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ENTREVISTA

Deborah García Bello, química y divulgadora científica: "Mi consejo es que nadie haga cremas en casa: no juguemos a ser químicos"

La investigadora advierte de que las mezclas caseras no garantizan una protección eficaz, desvela el misterio de la espuma marina y propone observar el verano con curiosidad, desde la arena de la playa hasta los olores que despiertan recuerdos

Deborah García Bello, química y divulgadora científica: "Mi consejo es que nadie haga cremas en casa: no juguemos a ser químicos"

Deborah García Bello

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Marina Armas

Marina Armas

Madrid

A Deborah García Bello (A coruña, 1984) el verano se le nota en la cara. Su marido dice que, cuando llega a la costa, se le pone "sonrisa de playa": un gesto especial que conserva desde niña y que revela su fascinación por el mar. También allí, observando de cerca la arena, comenzó su curiosidad por la química, mucho antes de saber que aquello que despertaba su asombro tenía un nombre.

Doctora en Química, investigadora y divulgadora científica, en su nuevo libro, Diario de laboratorio. La química que ilumina lo asombroso de una vida corriente, convierte escenas tan comunes como un olor, un beso, una vajilla o una tormenta en una forma de mirar la materia con otros ojos. A mitad del verano, hablamos con ella sobre la arena, el mar, las cremas solares, el calor en las ciudades y esos aromas capaces de devolvernos de golpe a un recuerdo.

Dices que, cuando llegas a la costa, se te pone "sonrisa de playa". ¿Qué tiene ese lugar para despertar también tu curiosidad por la materia?

Mi primer contacto con la química, sin saber todavía qué era, fue observando la arena de la playa. Puede parecernos un continuo hasta que nos detenemos a reparar en su composición. Acercas mucho la arena a los ojos y ves minúsculos trocitos de conchas de distintos colores; otros parecen piedras o rocas en miniatura y algunos hasta esconden pequeñas vetas.

Es esa mirada que va hacia lo más pequeño, la idea de que algo grande acaba convertido en algo minúsculo. De ahí se puede extraer, de alguna manera, el concepto de átomo: tratar de dividir la materia en unidades muy pequeñas hasta que resulten indivisibles, pero conserven su identidad.

Después del oleaje, esa orilla aparece muchas veces cubierta por la típica espuma marina. ¿Está relacionada con la contaminación?

La mayor parte de las veces no tiene nada que ver con la contaminación. Las espumas marinas se forman de manera natural porque hay sustancias, sobre todo compuestos de azufre muy presentes gracias a las algas, que son espumantes naturales.

Cuando el agua del mar bate contra las rocas y hay mucho movimiento, esas sustancias disueltas en el agua forman pequeñas pompas que encapsulan el aire. Después se agregan entre sí, porque tienen afinidad para pegarse unas a otras, y así se forman las espumas. No deberíamos preocuparnos en absoluto. Puede ser una señal de que allí hay mucha vida.

Cada verano circulan en las redes sociales recetas de cremas solares caseras. ¿Por qué mezclar ingredientes aparentemente protectores no garantiza un fotoprotector seguro y eficaz?

La ciencia se basa en medir. Si no mides, no estás haciendo ciencia. Si en tu casa mezclas sustancias para comprobar si te protegen del sol, pero no haces un ensayo ni mides de manera real cuánto protege la piel con y sin crema, no puedes garantizar que esa mezcla funcione.

Mi consejo es que nadie haga cremas en casa; ni cremas, ni jabones, ni absolutamente nada. No juguemos a ser químicos. Podemos tener un accidente con sustancias que parecen inocuas. También puede ocurrir que ingredientes aparentemente inofensivos interactúen entre sí y generen un vapor tóxico.

En el caso de las cremas solares, no basta con demostrar que la fórmula es inocua: también hay que verificar que hace lo que anuncia.

¿Qué significan realmente las cifras 30 o 50 del protector solar?

El error más habitual es pensar que indican el tiempo durante el que podemos exponernos al sol: por ejemplo, creer que un factor 50 permite estar 50 minutos. No tiene nada que ver con eso.

Cuanto mayor es el factor de protección solar, mayor es la dosis de radiación que puede recibir la piel protegida antes de que se produzca el eritema, en comparación con la piel sin producto. El SPF nos da una idea de cuánta radiación ultravioleta B bloquea el filtro. También debemos fijarnos en la protección frente a la radiación ultravioleta A.

Mi recomendación es utilizar la protección más alta posible, sobre todo en personas con fototipos bajos, piel y pelo claros, y emplear SPF 50+. En niños también se recomienda aplicar 50+ y reaplicar después del baño y cada dos horas.

Vivimos veranos cada vez más calurosos. ¿Qué materiales o soluciones pueden ayudar a mantener frescos los edificios y las ciudades?

La opción más fácil y evidente es tener más vegetación en las ciudades. Hay infinidad de estudios sobre la importancia de contar con árboles y zonas verdes, porque refrigeran de forma natural. Bajo la sombra de un árbol estamos mucho más frescos que bajo una sombrilla o junto al muro de un edificio.

Las hojas de los árboles también transpiran. Ese proceso, la evapotranspiración, transforma agua líquida en vapor y absorbe calor, por lo que refrigera el entorno. Si queremos que una zona se mantenga mucho más fresca de forma natural, debemos plantar más árboles.

A nivel de materiales, también hay muchas formas de mejorar el aislamiento. Por ejemplo, pueden emplearse fachadas ventiladas y cámaras de aire que aíslen la vivienda, de manera que esté más fresca en verano y conserve mejor el calor en invierno. U hormigones con mejores propiedades aislantes.

En 'Diario de laboratorio' relacionas los olores con la memoria y los afectos. ¿Qué explica la ciencia sobre la capacidad de un aroma para hacernos revivir un recuerdo?

Es algo que todos notamos: de repente un olor nos hace viajar instantáneamente a un recuerdo, una persona o una situación. Lo más bonito es que un olor no suele estar compuesto por una sola molécula, sino por muchas. Cada una puede tocar una de las "teclas" de nuestros receptores olfativos. Lo que queda grabado en la memoria es ese patrón.

El sentido del olfato tiene, además, una conexión especialmente directa con las áreas cerebrales vinculadas a la memoria y la emoción. Por eso un aroma puede activar un recuerdo con tanta rapidez.

¿Hay algún olor de verano que te lleve directamente a tus recuerdos?

Va a ser una respuesta muy de química. Pero el olor a flotador, el olor del PVC, el policloruro de vinilo con el que se fabrican muchas colchonetas. Para mí es el olor del verano.

Antes de que se termine el verano, ¿qué escena cotidiana nos pedirías observar?

A todo. Es una recomendación que hago para la vida en general. Para el verano diría que lo pasemos como si fuésemos turistas, aunque no viajemos. Cuando visitamos otra ciudad o lugar nos fijamos en absolutamente todo, incluso en cosas que probablemente ignoraríamos en nuestro propio entorno.

Mi consejo es "sed turistas en vuestro propio entorno". Visitad vuestra ciudad o vuestro pueblo como si nunca los hubieseis visto. Recorred calles como si nunca las hubieseis transitado. Visitad vuestro barrio y sus tiendas como si todo fuese nuevo.

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