ELECCIONES EN ANDALUCÍA

Lucena y el debate sobre el "milagro" económico andaluz

Industria del frío en Lucena.

Industria del frío en Lucena. / AJ González

Isabel Morillo

Isabel Morillo

“Puede que sea por el pasado sefardí y judío del municipio, quién sabe, hay muchas teorías pero lo cierto es que Lucena tiene un gen emprendedor”. Juan Pérez (PSOE) es el alcalde de esta ciudad de Córdoba (42.712 habitantes) que bien podría llamarse capital industrial de Andalucía, una comunidad donde el programa económico de cada partido está ocupando poco espacio en el debate público

hacia las elecciones

del 19-J. E en una autonomía donde el valor añadido bruto (VAB) de la industria respecto al total de su actividad es del 11,77% y alcanzó su valor más bajo de la última década en 2020 (10,53%).

Lucena destacaría en Alemania, con un PIB industrial del 27%, pero es que en Andalucía lo que ha ocurrido en esta localidad sí que es el auténtico milagro económico. Ese del que presume el Gobierno andaluz de PP y Cs camino de las urnas pero que los analistas no avalan con los datos macroeconómicos de los tres últimos años y medio en la región. La oposición directamente habla de “propaganda” y “publirreportaje”. Hablar de "milagro" con una pandemia y una crisis de inflación disparada, con un guerra a las puertas de Europa, simplemente avisan de que “no es serio”. Insistir en un prodigio con una tasa de paro del 19,4%, seis puntos por encima de la media nacional, y con un paro juvenil del 36,1% es algo que no quiere repetir ninguno de los economistas consultados, pese a que algunos subrayan que sí se han sentado ciertas bases para mejorar la economía en Andalucía que, con el tiempo, tendrán su resultado.

De los 1.100 millones de euros del PIB de Lucena, 450 millones provienen del sector del frío industrial, por encima del 30%. La agroindustria representa 150 millones de euros, es el municipio con una superficie mayor plantada de olivar. El mueble aporta 80 millones y la industria del calor de climatización se ha convertido en el cuarto pilar económico de una ciudad que cuadriplica el índice industrial de Andalucía.

Trabajadores de la industria del frío en Lucena, Córdoba, la capital industrial de Andalucía por peso de la industria en su PIB.

Trabajadores de la industria del frío en Lucena, Córdoba, la capital industrial de Andalucía por peso de la industria en su PIB. / Empresa de la industria del frío en Lucena

Del mueble al frío

Si Andalucía se mirara en Lucena y tomara su ejemplo debería saber que, como en otras muchas ocasiones, su revolución surgió de un accidente histórico. La industria del bronce de los años 60 y 70 se fue a pique. Los lucentinos no se arredraron y se convirtieron en líderes de la industria del mueble. Cuando la pujanza era total, la crisis de 2008 hundió las previsiones. La mayor parte del mercado se situaba en el Levante español, casi nada en el extranjero. Falló la internacionalización y tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y el descalabro económico, el mueble sufrió de forma importante.

Ahí estaba el gen lucentino. La primera fábrica de frío industrial se montó con los alumnos de un ciclo formativo de Formación Profesional en una localidad cercana, Cabra. De aquellos estudiantes ha surgido todo un emporio que se encarga del 70% del frío industrial del país y que tuvo el acierto que falló con el mueble, crearon un clúster que es un ejemplo por la forma de trabajar interrelacionada de todas las empresas, incluso a la hora de investigar o implementar mejoras, y apostaron gran parte a las exportaciones internacionales.

Lucena se reinventó con el frío tras la crisis que azotó a la ciudad del mueble y hoy son 17 empresas dedicadas a surtir de refrigeración a la hostelería, los supermercados y a la industria farmacéutica. La investigación, con las universidades de Málaga y Córdoba, es habitual y empresas como GNAQ, fabricante de generadores atmosféricos de agua, se dedica a generar agua potable desde el frío, con un sistema que utilizarán los ejércitos o que serviría en desiertos o en caso de catástrofes. Se está abriendo también otro sector pujante, el del cartón, con una empresa municipal y otra internacional.

El alcalde de Lucena despliega los datos económicos con soltura. Pone ejemplos de vecinos que capitalizaron todo su paro para montar empresas y que ahora tienen plantillas de 700 trabajadores. En lo que va de año en la localidad se han creado 3.491 empleos indefinidos. Hasta el sector del mueble, tras la pandemia y la vuelta al hogar, se está reinventado con éxito y subsanando errores de tiempos pasados. Pese al éxito, el municipio cuenta con 3.800 parados (una tasa del 18%), mil menos que el año pasado, eso sí. Y no solo es Lucena. Lo que ocurre aquí beneficia a toda la comarca. Doña Mencía (4.680 habitantes) tiene a buena parte de su población trabajando en el municipio vecino. “Damos mano de obra a toda la comarca. Así se arraiga al territorio y se evita la despoblación, con empleo”, señala su alcalde.

De la semilla a la falta de planes

“Lucena es el Mondragón del País Vasco y eso no se genera con una inyección de dinero ni con una fábrica que llegue con cientos de puestos de trabajo. Es una cuestión de formación, de educación”, asegura Manuel Hidalgo, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide. “Hay que mirar a los Parques Tecnológicos de Málaga y Cartuja, en Sevilla”, asegura Hidalgo, que recuerda que Andalucía es un región muy extensa, con muchas realidades diversas y diferentes, también entre sus distintas provincias. Este economista fue secretario general de Economía de la Junta hasta junio de 2020. “Los milagros económicos solo se sabe si existen cuando pasa mucho tiempo”, dice con tacto para no derribar una de las afirmaciones del Gobierno del que formó parte. “Tendrá que pasar un lustro o incluso una década”, advierte.

El Gobierno de PP y Cs habla de milagro económico con datos de exportaciones, con récord histórico de 6.311 millones, afirman que Andalucía desbancó a Cataluña en nuevos autónomos, que lidera la creación de empleos (uno de cada cuatro en España se han creado en la región) y ensalzan un crecimiento del PIB dos puntos por encima de la media nacional. Cifras que el PSOE intenta desmontar con rapidez, “hay 23.000 parados más que cuando llegó Moreno y en España 116.000 parados menos”, “ni un solo indicador económico y social ha mejorado respecto al país”, sostuvo días atrás la socialista Ángeles Férriz, que encabeza la candidatura por Jaén.

“Hemos crecido a la par que España, igual de bien o de mal”, señala el profesor de Pablo de Olavide, que defiende que sí que se han plantado semillas y se han hecho cosas que se notarán en el tiempo. Se refiere sobre todo al trabajo de simplificación administrativa y reducción de la burocracia, a las reformas fiscales y bajada de impuestos, cambios en las líneas de ayudas públicas, reformas “importantes” en la Consejería de Empleo, en un modelo de gestión “mucho más ágil” de los fondos europeos... “Se han desabrochado nudos gordianos de la economía andaluza que no permitían avanzar”, sostiene Hidalgo, que admite que el problema de la industria en Andalucía es “estructural” y que la Junta ha hecho apuestas por la minería o por la energía como yacimientos de futuro.

“Tenemos una legislación que ahuyenta a la inversión industrial”, sostiene el exsecretario general de Economía y doctor de la Pompeu Fabra. “Si el nivel de restricciones medioambientales en Europa 0, en España es 1 y en Andalucía 2. Aquí somos más papistas que el Papá y hay situaciones kafkianas”, asegura, insistiendo en que es necesario “racionalizar la legislación medioambiental en Andalucía y digo claro que reformar o racionalizar no es derogar”. Una propuesta que pone en alerta a las izquierdas, convencidas de que el modelo liberal de PP y Cs tendrá graves consecuencias medioambientales. “Para mí el problema más grave es educativo”, sentencia Hidalgo. En Lucena se adaptan los perfiles profesionales a la oferta profesional de las universidades y se acaba de aprobar una Cátedra del Frío en la Universidad de Córdoba de la mano de la Asociación de Fabricantes Andaluces de Refrigeración (AFAR).

Energía y agro, el futuro

El economista José Carlos Díez, que ha participado en el programa económico del PSOE andaluz, asegura que lo del “milagro económico” es “un rollo macabeo”. “Es que con una pandemia, una crisis de inflación y energética qué sentido tiene que el PP hable de milagro andaluz a la vez que insiste en que la gestión económica del Gobierno central es un desastre”, abunda Díez.

“En Andalucía los problemas son estructurales, no se le puede echar toda la culpa al Gobierno de PP y Cs pero sí que se le puede reprochar la falta de modelo e iniciativa en asuntos clave. Hay una crisis energética en España, qué proponen, ¿no ven una oportunidad en las energías renovables? Hay más de un 20% de paro y el empleo que se crea sigue siendo precario. La estrategia del Gobierno andaluz ha sido la de ‘no hago nada y así no molesto’ pero hay oportunidades históricas por delante. ¿Qué propone para la industria del agro andaluz? Los Parques Tecnológicos llevan 30 años desarrollándose, ¿cuál es el modelo de futuro? No quiero ser catastrofista ni mucho menos solo digo que en el PP no tienen un plan para Andalucía”. “¿Qué revolución del agua si es que no hay agua porque no llueve?”, señala sobre otra de las propuestas del programa de los populares, “¿cuál es el plan de desarrollo industrial?”.

El futuro existe y está ya en marcha en Lucena, pero esa comarca cordobesa ocupa solo el 0,4% de Andalucía, una comunidad donde el PIB per cápita ha crecido desde 1995 hasta 2021 de 8.631 euros a 19.991 euros. Atendiendo al Valor Añadido Bruto (VAB) según el sector, se observa el peso que ha ido ganando el sector servicios en la estructura económica, pasando del 67,6% en 1995 al 74,6%.

También resulta reseñable el descenso que ha sufrido la agricultura, que a mediados de los noventa suponía el 8,7% frente al 7,1% actualmente. La industria también ha perdido importancia, al representar en 2021 el 11,8%, frente al 14,4% de mediados de los noventa, una evolución resultante de la reconversión industrial de los setenta y ochenta del siglo pasado. Ahí están las protestas del metal en Cádiz el pasado noviembre en una bahía arrasada por el desempleo y las deslocalizaciones de empresas, muchas previamente regadas con dinero público, o el liderazgo de Linares (Jaén) en la tasa de paro del país, con un 32,5%.

Los datos son de Andalucía y provincias… ¿Cómo hemos cambiado?, publicada por el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA), dependiente de la Consejería de Transformación Económica, Industria, Conocimiento y Universidades). La pandemia ha demostrado que la única revolución de verdad en esta comunidad, la turística, tiene los pies de barro. El sector agroindutrial ha salvado los muebles. Pero las debilidades están ahí y han quedado a la luz. Falta el gen lucentino.