DETECCIÓN METÁLICA

Un asturiano revienta YouTube desterrando reliquias... y cabrea a los arqueólogos

Virgilio con su detector de metales.

Virgilio con su detector de metales. / EPE

  • Mientras él gana seguidores desenterrando reliquias, los arqueólogos advierten de que muchos yacimientos aparecen como "quesos de gruyère" por culpa de los 'detectoristas'

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Partidas de Fortnite, retos virales, juegos infantiles o bromas de cámara oculta. Estos son los temas que más abundan entre las temáticas tratadas por los youtubers del momento. Por eso sorprende que vídeo tras vídeo, un asturiano fornido, armado con un detector de metales, se cuele entre los más vistos en cuánto cuelga nuevo contenido. A día de hoy, Virgilio García ya cuenta con casi 3,7 millones de suscriptores en YouTube, enganchados a sus búsquedas inverosímiles que le han llevado de Costa de Marfil a Argentina, de Brasil a los Países Bajos, pero que tiene en su Asturias natal su principal campo de operaciones.

En el 'Paraíso Natural' del norte de España, el creador del canal "Detección Metálica" ha filmado sus hazañas más impresionantes y con más visitas. Y allí se está convirtiendo en toda una celebridad local. "Se crea comunidad alrededor de la gente que sube vídeos a YouTube. Este año en el río ha sido una locura. El río por el cual baja más gente con una piragua. Y también cuando voy con la autocaravana. La gente me reconoce y me pita."

Con sus vídeos en el río precisamente es con los que ha pescado más seguidores. Cada vez son más los aficionados a ver a Virgilio con neopreno, gafas y tubo recorriendo los principales cauces fluviales del Principado para buscar lo que los turistas pierden en su lecho. Y sorprende ver la cantidad de gafas de sol que encuentra, "hasta 50 en una sola jornada", teléfonos, cámaras deportivas y los objetos más variopintos. "De un huevo duro al casco de un soldado republicano".

Nunca da detalles de los lugares donde busca. Así aumenta el misterio: "Una manera de proteger los lugares", defiende Virgilio, que se documenta profundamente para realizar sus búsquedas. "Tengo un libro sobre anécdotas históricas en Asturias que es mi obra de referencia. Son narraciones locales que me sirven para montar mis vídeos. Prefiero esa intrahistoria a los grandes temas que pueden generar más controversia".

Virgilio ha utilizado para sus búsquedas curiosidades como la de un avión alemán siniestrado en Asturias durante la Segunda Guerra Mundial, ha encontrado monedas en un remoto paso entre montañas que sirvió de vía de escape durante la Guerra Civil, incluso en una cueva prácticamente inaccesible hasta entonces ha buscado vestigios de una mujer que decidió aislarse durante la peste de 1918, alejada de su pueblo para tratar de sobrevivir.

POLÉMICA CON LOS ARQUEÓLOGOS

Virgilio ancla sus vídeos en estos episodios históricos y defiende que "siempre entrego mis hallazgos con interés arqueológico a instituciones para su cuidado y conservación". Existe una delgada línea que separa la detección metálica del expolio arqueológico. Una línea que se convierte en un muro de incomprensión entre el colectivo de detectoristas al que representa Virgilio y los arqueólogos clásicos, de rasqueta y escobilla.

"El detector es como cualquier herramienta. Es como un cuchillo. Con él puedes cocinar o puedes matar a una persona. Seguro que el que lo inventó no pensó en hacerlo para matar a una persona. Los detectores son igual, habrá gente que los use de manera ilegal, pero no es mi caso". De los detractores de su práctica se defiende con uñas y dientes: "Hay muchos arqueólogos que se aprovechan. Venden motos a alcaldes ignorantes, a la gente que no tiene ni idea les dicen que tienen algo maravilloso para sacar dinero. En vez de hacer investigación científica, viven de subvenciones, a golpe de titular de prensa poco creíble". "Me jode que estos arqueólogos que critican tanto a los detectoristas, luego cuando trabajan en desarrollos urbanísticos, se lo cargan todo o no investigan lo suficiente. A saber lo que dejan enterrado". "El boom del ladrillo ha significado el mayor expolio histórico que ha sufrido este país. Y en manos de esos arqueólogos que ahora cuestionan que encuentres cuatro monedas oxidadas en un campo."

Las críticas de los arqueólogos no se han hecho esperar. "Garrapo indecente, marrullero y muy marrano", son algunos de los comentarios que han vertido contra él sus detractores en Facebook mientras le acusan de "popularizar los detectores y provocar que "miles de personas salgan al campo a expoliar objetos antiguos de yacimientos arqueológicos".

Esperanza Martín, responsable de la excavación de diversos yacimientos en España afirma, en conversación con EL PERIÓDICO DE ESPAÑA que "desde que su canal existe se ha multiplicado el uso de detectores. Algunos yacimientos parecen quesos de gruyère... ¿en serio? es fascinante que la gente lo vea como algo inocuo". "Simplemente son agujeros en el suelo, que por desgracia se llevan por delante la estratigrafía". Y añade, después de ser atacada duramente por Virgilio en uno de sus vídeos: "No digo que se hayan multiplicado gracias a su canal, se multiplican porque se popularizan".

LE VIENE DE FAMILIA

Hallar objetos históricos es por lo que empezó en esto. Su abuela fue adoptada por una familia y su hermanastro, José Manuel González y Fernández-Vallés, se convirtió en un reconocido arqueólogo que documentó muchos castros en Asturias. "Mi padre me contó que este hombre les llevaba a él y a su hermano a las excavaciones y que les daba 25 pesetas por cada pieza que encontraban". "A mi también me llevaba de crío"

De aquellas historias familiares nació una afición que ahora se ha convertido en oficio. Hace tiempo que dejó un empleo a media jornada como informático para dedicarse a grabar y editar vídeos. Cada pieza calcula que le lleva "entre 30 y 70 horas de trabajo entre la documentación, la filmación y la edición." "Estudié ingeniería informática y me dediqué durante una temporada a reparar ordenadores, hacer apps e incluso monté un negocio de publicidad con unos amigos que llegó a tener franquicias en Francia". Lo dejó todo por YouTube.

El nuevo empleo también le ha permitido viajar por medio mundo. Ha llevado su detector por Sudamérica, Europa y África. En Argentina es de donde se ha traído las mejores anécdotas. La que recuerda con más cariño es la que vivió en la localidad de Río Tercero. En 1995 un accidente en una fábrica de bombas destruyó la ciudad por completo. Con su detector, Virgilio encontró un artefacto y llamó a los artificieros. Un agente se hizo cargo del explosivo y se ofreció a protagonizar algún vídeo. "Muy diferente de cómo es aquí".

Aunque sin duda, la experiencia que se trajo de Argentina y que le ha cambiado la vida fue la visita a dos ermitaños que viven en sendas cabañas en Ushuaia. Su forma de vida le impresionó tanto que se decidió a buscar una cabaña en Asturias donde emular ese austero estilo. Y lo consiguió. Una antigua cuadra de piedra bastante aislada que lleva tiempo restaurando. Y que también se ha convertido en un fenómeno de masas. "Empecé subiendo vídeos sin intención y ahora son de los más vistos". La reconstrucción de su cabaña ya cuenta con un patrocinador y miles de seguidores que se han sumado a su canal. "Cada vez me piden que suba más contenido de la cabaña". Y lo mismo pasa con la autocaravana. Se ha puesto a reconstruir una autocaravana de más de 20 años con la intención de habitarla. "Y también hay mucha gente que me pide más contenido." Ha encontrado otro filón.

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