Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

MUJERES PIONERAS (VI)

Anita Sánchez Pandal, primera y única mujer práctico militar en las Fuerzas Armadas: "Llegará el día que tengamos una almirante; es solo cuestión de tiempo"

La Capitán de Corbeta destaca la importancia de la disciplina y el trabajo para alcanzar sus metas, recordando sus inicios en un mundo desconocido

Anita Sánchez Pandal, primera y ñunica práctico militar en la Armada.

Anita Sánchez Pandal, primera y ñunica práctico militar en la Armada. / CEDIDA

Marina Armas

Marina Armas

Madrid

Anita Sánchez Pandal pertenece a esa generación de mujeres que entró en las Fuerzas Armadas cuando todavía era una excepción. Nacida en Llanes (Asturias) en 1971, ingresó en la Armada en 1992, en un momento en que la presencia femenina apenas comenzaba a abrirse paso, y desde entonces ha ido derribando fronteras dentro de la institución. Capitán de corbeta y destinada hoy en el Arsenal Militar de Ferrol (Galicia), fue la segunda mujer en España en mandar un buque militar, el patrullero fluvial Cabo Fradera, y, desde 2017, es además la primera -y aún única- práctico militar de la Armada: la oficial que guía grandes buques de guerra en sus maniobras de entrada y salida a puerto.

Pertenece a la generación de mujeres que entraron en las Fuerzas Armadas cuando todavía erais una excepción. ¿Tenía claro desde pequeña que quería ser militar?

No venía de familia. Cuando estaba en el instituto, un grupo de amigos de mi hermano quería entrar en las Fuerzas Armadas y creo que la idea vino un poco de ahí. La incorporación de la mujer era muy reciente, en los años 88-89, y al final me preparé para ingresar. No tenía claro que fuera la Armada, porque mi primera opción fue el Ejército del Aire, pero me preparé para ingresar y conseguí plaza allí.

¿Cómo se lo toman en casa?

Con sorpresa, porque era algo muy reciente para las mujeres y no estaba nada normalizado. Las Fuerzas Armadas habían estado vetadas para la mujer. Al principio hubo escepticismo, pero apostaron porque estudiara lo que me gustaba y al final salió bien.

Ingresó a principios de los 90, cuando la presencia femenina era todavía muy reciente. ¿Cómo fueron aquellos primeros años y qué obstáculos tuvo que superar?

La verdad es que no he tenido grandes trabas a lo largo de la carrera. En aquel momento las pruebas eran iguales para todos, también las físicas, y eso era un hándicap, porque las marcas eran las mismas. Recuerdo que cuando ingresé el arma submarina estaba vetada por temas de habitabilidad, pero eso cambió y hoy las mujeres pueden acceder a cualquier unidad de la Armada sin distinción.

¿En algún momento sintió que tenía que demostrar más que los compañeros?

No. Éramos una novedad y llamábamos la atención. Era inevitable, porque éramos de las primeras mujeres que entrábamos en el Cuerpo General de la Armada, pero yo nunca he sentido que tuviera que dar más que mis compañeros.

Formó parte de esa primera promoción de mujeres de la Escala Media del Cuerpo General de la Armada. ¿Sintió el peso de estar abriendo camino para otras mujeres?

Esther, que es capitán de navío, fue la primera que ingresó en la Armada en el año 90. Mis compañeras y yo ingresamos en el año 92. Y poco a poco fueron entrando más mujeres y ahora ya se ven muchas en los puentes, no solo oficiales, también suboficiales y tropa y marinería. Es bonito verlo.

En 2006 fue la segunda mujer en tomar el mando de un buque militar. ¿Qué supuso para usted?

Todo oficial de la Armada aspira a mandar, y yo tuve la suerte de mandar un patrullero fluvial con base en Tui, el Cabo Fradera, entre 2006 y 2008. Ser comandante es una experiencia fantástica, de lo mejor que te puede pasar en esta carrera. Además, mandar ese patrullero en Tui fue muy especial, por el entorno, por navegar en río y por la relación con Portugal y con una ciudad muy vinculada a la Armada.

Anita Sánchez Pandal, primera mujer práctico militar de la Armada.

Anita Sánchez Pandal, primera mujer práctico militar de la Armada. / CEDIDA

Mas tarde, en el 2017 se convierte en la primera y única práctico militar. Para quien no conozca bien su trabajo, ¿cómo lo definiría?

El práctico asesora al comandante o al capitán de los barcos que entran y salen de puerto, porque conoce muy bien ese puerto: la meteorología, las corrientes, los muelles y los atraques. Los prácticos militares lo hacemos en bases o arsenales militares.

¿Qué nivel de precisión y responsabilidad exige?

Mucho. En Ferrol, donde estoy destinada, trabajamos en un puerto muy bonito pero antiguo, con barcos mucho más grandes que cuando se construyó, así que las maniobras exigen mucha precisión porque el espacio es muy reducido. Nos ayudamos de remolcadores para el tramo final y una maniobra sencilla puede llevar 30 o 40 minutos, pero depende de muchos factores.

¿Cuál es la parte más complicada y la más bonita?

La más complicada es la meteorología, sobre todo con viento, y especialmente las entradas en dique seco porque el barco va totalmente apagado. Y lo más bonito es recibir a los barcos cuando vuelven de meses de despliegue y ver en sus caras que ya están en casa. El darles la bienvenida.

En una profesión tan exigente, ¿qué cualidades han sido clave para llegar hasta donde está?

Tener claro lo que quieres hacer, luchar por ello, disciplina y mucho trabajo.

Después de más de tres décadas de servicio, ¿de qué se siente más orgullosa?

De haber decidido apostar por esto siendo muy joven y en una época en la que había muy poca información, no era la era de internet como ahora. La información la recogíamos de revistas y panfletos. Fue una decisión valiente en un mundo totalmente desconocido. Ha habido momentos duros, sobre todo por estar lejos de la familia, pero el balance es positivo y enriquecedor, porque he podido conocer muchísima gente, sitios y experiencias. La Armada es parte de mí. No me imagino siendo de otra manera.

¿Ha cambiado la Armada en estos años en cuanto a la presencia y al papel de las mujeres?

Sí. Hoy en día hay mujeres en cualquier unidad de la Armada. Y, como la carrera está muy pautada, llegarán más mujeres mandando buques, aeronaves o submarinos. Es cuestión de tiempo. Llegará el día en que tengamos una almirante.

En el marco del 8M, ¿qué mensaje le gustaría lanzar a las niñas y jóvenes que sueñan con dedicarse a profesiones donde aún hay pocas mujeres?

Que, si les gusta, luchen por ello y tengan paciencia. Es un trabajo duro el de la Armada en concreto, pero tiene muchas recompensas: te permite ver el mundo, vivir experiencias únicas y desarrollar una carrera muy variada.