¿PERO QUÉ INVENTO ES ESTO?

Siete 'frikadas' gastronómicas que están para chuparse los dedos

  • Hamburguesas imposibles, cocidos inverosímiles y hasta un 'croissant' de cocochas

Donut de cocido.

Donut de cocido.

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El mundo es de los valientes y el que no arriesga no gana. Sentimos empezar un artículo sobre gastronomía con dos frases hechas que pueden sonar un poco a filosofía de autoayuda, pero hoy queremos rendir homenaje a siete platos que se han atrevido a ir más allá de los límites: 'frikadas' sensacionales, rompedoras y que -y esto es lo mejor de todo- funcionan. Que están ricas, vamos. Además, todas, salvo una, se encuentran disponibles en Madrid para ser probadas y disfrutadas en toda su extrañeza y gloria.

La hamburguesa-pizza de Massburg

¿Es una hamburguesa? ¿Es una pizza? No, es una Massburg. El cocinero Antonio Delgado tuvo la genial ocurrencia de mandar a la porra el pan de hamburguesa y sustituirlo por masa de pizza dentro de la que cocina la carne, siempre bien acompañada por una generosa ración de queso, el siempre bienvenido bacon o un puñado de cebolla pochadita. ¿Lo mejor? Que la Massburg es la reina del 'delivery': llega siempre calentita y jamás de los jamases se desmorona gracias a su cubierta 'pizzera' .

Massburg, la mezcla de pizza y hamburguesa.

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El 'hot dog' con 'mac & cheese' de Knalla Burger

Seguramente nadie en su sano juicio se comería un bocadillo de pasta salvo quizá en el reino feliz de la infancia, en el que todo es posible, incluso mojar el bocata de chorizo en la leche chocolateada de la merienda. Ese mismo espíritu está detrás del perrito caliente Uy, uy, uy (buen nombre, pardiez) que la chef Lucía Grávalos ofrece en su 'street food' Knalla Burger (en el local 306 del Mercado de Barceló y a domicilio). La salchicha está muy bien acompañada de una buena ración de 'mac & cheese', pasta corta bañada en queso parmesano. Una buena locurita que está de vicio.

El perrito con 'mac & cheese' de Knalla Burger.

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La 'burgóndiga' de The Food Dealers

La estrella de la carta del joven proyecto The Food Dealers (Juan de Austria, 14 y 'delivery') es un bocadillo mutante, la 'burgóndiga'. Tremenda idea la de hacer un albondigón gigante, cubrirlo de queso y meterlo en un pan 'brioche' con la salsa del guiso. Puro éxtasis 'gocho' con el que es fácil acabar con las manos perdidas de carne picada y salsa con recuerdo a comida casera de domingo.

La 'burgóndiga' de The Food Dealers.

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El donut de cocido de PerretxiCo

Una idea redonda (perdón por el chiste) para aprovechar los restos de un cocido madrileño. En PerretxiCo (con locales en Madrid, Vitoria y Logroño y también entrega con 'delivery') hacen puré los garbanzos, los mezclan con morcilla, carne de morcillo, gallina desmenuzada y chistorra. Bañan la mezcla en una masa que fríen para conseguir un aspecto de donut dorado que da el pego. El 'café' con el que lo acompañan es el propio caldo del cocido.

El donut de cocido de PerretxiCo.

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El roscón de callos de Bargueño

El chef Teto Bargueño regenta una "rosconería" con su apellido (José Abascal, 29), uno de esos lugares que es imposible replicar. A este Willy Wonka de los roscones le gusta hacerlos dulces, claro, pero también salados. Aparte del de sobrasada o del de foie gras y trufa, tiene uno de callos con 'topping' de cebolla crujiente y jamón ibérico que desafía los límites de la lógica. Para entenderlo hay que probarlo

El roscón de callos de Bargueño.

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La bola de cocido de Casa Maravillas 

En Casa Maravillas (Jorge Juan, 54) son capaces de meter todo el sabor de un cocido madrileño completo en una pequeña pelota rebozada. Al morderla, una explosión de carnes, el tercer vuelco al completo inunda la boca. La tapa se sirve encima de una cama de garbanzos de Fuentesaúco y se remata con hilillos de puerro frito. Un pelotazo castizo.

La bola del cocido de Casa Maravillas.

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El 'croissant' de cocochas de La Cabra ('in memoriam')


Ya no está en carta en el restaurante pero ha dejado huella. El mítico 'croissant' de cocochas al pilpil de La Cabra (Francisco de Rojas, 2) parecía, a priori, una de esas ideas descabelladas que nunca van a funcionar. Hasta que lo probabas y se producía la magia entre la mantequilla y el pilpil, como dos extraños condenados a entenderse. Un bocado de culto que nos gustaría volver a probar alguna vez en la vida... ¡Queremos que vuelva!

El 'croissant' de cocochas de La Cabra.

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