Memoria histórica

La voz de los torturados por el franquismo pide justicia: "La democracia la siguen controlando herederos del franquismo"

Varios fundadores de CCOO en la Comunidad Valenciana cuentan las torturas a las que fueron sometidos por el franquismo por defender los derechos de los trabajadores

Los querellantes que han enviado un recurso al Tribunal Europeo por torturas durante el franquismo.

Los querellantes que han enviado un recurso al Tribunal Europeo por torturas durante el franquismo.

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Violeta Peralta

"Me arreaban fuerte en las cervicales, tanto que uno de ellos se rompió la mano de pegarme". Lo cuenta Daniel Girva Manuel, uno de los querellantes que ha interpuesto un recurso al Tribunal Europeo de los Derechos Humanos por las torturas sufridas en los años 60 durante el franquismo por formar parte activa de la fundación de Comisiones Obreras del País Valencià (CC OO PV) y luchar por condiciones más justas para los trabajadores. Girva era metalúrgico, miembro de la Comisión Obrera de MACOSA (Materiales y Construcción, SA). Fue detenido a la salida de una reunión en las Escuelas Profesionales de San José para debatir el convenio colectivo.

"Trabajaba en Macosa con Cèsar Lorca (otro de los querellantes recientemente fallecido). Me detuvieron en 1968 pero continuamos intentando consolidar el sindicato", cuenta a los medios ante la sede de CC OO en València. Pero a él, le detuvieron en 1970, tras una reunión mantenida en las Escuelas San José para debatir sobre el convenio provincial del metal.

"La policía nos estaba esperando, nos detuvieron cruzando el puente y comenzaron las torturas y amenazas en la comisaria, después vendrían seis meses de cárcel", recuerda. Daniel Girva relata cómo les tuvieron sin comer tres días en la comisaría y qué secuelas le dejó esas torturas a puerta cerrada. Además, consecuencia de los golpes, Girva perdió mucha capacidad auditiva, que se vio agravada por su trabajo en Macosa y un tratamiento de quimioterapia.

Respecto a la querella, "tengo dudas de que nos hagan caso, pero es necesario. Considero que en este país la democracia la continúan controlando los herederos del franquismo, quiero verdad para poder ir hacia delante".

Enrique Gardó era el más joven de los 36 detenidos en 1969. Tenía 24 años recién cumplidos cuando le detuvieron. Cuenta que en su experiencia, él se siente un "privilegiado" porque no le torturaron. "Era el enlace entre Comisiones Obreras y la Organización Católica y en mi detención coincidí con un colectivo de sacerdotes, creían que era católico progresista", explica en la plaza de Nápoles y Sicilia de València con el Levante-EMV bajo el brazo.

"Me vino a buscar y dijo: '¡Enrique, te has olvidado decirles que estabas en el Frente de Juventudes conmigo!'. Ahí me dejaron tranquilo y yo pensaba, ¡pero si soy comunista!"

Enrique Gardó

Sindicalista represaliado

Además, estando en el calabozo, un amigo suyo falangista fue a buscarle. "Me vino a buscar y dijo: '¡Enrique, te has olvidado decirles que estabas en el Frente de Juventudes conmigo!'. Ahí me dejaron tranquilo y yo pensaba, ¡pero si soy comunista!". Estuvo mes y medio encarcelado y cuatro en libertad provisional. Le pedían dos años por reunión ilegal. Le despidieron del banco donde trabajaba aunque todavía no había sido juzgado y con la Ley de Amnistía le ofrecieron volver en 1977, pero Enrique no quiso. "Ahora soy yo el que se despide de vosotros, les dije".

Concha Fondo tenía 14 años cuando se llevaron detenido a su padre, José Fondo Viana, a las tres de la madrugada un 10 de noviembre de 1968. José fue concejal y diputado provincial elegido en 1979 en la candidatura del Partido Comunista de España y uno de los fundadores de CC OO PV. Rememora Concha esa noche. "Vinieron a las tres de la mañana, me levantaron de la cama y registraron todas mis revistas. Recuerdo que mi madre le dijo a mi pare, '¿tu no ibas con curas?' y él le respondió: 'curas obreros'". Hoy, su hija, ve como una "esperanza" el recurso al Tribunal Europeo "para que se pueda escuchar la voz de los querellantes, que es la de las represiones".

"La detención de mi padre me cambió la vida. A partir de ese momento, con 14 años, fui la representante de la lucha que mi padre llevó a cabo"

Concha Fondo

Hija de sindicalista represaliado

"La detención de mi padre me cambió la vida. A partir de ese momento, con 14 años, fui la representante de la lucha que mi padre llevó a cabo", cuenta. Un inicio de su vida como militante que le arrebató la adolescencia. "Perdí a mis amigas porque tenían miedo de juntarse conmigo, la militancia a veces era aislamiento y sacrificio, pero hay que reconocer por qué luchaban nuestros padres", dice ahora Concha.

Francisco Serrano Vidal es hijo de Francisco Serrano Giménez. "Las víctimas directas también fuimos yo, mi madre y mi hermana, además de, evidentemente, mi padre, que era representante de Comercio de CC OO PV". Habla de la detención en 1968. Todas las personas relatan ese momento a este periódico como un acontecimiento que tenía lugar de noche. En el caso de Francisco, fue a las nueve de la noche. Él tenía 8 años. "Entraron unos tipos grises que se llevaron a mi padre, mi madre me dijo que se lo llevaban porque había cometido una infracción de tráfico. Desde ese momento pasaron seis meses hasta que el régimen, en un acto de bondad -ironiza- nos dejó entrar en la Cárcel Modelo por Navidad".

"Mi padre murió joven, a los 54 años, como consecuencia de las palizas, pues tuvo el hígado y los pulmones afectados de por vida a partir de entonces"

Francisco Serrano

Hijo de sindicalista represaliado

También habla de las palizas y las torturas. Y Francisco es muy claro: "Mi padre murió joven, a los 54 años, como consecuencia de las palizas, pues tuvo el hígado y los pulmones afectados de por vida a partir de entonces".

Dice que alberga, como Concha, mucha "esperanza". "El Tribunal Europeo tiene una doctrina distinta y esperemos que acceda a la petición, pues sería una decisión vinculante". Pero pide que se haga rápido. "Las personas mayores van falleciendo", dice, y se acuerda de Cèsar Llorca, sindicalista represaliado que también era querellante pero que falleció recientemente.

Mercedes Boïls se acerca a hablar con los medios. "Solo quiero decir una cosa", aclara. Ella es hija de Salvador Boïls, Miembro fundador de CCOO del País Valenciano, militó en la HOAC y en la Federación Sindical de Trabajadores, sindicato que formaba parte de la Internacional Cristiana y del que fue secretario general. "Tenía 11 años cuando se llevaron a mi padre y mi hermano 12, imagínate qué se siente cuando vienen un montón de señores, te registran hasta las muñecas de jugar y te las destripan".

Se fue Salvador y "nos quedamos solos con mi madre, no había recursos en casa pero allá donde fuéramos nos seguía la Brigada Política Social", cuenta Mercedes. "Era un acoso constante", dice, incluso cuando se marcharon al exilio, en París, todavía había agentes siguiéndoles. "No nos dejaban vivir", lamenta. Ahora, todos ellos esperan que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos estime su recurso para reparar y hacer justicia y también para abrir una investigación y destapar la verdad. Por ellos, por sus padres y por todas las personas que sufrieron represión del régimen franquista por defender la libertad.

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