Patrocina:

Fenómenos editoriales

Una explicación al 'cambio de sexo' de Carmen Mola: es el mercado, amigo, ahora ellas venden más

Seis de los siete primeros puestos en la lista de libros más vendidos en lo que va de 2021 están escritos por mujeres

Los guionistas Antonio Mercero, Jorge Díaz y Agustín Martínez firman sus obras como Carmen Mola.

Los guionistas Antonio Mercero, Jorge Díaz y Agustín Martínez firman sus obras como Carmen Mola. / Efe

8
Se lee en minutos

¿Decidieron los señores Antonio Mercero, Jorge Díaz y Agustín Martínez firmar bajo seudónimo femenino por azares del destino o porque eran conscientes de que así podían vender más?

En la explicación más completa que han dado hasta la fecha, en una entrevista con el diario El País, los ganadores del premio Planeta 2021 contaron que en su búsqueda de alias lanzaron "nombres de varón, de mujer, extranjeros" y que se decidieron por Carmen por ser "sencillo, españolito" y por Mola porque "Carmen mola".

Dijeron también que no tenían "ni la más remota idea" de si el femenino vendía más o no.

La credibilidad de tres personas que se han inventado a una profesora madre de tres hijos que se autodefine como "convencional" para no desvelar su identidad es cuestionable. Lo que es incuestionable son las cifras de ventas.

Según datos de la consultora GFK, empleados por todas las editoriales para monitorizar el mercado, a los que ha accedido EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, actualmente las escritoras venden más.

Seis de los siete primeros puestos en la lista de libros más vendidos en lo que va de 2021 están escritos por mujeres. Se trata de Sira, de María Dueñas, El humor de mi vida, de Paz Padilla, Boulevard, de Flor M. Salvador, El arte de engañar al karma, de Elísabet Benavent, Aquitania, de Eva García Sáenz de Urturi y El Infinito en un junco, de Irene Vallejo. Solo el malagueño Javier Castillo —un autor que empezó subiendo sus novelas a Amazon— se cuela en este ranking.

Teniendo en cuenta los veinte primeros títulos con más ventas, las mujeres han vendido 1,1 millones de libros frente a los 770.000 que han colocado los hombres.

"Los últimos grandes fenómenos editoriales son femeninos", señala un editor de un grupo español. "Desde el fenómeno María Dueñas, sobre todo, y luego Dolores Redondo. Aunque es cierto que siguen estando Pérez-Reverte, Javier Castillo y Juan Gómez-Jurado, que son los principales vendedores".

María Dueñas, superventas desde hace años y autora de El tiempo entre costuras, publicó el pasado mes de abril su nueva novela, Sira, que ya es la más vendida con 302.000 ejemplares. Tras ella se han colado dos nuevos fenómenos inesperados: Paz Padilla y Flor M. Salvador.

Salvador es aún una desconocida en España, salvo para sus jóvenes lectores y para quienes manejan los hilos del mundillo editorial. La autora, mexicana y estudiante de Medicina de 22 años, publicó Boulevard en Wattpad, una plataforma de autopublicación. Es un libro de literatura juvenil que solo ahí lleva más de 60 millones de lecturas. Sus ventas en papel en nuestro país también han despuntado: lleva 118.000 ejemplares vendidos. El sello Montena, de Penguin Random House, ya vende su segunda obra: Silence.

Quien no es ningún misterio para el gran público es la actriz Paz Padilla. Y, sin embargo, su editora Olga Adeva (Harper Collins) habla de El humor de mi vida como un éxito "totalmente extraordinario".

"Que un libro como el de Paz lleve en siete meses más de 200.000 ejemplares vendidos no es normal. Y menos en no ficción. Pero percibíamos que tenía muchos mensajes interesantes que ofrecer", comenta Adeva a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA. La editora vio la entrevista televisiva en la que Paz Padilla se sinceró tras la muerte de su marido Antonio Vidal y le propuso escribir sobre sus vivencias.

"En la entrevista vi que conectaba muchísimo con los espectadores, porque tenía una historia de amor maravillosa y una visión de la vida y la muerte positiva. Y al mismo tiempo no parabas de reír. Tenía ingredientes, pero si te soy sincera no conozco muchos fenómenos de estas características", confiesa. Paz Padilla es presentadora de televisión, pero de acuerdo a Adeva ese no es el único ingrediente de la receta del éxito. "Funciona al principio, para que la gente sepa que el libro exista. Pero lo importante es que se disfruta muchísimo y la gente lo recomienda". El libro ha sido criticado por su defensa de pseudoterapias.

Elísabet Benavent se sitúa quinta en la lista. La autora valenciana es otra de las revelaciones de los últimos años.

Sus veintena de novelas ha vendido más de tres millones de ejemplares y su saga Valeria ya ha sido adaptada a televisión, con dos temporadas en Netflix que, a buen seguro, le habrán dado otro empujón a las ventas.


/ Netflix

"Ha marcado mucha tendencia. Ahí hay un nicho de literatura chick lit [género cercano a la novela romántica] que era muy americana hasta que hace unos años se empezó a exportar", señala un editor consultado. "Y con la serie estará ganando un buen dinero. Ahora las editoriales tienen departamentos potentes y hay agencias que trabajan con autores para pasar las novelas a serie".

¿Fue siempre así?

Ofelia Grande es directora de Siruela, una editorial grande pero más pequeña que los grupos que dominan el mercado: Planeta y Penguin Random House. El infinito en un junco de Irene Vallejo les ha metido en la lista de éxitos de 2021 con 84.000 ejemplares vendidos. Pero hasta la fecha su libro más vendido es el clásico El mundo de Sofía del escritor noruego Jostein Gaarder. "Lleva más de un millón y medio", dicen desde la editorial.

"No sabría decir si venden más los hombres o las mujeres", responde Grande. "Alguna vez nos han dicho que publicamos a muchas mujeres, pero no es algo premeditado. Publicamos los libros que nos gustan. Ha habido catálogos con un 70% de hombres y otros al revés. Entre los best sellers de la editorial también está Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite".

Grande reconoce que, en los últimos años, ha habido un cambio en las instituciones que indirectamente les beneficia. "Hemos tenido varios premios importantes: dos autoras de Nobel, Herta Müller y Olga Tokarczuk, el Princesa a Fred Vargas y el Premio Nacional de Ensayo a Irene Vallejo. Herta y Olga vendían muy poquito y el Nobel las hizo vender más, pero nosotras ya las teníamos publicadas. No al revés", señala. "Quzá desde las instituciones ya se ve de otra manera premiar a mujeres y esos premios les dan una mayor difusión".

Los datos de ventas de 2021 son la foto de un momento concreto en el que confluyen varios factores, como quién ha sacado novedades y por tanto se sitúa más arriba. Dentro del género de la ficción —el que más vende—, en el top 10 de ventas acumuladas entre 2017 y 2020 solo hubo dos mujeres: María Dueñas y Eva García Sáenz de Urturi.

La pregunta es si los nuevos fenómenos femeninos representan una tendencia o son una anécdota más.

"Fernando Aramburu vende una barbaridad", reconoce la editora de Harper Collins. "Eso era inalcanzable. Creo que el hecho de que ahora salgan más mujeres es casualidad. Llevo veinte años como editora y he tenido best sellers tanto de mujeres como de hombres. Javier Marías, Pérez-Reverte, Javier Sierra... esos han estado arriba todo el rato".

Según datos del Ministerio de Cultura recopilados por elDiario.es, el mercado editorial publica casi al doble de hombres que mujeres. La cifra ha mejorado con los años (aunque solo hay registros por género desde 2017): en 2020, los títulos firmados por autoras fueron el 36% (13.488 libros en papel) frente al 64% firmado por hombres (23.691 títulos). Antes la diferencia era aún mayor. Y eso que las mujeres leen más que los hombres: el 68% de ellas lee, frente al 56% de los hombres que lo hace.

En el mundo de la ficción, indica el editor consultado, actualmente "no se dice que haya que buscar mujeres, pero se intuye". Las cifras empiezan a darles la razón. Donde sí hay un cambio cultural es en el ensayo y la no ficción.

"Las mujeres escribían, pero no se las publicaba. El concepto de experto estaba reservado a los hombres", dice Blanca Carromero, editora de Capitán Swing, especializada en ensayo y narrativa. "Es importante la reclamación que se ha hecho desde el feminismo. Ahora hay un movimiento muy potente en las editoriales para que la voz de las mujeres tenga tanta autoridad como la de los hombres".

La verdad sobre por qué tres hombres se ocultaron bajo un nombre de mujer es algo que quizá no sepamos nunca. Las opiniones de las consultadas difieren. "A veces nos metemos en berenjenales más grandes de lo que son en sí mismos. No los conozco, pero no me atrevería a decir que detrás de la elección del pseudónimo femenino está la seguridad de que van a vender más", apunta la directora de Siruela. Otras, como Carromero, tienen claro que "la elección no es casual".

"Son tres tipos guionistas que han construido un guión milimétrico. Orquestaron un producto para que funcionara porque sabían qué teclas debían tocar", concluye el editor. "El último paso: ¿qué firmamos? Quizá podría haber vendido, porque Gómez-Jurado y Javier Castillo son hombres y de los que más venden. Pero me cuesta imaginar que tres personas que conocen este oficio y que quizá sepan que con un nombre de mujer tienen más posibilidades de triunfar lo dejen al azar".

Noticias relacionadas