor: Thomas Savage

Editorial: Alianza Editorial

Traducción: Eduardo Hojman

360 páginas. 19,90 euros

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