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La historia no admite falseamiento: En conmemoración del 55.º aniversario de la aprobación de la Resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU

Yao Jing, embajador de la República Popular China en el Reino de España

Yao Jing, embajador de la República Popular China en el Reino de España / Embajada China en España

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Yao Jing, embajador de la República Popular China en el Reino de España

Madrid

El 25 de octubre de 1971, en la 26.ª sesión de la Asamblea General de la ONU, se aprobó por abrumadora mayoría la Resolución 2758, que “decidió restituir todos los derechos a la República Popular China, reconocer a los representantes de su Gobierno como los únicos representantes legítimos de China ante las Naciones Unidas y expulsar de inmediato a los representantes de Chiang Kai-shek del lugar que ocupaban ilegalmente en la ONU y en todos los organismos relacionados”. La resolución resolvió de manera definitiva la cuestión de la representación de toda China, incluida la región china de Taiwan, en las Naciones Unidas, como un asunto político, jurídico y procedimental. Su legitimidad, validez y autoridad no admiten ninguna impugnación. A las puertas de conmemorarse el 55.º aniversario de la aprobación de la Resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU (en adelante se abrevia “la Resolución 2758”), deseo repasar junto con los amigos españoles sus antecedentes históricos, su contenido esencial y su profunda influencia.

  • La Resolución 2758 confirma de forma solemne y encarna plenamente el principio de una sola China.

Los significados fundamentales del principio de una sola China son: en el mundo existe una sola China, Taiwan forma parte inalienable del territorio chino y el Gobierno de la República Popular China es el único Gobierno legítimo que representa a toda China.

En diciembre de 1943, la Declaración de El Cairo, emitida por China, los Estados Unidos y Gran Bretaña, manifestó el propósito de que Japón devolviera a China todos los territorios robados, incluyendo la región del noreste, Taiwan y las Islas Penghu de China. En julio de 1945, China, los Estados Unidos y Gran Bretaña firmaron conjuntamente la Declaración de Potsdam, a la que se sumó la Unión Soviética posteriormente, reiterando que los términos de la Declaración de El Cairo deberían ser implementados. Esta serie de instrumentos, con efectos jurídicos en virtud del derecho internacional, ha confirmado claramente la soberanía de China sobre Taiwan. La Resolución 2758 consagra y encarna de manera inequívoca el principio de una sola China, que, a su vez, constituye la premisa y la base política de dicha Resolución. La Resolución 2758 deja claro que: en el mundo existe una sola China, el Gobierno de la República Popular China es el único Gobierno legítimo que representa a toda China y que no existen, en absoluto, “dos Chinas” ni “una China, un Taiwan”.

China es miembro fundador de la ONU y miembro permanente del Consejo de Seguridad, hecho confirmado durante la redacción de la Carta de las Naciones Unidas en 1945. En aquel entonces, el nombre de China era “República de China”. En 1949, el pueblo chino derrocó al gobierno de la República de China, proclamó la República Popular China y estableció su Gobierno central. Esta sucesión de Gobiernos no alteró el estatus de China como sujeto de derecho internacional, cuya soberanía y territorio inherentemente propio permanecieron intactos. Por tanto, el Gobierno de la República Popular China posee y asume legítimamente toda la soberanía de China, incluyendo la soberanía sobre Taiwan; y representa, como es lógico, a toda China en las relaciones internacionales, lo que incluye el disfrute y el ejercicio de todos los derechos de China en la ONU.

La Resolución 2758 tiene una amplia y firme validez jurídica y constituye una base autorizada para que el sistema y los organismos de las Naciones Unidas aborden adecuadamente la cuestión de Taiwan. Tras su aprobación, en todos los documentos oficiales de la ONU se hace referencia a Taiwan como “Taiwan, provincia de China”. La opinión jurídica por parte de la Oficina de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de la ONU también destacó: “La ONU sostiene que Taiwan, como una provincia de China, no tiene estatus independiente. Las autoridades de Taiwan no gozan de ninguna forma de estatus gubernamental.”

  • La historia no admite falseamiento; desafiar la Resolución 2758 significa desafiar el orden internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial y la autoridad de las Naciones Unidas.

La Resolución 2758 comienza recordando los principios de la Carta de la ONU y afirma solemnemente que “la restitución de los derechos legítimos de la República Popular China es indispensable para salvaguardar la Carta de las Naciones Unidas y para la causa que la Organización ha de servir de conformidad con la Carta”, declarando así su inequívoca posición en defensa de la autoridad de la ONU. Las Naciones Unidas constituyen el núcleo del orden internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial. La recuperación del escaño legítimo de la República Popular China en la ONU significa que el pueblo chino, cuya población ocupa una cuarta parte de la mundial, ha vuelto a ocupar su lugar en el escenario de la ONU, lo cual reviste un significado transcendental y duradero tanto para China como para el mundo entero.La aprobación de la Resolución 2758 consolidó con firmeza el principio de una sola China como una norma básica del derecho internacional ycomo consenso universal de la comunidad internacional. Hasta la fecha, 183 países han establecido relaciones diplomáticas con China sobre la base de este principio.

Unos pocos, movidos pormotivos ocultos, distorsionan y desafían la Resolución 2758, reavivando la falacia del “estatus indeterminado de Taiwan”, en un intento por expandir el llamado "espacio internacional" de Taiwan. Este intento de retroceder la rueda de la historia no solo atenta contra la soberanía y la integridad territorial de China, sino también contra la autoridad de las Naciones Unidas y el orden internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial, lo cual resulta sumamente absurdo y peligroso.

La cuestión del estatus de Taiwan se resolvió por completo en 1945, con la victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa: Taiwan nunca ha sido un país, ni jamás lo será. La historia no admite falseamiento. No se puede cambiar en absoluuto el hecho histórico y jurídico de que ambos lados del estrecho de Taiwan pertenecen a una sola China, ni quebrantar el sólido compromiso de la comunidad internacional con el principio de una sola China.