Gravar el turismo

El parlamento valenciano aprueba definitivamente la tasa turística tras siete años de debate

Los tres socios del Botànic votan a favor de la ley que impulsa el nuevo impuesto a las pernoctaciones turísticas

Sesión de control en las Corts. GERMÁN CABALLERO

Sesión de control en las Corts. GERMÁN CABALLERO

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Carlos Alós

Aprobada definitivamente la tasa turística. Las Corts han dado luz verde al proyecto legal que abre la posibilidad a establecer un impuesto a las pernoctaciones turísticas. La ley que da vida a este tributo ha salido adelante con el voto a favor de las tres formaciones del Botànic y el rechazo de la derecha después de más de siete años de debate en el seno de la izquierda. Que su puesta en marcha sea municipal y voluntaria y que entre con una moratoria de un año ha sido clave para lograr el sí definitivo de los socialistas, los más reacios en el Botànic.

La primera vez que el Consell admitió la posibilidad de crear una tasa a las pernoctaciones turísticas en la Comunitat Valenciana era octubre de 2015. Se acababan de presentar los primeros presupuestos del Botànic y en el tripartito se admitía abiertamente la posibilidad de explorar un posible punto de acuerdo en el futuro para obtener ingresos por esta vía y mejorar el modelo turístico valenciano con un tributo a quienes pernoctaran en instalaciones turísticas valencianas.

La tasa turística entró así en la agenda política valenciana pero el rechazo del sector, al que siempre se ha sumado el secretario autonómico de Turismo, Francesc Colomer, y que el propio presidente de la Generalitat, Ximo Puig, siempre vio inoportuna la creación de este impuesto acabó por devolverla al cajón del que había salido. Podemos llegó a presentar en una rueda de prensa cómo se aplicaría en la Comunitat Valenciana la tasa turística, que existe en numerosas ciudades y fue el partido que en el primer Botànic más presionó a favor de esta tasa.

Compromís se sumó también a esta reclamación lo que aumentó la presión sobre el socio mayoritario, pero los socialistas echaron balones fuera durante años y la tasa nunca tuvo espacio. La pandemia y el estado de alarma que afectó especialmente al mundo turístico provocando un desplome de ingresos evidenció que no era el momento y en aquellos años, la creación de este impuesto cayó en el olvido.

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Pero con la recuperación económica y la vuelta a los niveles de ocupación de la pandemia volvió también el debate. Los socios presionaron y el PSPV aceptó sentarse a negociar. Puso dos líneas rojas: que la tasa se aplicara únicamente por la vía municipal sin generar un nuevo impuesto autonómico y que su puesta en marcha fuera voluntaria. Así se llegó al acuerdo de finales de 2021 que puso las bases de la ley aprobada hoy.

La oposición insiste en que el impuesto daña las posibilidades turísticas y la norma nace con moratoria de un año. La patronal hotelera ha pedido al PSPV que vote en contra de la ley porque es un impuesto que agrava todavía más la presión fiscal y daña al sector, pero finalmente, la nueva ley que da posibilidad a crear esta tasa, ha salido adelante con el sí de los tres socios del Botànic.