Vetusta Morla: "Nuestro folclore son los Beatles, pero también la copla"

David García, Guille Galván, Pucho, Juanma Latorre, Álvaro B. Baglietto y Jorge González, componentes de Vetusta Morla, en el Museo de Artes y Tradiciones Populares (Madrid).

David García, Guille Galván, Pucho, Juanma Latorre, Álvaro B. Baglietto y Jorge González, componentes de Vetusta Morla, en el Museo de Artes y Tradiciones Populares (Madrid). / Alba Vigaray

11
Se lee en minutos

Cable a tierra es el título del sexto y esperado álbum de Vetusta Morla. 10 canciones en las que el grupo, sin perder su esencia, explora sonoridades y ritmos de la música de raíz, del folclore de diferentes lugares de España y también del otro lado del Atlántico. EL PERIÓDICO DE ESPAÑA charla con Juanma Latorre (guitarrista y compositor), Álvaro B. Baglietto (bajista) y David 'El Indio' (batería), para conocer todos los detalles del nuevo disco.

Cable a tierra es el nombre de vuestro nuevo disco. Toda una declaración de intenciones.

ÁLVARO: Sí, Cable a tierra viene a ser el resumen de cómo nos hemos comportado a nivel banda emocionalmente. Cuando nos decidimos a hacer un disco partíamos un poco del momento pospandemia; también de querer hacer algo diferente. Habíamos estado indagando con instrumentación folclórica y de alguna manera todos elementos se juntaron. Más que en el año 2020, en enero de 2021. Empezamos a tirar de esos tres hilos y comenzaron a salir estas cosas con ritmos, con sonoridades, que nos hicieron sentir que estábamos haciendo algo distinto. Esa es nuestra motivación cada vez que hacemos un disco: tratar de hacer algo diferente. No queremos repetir. De una manera intuitiva nos sale plantear un reto. Y encontramos, en enero, ese cable a tierra que también tiene que ver con cómo hemos sentido esta crisis de identidad: de dónde venimos, cuál es nuestro folclore, si son los Beatles o si también está presente el pueblo, la copla, los sonidos tradicionales. Se mezclaba todo eso un poco en esa crisis de identidad. Nos sentimos a gusto, arropados por esa mezcolanza. Fue como echar un cable a tierra. Nos faltaba rellenar ese hueco.

¿Se podría decir entonces que la pandemia, aparte de lo que ha supuesto para el sector, a vosotros os ha servido como aprendizaje?

ÁLVARO: Ha habido muchos aprendizajes. Nosotros hemos hablado mucho. Hemos estado muy en contacto durante toda la pandemia. Cuando te obligas a parar de golpe, el primer aprendizaje es olvidarte de lo macro e ir a lo micro. Decir "¿dónde estoy?". Mi casa, mi territorio, mis vecinos, mis amigos, mi pueblo... De ahí vas aferrándote a esa identidad que te ha visto nacer. Yo también he pasado mucho tiempo en TikTok (risas).

Dejando a un lado la tragedia tan enorme que hemos sufrido, nosotros también hemos querido agarrarnos a lo positivo de valorar las cosas, valorar lo cercano, y de ahí tratar de sacar creatividad.

Álvaro B. Baglietto, bajista de Vetusta Morla.

/ Alba Vigaray

En Cable a tierra hacéis guiños, en canciones como Puñalada Trapera o Finisterre, al folclore, a la música de raíz. ¿Cómo surgió esta idea? ¿Fue premeditado?

JUANMA: En nuestros procesos creativos siempre hay una mezcla de intuición y premeditación. Casi nada empieza de una forma muy premeditada. No solemos trabajar casi nunca con un a priori. Sí que es verdad que según vas haciendo las cosas de manera intuitiva, al mismo tiempo inicias un proceso de reflexión que casi va en paralelo; más que en paralelo va un pelín por detrás de la intuición, pero vas caminando de forma intuitiva y al mismo tiempo pensando qué estás haciendo, porque hay que dar una forma a todo. Al final hay criterios comunes que te sirven para escoger qué canciones pones en el disco y cuáles no, para elegir instrumentación, el tipo de producción, la mezcla el título del disco, el arte… entonces es esa mezcla de hacer las cosas por intuición y a la vez de preguntarte por qué las has hecho así.

Todo empezó de una manera muy intuitiva, recogiendo cosas que ya habíamos investigado previamente, algunas de ellas desde hace muchos años sobre ciertos instrumentos, ritmos tradicionales que habían estado en nuestro radar y que ante ese huequito que comentaba Álvaro, ante esas preguntas acerca de la identidad y del enraizamiento, probablemente de una forma intuitiva e instintiva, salieron. A partir de ahí empiezas a tirar del hilo. Hubo dos canciones que definieron el signo de lo que estaba pasando con el álbum: Puñalada trapera y La virgen de la humanidad.

Para poder plasmar en vuestro disco características de la música tradicional habréis tenido que hacer una investigación previa, una inmersión. ¿Cómo ha sido este trabajo? ¿Qué destacaríais de este proceso? Anécdotas, instrumentos que hayáis descubierto…

DAVID: Está todo lleno de anécdotas. todo. Hace unos años nos invitaron al Folkarria, un festival de músicas tradicionales que se hace en Valdemorillo, en Madrid. Estuvimos Álvaro y yo con nuestras familias y ahí, entre las actuaciones, la gente se junta en la plaza del pueblo a tocar. De repente vimos al que luego se ha convertido en nuestro amigo, Jesús Tejas, un músico de un pueblo de Albacete que tiene un proyecto que se llama La Ronda de Motilleja. Él estaba tocando una especie de guitarra pequeñita, entonces yo le pregunté qué era y me dijo “un guitarro”.

ÁLVARO: Él tenía ya un interés tremendo. Se pasó todo el día con Jesús Tejas preguntando.

DAVID: Y con más gente. Voy a explicar la anécdota completa, que me la contó hace poco Jesús después de dos o tres años. Yo le pregunté por eso. Estaba también María Rozalén tocando otra guitarra, cantando, otros amigos con percusiones… Entonces dije, qué guay, qué momento tan musical. Me gustó. Empecé a hablar con él, le pregunté cómo funcionaba el guitarro… Me acuerdo que él y su compañero se tenían que marchar y me dijo que tenía en el coche otros instrumentos. Le pregunté si me los podía enseñar y fui con ellos. Cuenta que después de decirme que sí, cuando estaba de camino al coche con el amigo, dijeron: “Oye, a ver si este lo que quiere es robarnos”, y eso me lo ha confesado hace poco. Se acojonaron por mi excesivo interés (risas).

ÁLVARO: Yo aluciné. Es que estaba detrás de ellos con un interés que flipas, con su melena… (risas).

La música tradicional lleva muchos años olvidada por una serie de circunstancias, remontándonos a la época de la dictadura"

DAVID: Estaba aprovechando el momento, quería conocer lo del guitarro, las panderetas esas. Esa fue la anécdota graciosa. A partir de ahí surgió una amistad bonita, una persona que nos ha explicado muchas cosas de la música tradicional, en qué estado está en la actualidad. Lleva muchos años olvidada por una serie de circunstancias, remontándonos a la época de la dictadura.

ÁLVARO: ¿Y el grupo con el que tocamos en Cuenca? Estaban ahí también, ¿no?

DAVID: En Cuenca era Zascandil. Javi Collado, de este grupo de Tarancón, también estaba tocando la pandereta. Yo le conocía ya por otra historia y también hablé con él y me estuvo explicando cosas.

O sea que ya había un interés ahí…

ÁLVARO: Son cosas curiosas que demuestran que ahí también se estaba forjando algo, se estaba creando.

DAVID: Gracias a ese primer interés, luego lo del guitarro nos pareció interesante y le regalamos uno a Juanma hace unos años. Fue un momento muy especial. Es un guitarro que utilizamos mucho en estos años. A partir de ahí, Juanma por ejemplo, que es productor y trabaja con muchos artistas y grupos, ha conocido a gente dentro del entorno y ha explorado más esa vía compositiva; ha conocido más esa parte. Eso nos lleva a enero de este año y a ese comienzo de “vamos a hacer un nuevo disco” y qué pasa, que esas cosas salen, sin más.

David García 'El Indio', batería de Vetusta Morla.

/ Alba Vigaray

¿Cuál fue la respuesta por parte de vuestros fans a estos dos adelantos?

DAVID: La respuesta por parte de nuestros fans a las canciones nuevas nunca suele ser demasiado efusiva. Esa respuesta va creciendo con el tiempo. Es la parte bonita de nuestra personalidad, que la gente va entrando en nuestra música. Hay canciones más directas, canciones menos directas, pero en general son canciones que suelen ir interiorizando, asimilando. Vas encontrando en la grabación cosas especiales y vas descubriendo matices y capas. La respuesta ha sido positiva. También es cierto que ahora estamos viviendo un momento de mucha saturación por el atasco que ha habido el año pasado con los lanzamientos, los problemas de fabricación de vinilos… En ese sentido estamos contentos, por supuesto.

Dejaríamos de ser Vetusta si nos quedáramos siempre en el mismo punto".

En este álbum, además de estos guiños a la música tradicional, hay canciones que recuerdan a los Vetusta Morla del principio y otras más rockeras como ‘No seré yo’. Después de más de 20 años de andadura, ¿resulta difícil seguir innovando?

JUANMA: El mundo está lleno de posibilidades. Realmente innovar y probar cosas nuevas es difícil, porque salirte de lo que sabes hacer requiere tiempo y requiere verte en situaciones a las que no estás acostumbrado y en las que te sientes incómodo, pero desde luego no se puede decir que se te acaben las posibilidades. Cómo no seguís innovando sería más bien la pregunta. Siempre hay algo nuevo que aprender. Además, en nuestro disco anterior, Mismo sitio distinto lugar, uno de nuestros descubrimientos fue ver que nuestra esencia está en el cambio. Puede parecer algo paradójico, pero es que nosotros probablemente nos moriríamos, dejaríamos de ser Vetusta si nos quedáramos siempre en el mismo punto. La razón por la que escuchas Cable a tierra y sigue habiendo cosas que te recuerdan a Vetusta permanentemente es porque permanentemente nos estamos cuestionando nuestra esencia, cambiando cosas, probando cosas, y hay algo que permanece. Cuando cambias todas las piezas del tablero y hay algo que subyace, una estructura que sigue ahí, eso es lo bonito.

Por los coros o los ritmos, ¿es Cable a tierra vuestro álbum más ‘cantable’?

JUANMA: Es un álbum en el que muy a diferencia del predecesor, que era muy complejo a nivel de arreglos y en el que estábamos muy centrados en romper nuestras propias barreras, hay un énfasis que sí hemos puesto: que las canciones se sostuvieran lo más posible con la melodía de la voz. De hecho hay pocos pasajes instrumentales. El final de No seré yo es una excepción en el álbum. Son canciones muy cortas, sin momentos pitillo, como decimos nosotros, ni pasajes instrumentales largos. Todo va a la melodía de la voz y al ritmo.

ÁLVARO: Tiene un poco de espíritu de lo popular. Se ha creado el disco desde ahí, para que se pueda cantar. Pero si hablamos de corear…

¿Creéis que ha habido otros más cantables?

JUANMA: Hay que darle tiempo.

ÁLVARO: Pero por ejemplo Un día en el mundo era muy 'coreable'. Se cantaba muy fácil.

JUANMA: ¿Pero tú lo veías cuando estábamos haciendo Un día en el mundo? ¿Pensabas que lo iba a corear todo el mundo? Porque yo no lo vi venir, y lo de Los días raros ni te cuento. No lo vi venir ni de coña (risas).

Juanma Latorre, guitarrista y compositor de Vetusta Morla.

/ Alba Vigaray

Para vuestros próximos conciertos, ¿llevaréis nuevos instrumentos como el guitarro o algún otro?

DAVID: Ya están incorporados. Este verano como hemos empezado a tocar canciones nuevas como Finisterre o La virgen de la humanidad, sobre todo en el caso de Finisterre ya he incorporado el pandero cuadrado, que lo hemos utilizado mucho estos años y ha sido un jugador protagonista en el último disco.

JUANMA: El guitarro también está incorporado y la tambora.

DAVID: La tambora dominicana, que es un instrumento típico de República Dominicana que parece una conga pero se toca por los dos lados, ese Jorge también lo ha incorporado. Está bastante presente en el disco.

JUANMA: También pasa que igual luego no sacamos el instrumento real porque es muy complejo, pero usamos la técnica del sampling. El autoarpa está sampleada, por ejemplo, las castañuelas, panderetas… Es que si no necesitaríamos una orquesta sinfónica (risas).

En vuestros últimos directos han participado grupos tradicionales de cada región o ciudad que visitabais. ¿Esto vais a seguir haciéndolo?

JUANMA: Aún no lo hemos hablado, pero creo que sería una idea estupenda. Ha sido muy bonito ver cómo se integraban otros músicos, además como dices, músicos del lugar al que íbamos. Han aportado un montón y ha habido momentazos. Con Fetén Fetén, Eva Tejedor, La Ronda de Motilleja… Ha sido una pasada. Ojalá que podamos seguir haciéndolo.

Noticias relacionadas

Uno de vuestros últimos grandes conciertos fue en la Caja Mágica de Madrid en 2018. El 24 de junio actuaréis en el Wanda Metropolitano. Aún quedan unos meses, pero ¿cómo lo afrontáis?

JUANMA: Con un poco de todo. El que no esté nervioso saliendo a tocar al Wanda no está vivo (risas). Pero con mucha ilusión, claro. Es nuestro gran reto para el 2022: conseguir que haya un ambientazo y que sea histórico. Siempre intentamos ir un pasito más allá y este es de los gordos.