CINE
Ridley Scott encierra a Jacob Elordi en un mundo arrasado que recuerda al covid: "Están pasando cosas, ¿la gente no ve las noticias?"
'La constelación del perro' convierte el apocalipsis en una historia de esperanza y de aquello que todavía merece la pena salvar: la cinta llegará a los cines el 26 de agosto

Jacob Elordi, en un fotograma de 'La constelación del perro'. / 20TH CENTURY STUDIOS

El mundo se ha acabado. Y toca seguir. Sin supermercados ni teléfonos. Todo ha desaparecido, incluso tus seres queridos. No queda nada. Ahí arranca el dilema que atraviesa La constelación del perro, la nueva película de Ridley Scott: cuando sobrevivir deja de ser una hazaña, ¿qué demonios hacemos con el tiempo que queda? El cineasta, que lleva medio siglo imaginando futuros podridos e imperios en llamas, ojo, vuelve a mirar al desastre. Pero esta vez busca otra cosa. No tanto el fin como lo que aún merece salvarse. “Salvo que estés haciendo Macbeth, siempre puedes encontrar un rincón para el humor. Así es la realidad. Si el guion es bueno, apuesto por él. Es cierto que, al ser la adaptación de un libro, la dinámica de trabajo ha sido distinta. De hecho, hubo pasajes que cambié porque no me terminaban de encajar”, ha comentado, este viernes, durante la presentación del filme que llegará a los cines el 26 de agosto. A su lado, Jacob Elordi, Josh Brolin y Guy Pearce han tratado de poner palabras a esa necesidad tan humana de encontrar una razón por la que levantarse al día siguiente.
La historia parte de The Dog Stars, la novela que Peter Heller publicó en 2012, mucho antes de que la pandemia de covid-19 nos obligara a aprender palabras como confinamiento y distancia social. En la adaptación, escrita por Mark L. Smith, una enfermedad ha barrido a buena parte de la humanidad. Hig, un piloto interpretado por Elordi, resiste en un pequeño aeródromo junto a Bangley, un superviviente de lógica militar al que da vida Brolin. Tienen armas y una convivencia que funciona porque no queda demasiado margen para ponerse exquisitos. Sobreviven cómodos hasta que una transmisión de radio rompe su equilibrio. Quizá, haya alguien ahí fuera. Tal vez, quede algo parecido a una vida.

Jacob Elordi, en un fotograma de 'La constelación del perro'. / 20TH CENTURY STUDIOS
“Me lo he pasado tan bien rodando que no sabría decirte cuáles han sido los mayores desafíos. Cada jornada fue única. Ha sido una experiencia maravillosa desde el punto de vista cinematográfico. Scott nos dio muchísima libertad para hacer lo que quisiéramos, así como el espacio para desarrollarlo. Es uno de los mejores directores de nuestro tiempo. Siempre supera las expectativas”, ha asegurado Elordi. Su papel aquí confirma el estado de gracia en el que se encuentra. Hace no tanto, para millones de espectadores era Nate Jacobs, el muchacho tóxico de Euphoria. Después llegaron Priscilla, Cumbres borrascosas, Saltburn y Frankenstein, donde su criatura le dio su primera nominación al Oscar en 2026. Ahora, Scott lo ha colocado en el centro de una superproducción que necesita menos pose que desgaste: un hombre joven obligado a cargar con un mundo viejo y roto.

Margaret Qualley completa el reparto de 'La constelación del perro'. / 20TH CENTURY STUDIOS
Brolin, por su parte, ya había trabajado con Scott en American Gangster y, a partir de ahí, pasó por Dune, No es país para viejos, Sicario y Avengers. En La constelación del perro, interpreta a Bangley, el reverso de Hig: armado y poco amigo de confiar en el prójimo. El tipo de hombre que, cuando todo se derrumba, no pregunta por qué: comprueba la munición. Brolin ha contado en diferentes ocasiones que el método veloz y sin ensayos del director llegó a descolocarlo tanto al comienzo del rodaje que pensó en marcharse. Hoy tiene clara su posición al respecto: “No hay nadie tan bueno como Scott para hacer que las escenas sean dinámicas”.
¿Empezar de nuevo?
El cuarteto lo completa Pearce. Scott también lo conoce bien: contó con él en Prometheus y Alien: Covenant. Su carrera, sin embargo, lleva décadas saltando de registro, desde L.A. Confidential hasta The Brutalist, trabajo por el que fue nominado al Oscar en 2025. Aquí encarna a Pops, padre del personaje de Margaret Qualley, otro superviviente moldeado por la necesidad de proteger lo poco que queda. “Su mujer murió y tuvo que hacerse cargo de su hija. Es un hombre incapaz de expresar sus emociones, de ahí que se atrinchere en dicha sobreprotección. Sin embargo, cuando Hig aparece y descubre que un futuro es posible para ella, entonces, se ablanda. Y se vuelve gracioso”, ha explicado.

Guy Pearce fue nominado al Oscar en 2025 por 'The Brutalist'. / 20TH CENTURY STUDIOS
Ahí está el verdadero combustible de la cinta: en la posibilidad de volver a confiar. Scott, con 88 años y tras el pelotazo de Gladiator II, que recaudó 462 millones de dólares en taquilla, regresa a la ciencia ficción sin esconder la violencia, pero desplazando el foco hacia la esperanza. Un gesto curioso en un cineasta que ayudó a convertir el futuro en un lugar húmedo, oscuro y hostil con Blade Runner. 44 años después, parece preguntarse lo contrario: si todo se ha perdido, ¿todavía somos capaces de empezar otra vez? “Todo está a la vuelta de la esquina. ¿La gente no ve las noticias? Yo soy un adicto, las veo dos veces al día. Están pasando cosas en el mundo, pero hemos preferido ponernos un antifaz con el cambio climático. Hay caos, una sucesión de calamidades”, ha añadido. ¿Eso influyó a la hora de hacerla? Scott es tajante: "Sí, pero nunca quise hacer un documental. No obstante, aunque mi objetivo sea entretener al espectador, también busco desafiarle".
Realidad extrema
Para Pearce, haberla hecho tras la pandemia fue un bofetón de realidad en toda regla: "Muchos perdieron a sus seres queridos. El covid-19 fue una llamada de atención extraña e impactante. La situación que planteamos en la película es todavía más extrema, pero quizá no esté tan lejos". Scott, de hecho, estuvo a punto de grabar una historia sobre el ébola con Jodie Foster, pero el presente se antepuso una vez más: "Estalló en África. Y acaba de suceder otra vez. Está fuera de control porque se han recortado presupuestos".

Josh Brolin ya había trabajado con Ridley Scott en 'American Gangster'. / 20TH CENTURY STUDIOS
Otro de los protagonistas es Jasper, el perro que acompaña al personaje de Elordi y que ha sido interpretado por diferentes animales. "Unos cuantos", ha bromeado el actor. Y ha concluido: "Responden mejor a los embutidos que a los premios tradicionales, pero ambos funcionan eficazmente. Me gustó trabajar con ellos. Hay algo espontáneo en estas escenas que me encanta. No ha sido más impredecible que hacerlo, por ejemplo, con Guy y Josh". Puede que La constelación del perro hable del apocalipsis. Pero, en el fondo, su asunto es bastante más doméstico. Un perro. Una voz en la radio. Alguien esperando al otro lado. Pequeñas cosas. Las únicas que, cuando lo demás desaparece, ojo, terminan importando de verdad.