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El mapa de cuando Barcelona hacía 'boom'

Una minúscula editorial de Segovia publica un mayúsculo retrato de los 25 años en los que llamas de la Rosa de Fuego, hermoso y terrible alias de esta ciudad, iluminaron Europa

Un funcionario municipal sacude con un palo una bomba Orsini dentro de un mortero en el Camp de la Bota.

Un funcionario municipal sacude con un palo una bomba Orsini dentro de un mortero en el Camp de la Bota. / ARCHIVO

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Carles Cols

A veces se está de enhorabuena por razones bien extrañas. Esta es una de ellas. Aventuras Literarias, minúscula pero originalísima editorial de Segovia, ha elegido Barcelona para la tercera entrega de su colección de mapas negros, inclasificable producto que se entiende mejor si se deja constancia de cuáles fueron las dos primeras ediciones. La primera vez cartografió el Londres de los crímenes de Jack el Destripador. La segunda, a través de Arthur Rimbaud, rememoró el sindiós de La Comuna de París de 1871. Y ahora, hace apenas unos días, acaba de sacar de la imprenta Rosa de Fuego: anarquistas, pistoleros y bajos fondos, un viaje en el tiempo a la turbulenta etapa que esta ciudad vivió entre 1884 y 1909, o, como dicen Dani Castillo y Mónica Vacas, o sea, la aurícula y el ventrículo de la editorial, una cronología ilustrada y comentada de cuando “Barcelona hizo boom”.

Puede que la mejor manera de zanjar esta introducción sea contar lo que sucedió con uno de sus mapas, el del Londres de Sherlock Holmes

Sería más fácil armar una bomba Orsini sin tener nociones de explosivos que contar sin imprecisiones qué son los mapas literarios y, sobre todo, los mapas negros que cada cierto tiempo alumbra Aventuras Literarias. Son mapas, sí. También son recortes de la prensa del momento. O de fragmentos de novelas célebres. Tienen además un cierto aire fanzine. También son delicados objetos de colección, porque son preciosos, presentados dentro de un vistoso sobre de cartón. Puede, sin embargo, que la mejor manera de zanjar esta introducción sea contar lo que sucedió con uno de sus mapas, el del Londres de Sherlock Holmes. En su versión traducida al inglés, se vende nada menos que en Stanfords, la tienda de libros de viajes más famosa del mundo, afirmación en absoluto cuestionable, ya que tanto es así que aparece en las propias novelas de Arthur Conan Doyle. Allí envió el novelista al doctor Watson para que buscara un plano de Dartmoor, el condado en el que sucede la trama de El perro de Baskerville. Es la repera, una minúscula editorial de Segovia se atreve con Sherlock Holmes, patrimonio inmaterial del Reino Unido, y en un templo bibliográfico como Stanfords, proveedor oficial de Sherlock Holmes, le hacen un hueco en uno de sus estanterías.

La cuestión es que en esa línea de editar mapas negros, Dani y Mónica tenían en cartera abordar algún día el amanecer del anarquismo a finales del siglo XIX. La idea inicial era repetir con Londres, trasladar a un mapa atravesado por el Támesis las andanzas del agente secreto de Joseph Conrad, con esos pérfidos planes para volar por los aires el Observatorio de Greenwich y, también, abordar una de las novelas más atípicas de Robert Louis Stevenson, en el que los planes anarquistas pasan por ponerle una bomba a la mismísima estatua que Shakespeare de Leicester Square.

La mecha de aquel proyecto no prendió y fue así como redireccionaron sus planes a Barcelona, ciudad que abrazó el apostolado libertario que ejerció Giuseppe Fanelli con más fervor que Madrid, primer destino al que le mandó Bakunin, pero donde parece que por problemas de idioma no entendieron ni . Que en Barcelona, ciudad ya desde mucho antes de la segunda mitad del siglo XIX abonada a los motines, las revueltas y las bullangas, el anarquismo echó profundísimas raíces es algo sobradamente conocido y los ejemplos de ello son muchos, pero, puestos a elegir uno llamativo, despunta por sus cifras lo ocurrido en las horas siguientes al atentado de la procesión de Corpus del 7 de junio de 1896. Igual que en dos momentos de Casablanca el capitán Renault ordena detener a los “sospechosos habituales”, las autoridades barcelonesas dieron la misma orden aquel día y en un pispás metieron entre rejas a 500 personas, que se dice pronto. Louis Renault no era ni por asomo capaz de tal hazaña.

El anarquismo barcelonés fue el motor de enormes avances sociales, eso que nadie se lo quite, pero lo que viene al caso en esta nueva entrega de los mapas negros es su cara be, su querencia por birlar las bolas de los pasamanos de las escaleras de las fincas señoriales de la ciudad y, tras un arriesgado ejercicio de bricolaje terrorista, hacerlas renacer como bombas de mano. Es por esa razón que las bombas Orsini, como la que no estalló en el Liceu de las dos que se lanzaron, luce tan hermosa, cromada y perfecta, casi como si hubiera sido comprada en Vinçon.

Para abordar esta materia tan explosiva, Aventuras Literarias ha ido, lo confiesan, a la mejor de las fuentes, un descatalogadísimo, gamberro e iconoclasta libro publicado en Barcelona no hace muchos años, La Barcelona de la dinamita, el plomo y el petróleo, en el que se censan y comentan, con “insultos al clero y tuteo a la autoridad”, el centenar largo de atentados que se cometieron en la ciudad entre 1884 y 1909. En Segovia tienen una ejemplar. ¡Qué envidia!

Al valioso material documental que proporciona aquel libro, Dani y Mónica han añadido historias que no deberían caer en el olvido, como la correspondencia cruzada entre Miguel de Unamuno y Joan Maragall a raíz del aquelarre anticlerical de la Setmana Tràgica y, sobre todo, el desembarco en Barcelona de los apaches parisinos, una suerte de camorra francesa que dio pie a que la prensa (El Diluvio, La Vanguardia, La Publicidad…) dieran carta blanca a sus especialistas de la crónica de sucesos para sacaran sus lápices más afilados. “Estos sectarios viven del más refinado vicio, son muy duchos en eso del timo y tan repugnantes son que casi todos viven a expensas de esas desgraciadas mujeres de vida alegre…”. “Tal es la audacia con que operan los apaches que dos años seguidos han robado el abrigo al mismo prefecto de policía…”. “En la calle del Mediodía y adyacentes les bas fond de la ciudad, agrupados en tribus, viven hambrientas mujeres de vida airada, hombres casi mujeres, homosexualistas, y pajarracos humanos de la peor condición...”.

Barcelona, por ponerle un broche a esta excursión, está en deuda con Segovia, hogar de Aventuras Literarias, editorial pequeña, pero responsable, a su escala, de estupendos superventas. Su mapa del Madrid de Benito Pérez Galdós anda ya por la octava edición. Algo admirable sucede al suroeste de la cordillera del sistema Ibérico. En Segovia se elaboran mapas negros sin igual. En Burgos, la editorial Siloé imprimió en 2017 un total de 898 copias artesanales del misterioso Manuscrito Voynich. En 1999, Johnny Depp dio vida a un personaje de Arturo Pérez Reverte para la película La novena puerta y se fue a una imprenta de Toledo en busca de un libro, Las nueve puertas del reino de las sombras, escrito de puño y letra por el mismísimo Satanás. No sé, Mónica y Dani, tal vez tantas coincidencias darían pie a un mapa de editoriales fantásticas.

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