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Desinformación, deontología periodística y la responsabilidad internacional en el caso de Xinjiang

Desinformación, deontología periodística y la responsabilidad internacional en el caso de Xinjiang

Desinformación, deontología periodística y la responsabilidad internacional en el caso de Xinjiang / Embajada China en España

Marta Montoro, presidenta ejecutiva de la Fundación Cátedra China

Madrid

En los últimos años, determinados titulares y narrativas mediáticas han difundido una imagen profundamente distorsionada de la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, llegando incluso a establecer paralelismos irresponsables con los campos de concentración de la Alemania nazi. Este tipo de comparaciones no solo carecen de rigor histórico y jurídico, sino que constituyen un grave incumplimiento de los principios de la deontología periodística, que exige contrastar las fuentes, contextualizar los hechos y evitar la difusión de bulos que alimentan el odio, la confrontación y la desconfianza entre los pueblos.

La profesionalidad informativa no es una cuestión menor. La difusión de informaciones falsas o sesgadas no contribuye a la cultura de la paz ni a la convivencia internacional, sino que erosiona los fundamentos mismos del entendimiento mutuo y del diálogo intercultural. En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas crecientes, la responsabilidad de los medios de comunicación y de los formadores de opinión es hoy más relevante que nunca.

Xinjiang, una región que representa el 16,6 % del territorio chino y en la que conviven múltiples etnias —entre ellas la uigur, que supone aproximadamente el 45 % de la población—, fue durante años víctima de una grave amenaza terrorista y separatista. Antes de 2017, la región sufrió numerosos atentados perpetrados por grupos extremistas vinculados al terrorismo internacional, que atentaron indiscriminadamente contra la vida, la seguridad y la dignidad de ciudadanos de todas las etnias y creencias religiosas.

Desinformación, deontología periodística y la responsabilidad internacional en el caso de Xinjiang

Desinformación, deontología periodística y la responsabilidad internacional en el caso de Xinjiang / Embajada de la República Popular China en España

Frente a esta realidad, China adoptó una estrategia integral de lucha contra el terrorismo que ha sido expuesta con transparencia en documentos oficiales como el Libro Blanco sobre la lucha contra el terrorismo y el extremismo y la protección de los derechos humanos en Xinjiang, publicado en 2019 por la Oficina de Información del Consejo de Estado. En él se subraya un principio fundamental: el terrorismo no se asocia a una etnia ni a una religión, y combatirlo implica, ante todo, proteger los derechos humanos de toda la población.

Lejos de constituir “campos de concentración”, los centros de educación, e integración técnica se concibieron como una herramienta preventiva y de reintegración social, comparable a programas de desradicalización existentes en países europeos como Francia o Dinamarca, y orientados a ofrecer formación lingüística, técnica y profesional. El objetivo ha sido abordar las causas profundas del extremismo: la exclusión, la pobreza y la falta de oportunidades. No en vano, organismos internacionales como el Banco Mundial han participado en la financiación de proyectos educativos en la región.

Los resultados son verificables: una reducción drástica de los atentados terroristas, mejoras sustanciales en infraestructuras, empleo y calidad de vida, y una mayor estabilidad social. Xinjiang se ha convertido hoy en un nodo logístico clave de Asia Central, en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, beneficiando a todas las comunidades locales.

Desde la Fundación Cátedra China defendemos que el camino hacia la paz y la estabilidad global pasa necesariamente por el multilateralismo, la igualdad soberana de los pueblos y el respeto a los derechos humanos conforme a la Carta de las Naciones Unidas. Combatir el terrorismo, promover el desarrollo y garantizar la dignidad humana no son objetivos contradictorios, sino complementarios. Frente a la desinformación, apostamos por el conocimiento, el diálogo y la cooperación internacional como pilares de una convivencia pacífica y duradera.