Comisaria de Barcelona

"El problema no son los violadores seriales, sino los oportunistas"

Tras superar los peores augurios de delincuencia para este verano 2022, Marta Fernández concede la primera entrevista a un medio de comunicación

Marta Fernández en la comisaría de los Mossos d’Esquadra de Sant Andreu. Zowy Voeten

Marta Fernández en la comisaría de los Mossos d’Esquadra de Sant Andreu. Zowy Voeten

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Guillem Sánchez

Marta Fernández nació en Terrassa, tiene 52 años y está graduada en Derecho y en Criminología. No terminó los estudios de Psicología, una carrera que, sin embargo, parece haber dejado un poso especial en su modo de comprender la profesión de policía. Ingresó en los Mossos d’Esquadra a los 21 años y, en mayo de 2021, el mayor Josep Lluís Trapero la nombró comisaria de Barcelona. La primera mujer que ostenta ese cargo. Le dijo dos cosas: que no la había escogido por ser mujer sino porque la consideraba adecuada para el cargo y que debía estar preparada para un reto que sería mayúsculo. Tras superar los peores augurios de delincuencia para este verano 2022, concede la primera entrevista a un medio de comunicación.

Es la primera comisaria de Barcelona… Es estupendo. Mujeres y hombres estamos capacitados para llevar a cabo todas las tareas, también las de seguridad. Creo que es bueno que en todos los cargos, especialmente los más visibles, haya mujeres porque así se normaliza y se anima a aquellas que querrían optar y no lo hacen creyendo que existen trabajos solo para hombres. 

¿Pero ser la primera añade presión? La presión sobrevuela por encima de todas las mujeres que ostentan lugares de responsabilidad. Se tiende a negar pero yo no tengo problemas en admitirlo. Y esa presión a veces puede generarte dudas, que debes trabajar. El síndrome del impostor opera en todos, no solo en las mujeres, y hay que hablarlo y evitar que se convierta en un problema que te afecte negativamente hasta el punto de boicotearte. Es normal. E incluso diría que es peligroso no tenerlo. 

¿Por qué ha tardado tanto en llegar una comisaria a la capital catalana? Se debe a la cultura imperante de que un buen policía debe ser un hombre y, a la vez, de que un buen jefe ha de ser también un hombre. Porque tradicionalmente se relacionan los atributos deseables para un buen líder con los de la masculinidad. 

¿Un error? Sí. Para empezar porque se olvida que tanto hombres como mujeres tienen ambas energías: la masculina y la femenina. Y un liderazgo más masculino no está asociado necesariamente a un hombre ni uno más femenino, a una mujer. Los liderazgos no están asociados al género sino a las personas. Y después porque un liderazgo femenino tiene otras virtudes: empatía, sensibilidad, trabajo más colectivo. 

¿Se valoran los liderazgos femeninos? Las mujeres en general cargan con una falta de reconocimiento porque si tienen éxito se dice que están donde están porque son mujeres. 

¿A los policías les cuesta aceptar órdenes de una mujer? No.

¿Este verano estaba asustada por la tendencia delincuencial de la primavera? No. Teníamos claro que estábamos ante un verano prepandémico. Sabíamos que habría mucho turismo, e incluso teníamos información de que habría más cruceristas de los que han acabado viniendo. Pero estábamos preparados. 

¿La alcaldesa Colau dice que se magnifican los problemas de seguridad de Barcelona por intereses políticos? La información circula ahora mucho más fácilmente que años atrás, a través de los medios o de las redes sociales. Esta publicitación de determinados hechos genera una percepción de inseguridad que no cuadra con las cifras. La gente debe saber lo que pasa pero la información no debe ser parcial, y ver una imagen impactante sin contexto puede trasladar la idea de que hay más inseguridad. Debemos ser responsables porque no se puede vivir con miedo. 

¿Pero se magnifican los delitos que ocurren aquí por intereses políticos? Nosotros nos dedicamos a diseñar sistemas para contener y reducir la delincuencia. 

¿Y las mujeres? ¿Tienen motivos para tener miedo a ser víctimas de la violencia sexual en Barcelona? Han crecido las denuncias por abusos pero se han reducido las denuncias por agresiones y las detenciones por delitos sexuales han aumentado un 70%. Se trabaja en la prevención, tanto de uniforme como de paisano, y se hace coordinadamente con la seguridad privada y los responsables de ocio nocturno. Hay más ojos que nunca vigilando, hay más seguridad. Claro que tienen que sentirse seguras. Porque estamos trabajando mucho. 

¿Quién ataca a las mujeres? La mayoría de delitos contra libertad sexual los comete el entorno de la víctima, alguien conocido. Esta idea de que detrás de los delitos hay un violador serial es falsa. El problema de Barcelona no son los perfiles seriales desde hace tiempo. Los agresores son oportunistas, que se aprovechan de la vulnerabilidad de la víctima. 

¿Cómo se ha conseguido revertir una tendencia que parecía tan negativa? La planificación de este verano no comenzó en primavera, sino mucho antes. Nos dimos cuenta de que lo más importante era tener más información. Analizar los fenómenos delictivos. Y para tener la mejor información se involucró a todos los actores que conocen lo que pasa en la calle: patrullas, paisanos, antidisturbios, investigadores y grupos de atención a la víctima. También se contactó con otras policías del resto de Europa para ver qué estaba ocurriendo ahí. Se estudió a fondo y se habló mucho. Y, además de la estrategia, la clave son los agentes a pie de calle. Son gente preparada. Con una gran implicación, que se cree su trabajo, y que tiene una vocación de servicio. Otro factor decisivo ha sido la coordinación con la Guardia Urbana, que está presente en todos los dispositivos, y con la Policía Nacional. 

¿Al hablar con policías del resto de Europa vieron si en Barcelona hay o no más delincuencia que en otras ciudades? Sí. Y no la hay. 

¿El ciudadano tiene esa percepción? Quizá falte información sobre lo que pasa en otras ciudades. Muchos de los delincuentes que actúan aquí también están en otros lugares como París, Niza o Madrid. Lo que estamos viendo es que los reincidentes tienen cada vez un perfil más joven y más inexperto. Y algunos hurtos se convierten en robos con violencia precisamente porque les falta pericia para hurtar y acaban siendo agresivos. 

¿Y contra los policías? ¿Hay más agresividad ahora que antes? Lo que hay es más crispación en general. Cada vez se nos reclama más por problemas de convivencia. Esa crispación que existe entre los ciudadanos también la recibe la policía. 

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