Crujientes y deliciosas

'Patatamanía': estas son las 7 mejores patatas fritas de bolsa de España (segunda parte)

  • Volvemos a la carga con nuevas referencias crujientes, doradas y deliciosas

Estas patatas fritas de bolsa están de morirse.

Estas patatas fritas de bolsa están de morirse.

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No es el verano una época del año en la que apetezca hacer demasiados esfuerzos. Más bien es el momento de relajarse, olvidarse de las rutinas del año y darse caprichos día sí, día también. Un ejemplo: acudir a la playa, el campo o cualquier otro oasis con bebida fría y una buena bolsa de patatas fritas. Hace unas semanas compartimos con vosotros una lista de algunas de las mejores de España pero, puesto que el verano acaba de arrancar, quizá sea el momento de recomendar 7 más. Aquí va la segunda parte de nuestra selección patatera.

Patatas fritas Bonilla

Empezamos por la puerta grande con unas patatas fritas a las que tenemos reservado un rincón especial en nuestro corazón. Oriundas de Jerez de la Frontera, tienen todo aquello que hace especial a una 'papita': un grosor adecuado, un punto de sal perfecto y un sabor delicioso. Hemos hecho la prueba y maridan bien con los vinos de la zona pero también con una cerveza bien fresquita. Las otras Bonilla, las tapadas, la sorpresa que vino del sur.

Patatas fritas Bonilla

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Patatas fritas Torres selección

De una humilde churrería en Premià de Mar (Barcelona), abierta en 1969, a conquistar los mercados nacionales e internacionales. Su elaboración artesanal, que se ha mantenido a lo largo del tiempo, ha convertido a las patatas fritas de Torres en unas de las mejores que se pueden encontrar en el mercado. Las tienen con sabor a trufa, a cava o a caviar pero nos quedamos con las fritas en aceite de oliva virgen extra con un punto de sal: apenas tres ingredientes para lograr un crujido y un sabor de primera.

Patatas fritas Torres selecta.

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Patatas fritas A Casa Vella

Este proyecto relativamente joven cuenta con una base con la que es imposible equivocarse: patata local de la localidad orensana de Xinzo de Limia, aceite de oliva para freír en una mezcla estudiada de picual y arbequina y sal del valle de Añana. El resultado es que las patatas fritas de A Casa Vella -de corte fino, como suele ser norma en las gallegas- tienen un sabor con mucha personalidad, aunque sin estridencias. Mención aparte merece su atractivo diseño, en bolsas decoradas con fotos 'vintage'.

Patatas fritas A Casa Vella

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Patatas fritas Oya

Vaya por delante que una marca de patatas fritas que tenga una mascota graciosa -una patata con gorro y delantal de cocinero, en este caso- ya se gana nuestra simpatía, pero es que además el producto de Oya es bueno. Esta marca de Jaén , nacida en 1945, elabora unas patatas fritas sencillas, con solo aceite de oliva y sal, para conseguir un producto atemporal. Saben igual que las mejores patatas de churrería y eso es un piropo en toda regla. Las que elaboran con aceite de girasol alto oleico y que comercializan bajo la marca 'La flor de Jaén' también están de escándalo.

Patatas fritas Oya.

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Patatas fritas Marisa

Nacidas en una pequeña freiduría abierta en los años 60 en el paseo de Extremadura, las patatas fritas Marisa están entre las más valoradas de la comunidad de Madrid. Actualmente, la fábrica se encuentra en Villanueva del Pardillo, de donde salen las clásicas fritas en aceite de oliva, pero también las que llevan pimentón de La Vera, como si de cachelos a la gallega se tratara, o las que se comercializan adobadas: adictivas y sorprendentes.

Patatas fritas Marisa

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Patatas fritas Santos Moreno

Cuando una patata frita salta de una pequeña tienda a las grandes superficies es porque tiene algo. Las Santos Moreno, con origen en la santanderina calle de Canalejas -aunque ahora se elaboran en una nave a las afueras de Santander- tienen ese 'power' que les otorga una buena materia prima, el toque aceitoso (y suculento) pero controlado y un crujiente muy logrado. Perfectas para los aperitivos que se alargan y se alargan...

Patatas fritas Santos Moreno

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Patatas fritas Pijo

No, su nombre no hace referencia a 'cayetanos' y demás gente con dinero y posición social, sino al término preferido de los murcianos para enfatizar (lo que sea). Estas patatas fritas de reciente aparición en el mercado vienen, claro, de Murcia y son tan buenas como su imagen de marca sugiere. No hace 'marketing' alguno, basta con probarlas: crujientes y sabrosas. Somos fans que las de que llevan un toque de limón, pimienta y sal del Mar Menor. ¡'Acho', pijo!

Patatas fritas Pijo

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