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ENTREVISTA 'UN CAFÉ EN LAS ALTURAS'

Tomás Gómez: "Sánchez sabe que cuanto más tiempo esté en Moncloa, menos riesgo judicial corre personalmente"

El exlíder de los socialistas madrileños, hoy profesor universitario, se erige en una de las voces más críticas con el sanchismo, atribuye al presidente del Gobierno "toda la responsabilidad política" en los casos de Ábalos y Cerdán, y asegura que se ha convertido en un autócrata: "En el PSOE no hay democracia interna"

El expolítico socialista Tomás Gómez, protagonista en 'Un café en las alturas'.

El expolítico socialista Tomás Gómez, protagonista en 'Un café en las alturas'. / EPE

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Armando Huerta

Armando Huerta

Tomás Gómez ha sido una figura muy destacada del socialismo madrileño: alcalde de Parla, senador y secretario general del PSOE de Madrid. Tras ser apartado en 2015, decidió dejar la primera línea política y orientar su actividad hacia el ámbito académico. Hoy es director del Grado en Economía y Finanzas de la Universidad Francisco de Vitoria.

El que fuera candidato socialista a presidir la Comunidad de Madrid en tiempos de Esperanza Aguirre asegura que no le mueve una herida personal por su destitución –"Hace mucho que pasó"–, pero se muestra muy dolido por lo que, en su opinión, Sánchez ha hecho con el PSOE: "Al Partido Socialista solo le queda la marca; con Pedro Sánchez se ha vaciado absolutamente de contenido socialdemócrata y llenado de populismo de izquierdas".

Y va más allá al afirmar que "en el PSOE no hay democracia interna" porque "Sánchez se ha convertido en un pequeño autócrata". Su liderazgo, viene a decir, es personalista: “Pedro Sánchez se ha convertido en un obseso del poder en el que todo aquel, ya no que discrepa, sino que sencillamente no tiene una adhesión automática y absoluta, lo elimina. Fíjese en Juan Lobato en la Federación Socialista Madrileña hace unos meses".

Gómez asegura, además, que los socialistas críticos con el sanchismo están en contacto: "Jordi Sevilla no quiere nada personalmente, pero sí está intentando coser todas esas discrepancias internas". Afirma que "hay una masa crítica con gente muy destacada, que además opina; otra cosa -lamenta- es que el poder absolutista de Pedro Sánchez cercene de raíz cualquier intento".

Y cuando, frente a Un café en las alturas, señala, en lo positivo, "determinadas políticas sociales (del Gobierno), como lo que tiene que ver con las pensiones", termina también viendo el lado más interesado de Sánchez: "Hace todo por motivos puramente tácticos electorales; sus cuentas son… diez millones y medio de pensionistas y tres millones y medio de funcionarios, pues voy a cuidar a los pensionistas y a los funcionarios porque, con que me vote el 40%, me aseguro 105 diputados. Eso no es ejercer política en valores".

Casos judiciales

Se muestra sin pelos en la lengua cuando reflexiona sobre algunos de los casos judiciales que cercan al Ejecutivo. Tomás Gómez atribuye a Sánchez toda la responsabilidad política en los casos de Ábalos, Koldo y Santos Cerdán: "Le puedo asegurar que en política el número uno decide quién es el número dos".

Al recordársele que el presidente del Gobierno niega conocer esta trama de corrupción, Gómez afila su mensaje: "Sánchez no es precisamente conocido por ser un baluarte de la verdad. Estamos acostumbrados a que nos mienta a todos los españoles cada vez que le interesa. Ha roto lo que antes llamábamos el principio de coherencia. Si tú mentías, tenías que asumir".

González y Zapatero

Y el expolítico cree que Sánchez "tiene también una responsabilidad política con el Partido Socialista", del que asegura que "ha destrozado su futuro": "Él rompe con lo que llama ‘el PSOE antiguo’, el PSOE de Felipe González, ese PSOE del que dice que somos unos fachas y que estamos al servicio del Partido Popular y de la derecha española".

Tomás Gómez cree que Sánchez "criminaliza a Felipe González y rescata a Zapatero para convertirlo en un líder de la izquierda, y es Zapatero el que le blanquea los pactos con los herederos de ETA y con los independentistas, que son los que quieren destruir el Estado español". "Y le blanquea los pactos con Podemos, que son los populistas de izquierdas no democráticos", añade.

La estrategia electoral

Preguntado por si cree que adelantará Sánchez las generales, Tomás Gómez cree que en sus planes del presidente está que las elecciones sean después de las municipales, "¿y sabe por qué? Porque Sánchez sabe que no va a ser el próximo presidente del Gobierno, pero quiere ser el jefe de la oposición; entonces necesita que en unas municipales todos los candidatos socialistas queden achicharrados, que todos pierdan estrepitosamente las elecciones para que no haya nadie como Emiliano García-Page, legitimado porque tiene mayoría absoluta en Castilla-La Mancha".

En su opinión, Sánchez "juega a retrasar el proceso electoral” porque “es muy difícil para el poder judicial imputar a un presidente del Gobierno en activo… y Sánchez sabe que cuanto más tiempo esté en Moncloa, menos riesgo judicial corre personalmente".

A cuenta de la tensión que hoy existe entre el Gobierno y una parte del Poder Judicial y preguntado por si cree que en España hay hoy decisiones judiciales politizadas contra Sánchez (lawfare), Tomás Gómez asegura ser demócrata antes que socialista y que, por eso, cree en el Poder Judicial y en la separación de poderes.

Los nacionalismos, el enemigo

Especialmente beligerante se muestra hacia los nacionalismos: "Los enemigos de la socialdemocracia siempre han sido los nacionalismos, y me da igual nacionalismos periféricos que centralistas”. Tomás Gómez cree que "la socialdemocracia sabe que los nacionalismos rompen el principio de igualdad y que los independentismos son xenófobos en muchos casos; son la primera forma de romper la solidaridad y el principio de igualdad entre españoles". Y critica duramente la Ley de Amnistía: "Es poner al Estado de rodillas ante unos señores que intentaron romper el Estado español, que intentaron separarse infringiendo el Código Penal".

"La Ley de Amnistía significa que el Estado se ha arrodillado y les ha pedido perdón, ¿por qué? Porque Pedro Sánchez necesitaba seis votos", concluye.