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Opinión | INTERNACIONAL

Los Bugatti con matrícula ucraniana de Mónaco

Corrupción la hay en todos los países, desde Estados Unidos o Rusia hasta China o los de la UE

Zelenski, sobre el plan de Trump: "Ucrania puede verse en el riesgo de perder su dignidad o a un aliado clave"

Zelenski, sobre el plan de Trump: "Ucrania puede verse en el riesgo de perder su dignidad o a un aliado clave"

No he visto yo que nuestros medios destacaran como se merece una afirmación que hizo en el foro de Doha el hijo mayor del presidente de EEUU a propósito de Ucrania. Contó allí Donald Trump Jr. cómo había visto en Mónaco automóviles Bugatti y de otras marcas de lujo con matrículas de Ucrania.

Que los oligarcas y políticos ucranianos tienen no sólo automóviles de alta gama, sino también lujosas propiedades inmobiliarias en Occidente no debería sorprender a nadie. Se sabe, aunque se trató de ocultar durante mucho tiempo hasta el último y mayúsculo escándalo, seguramente promovido por Washington, que hay una corrupción rampante en el país de Volodímir Zelenski.

Corrupción la hay en todos los países, desde Estados Unidos o Rusia hasta China o los de la UE. El problema es que los europeos estamos financiando y muy generosamente la corrupción de Ucrania con nuestros impuestos porque, sin nuestra ayuda económica, ese país hace tiempo que habría quebrado.

Otra cosa dijo también el hijo de Trump en Doha: "Debido a la guerra y a que es el mayor mercader de todos los tiempos, Zelenski se convirtió en casi un dios, sobre todo para la izquierda: no podía hacer nada malo, nada podía reprochársele".

Con independencia de lo que uno pueda pensar del Donald júnior y sobre todo de su padre, es innegable lo que dice a propósito de Zelenski, aunque lo atribuya exclusivamente a la que llama "izquierda". Zelenski, actor cómico reconvertido en político al servicio de la causa aliancista contra Rusia, ha tenido la enorme habilidad de venderse como nadie, al menos en Occidente y con ayuda de unos medios totalmente acríticos.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, en conversación telefónica con los asesores de Trump, a 6 de diciembre de 2025

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, en conversación telefónica con los asesores de Trump, a 6 de diciembre de 2025 / PRESIDENCIA DE UCRANIA

Y ha podido seguir así hasta ahora, cuando parece que Estados Unidos, o al menos su presidente, comienza a estar hartos de él porque, entre otras cosas, Ucrania distrae a Washington de desafíos más importantes como es la presencia económica creciente de China en su patio trasero. Y también por la posibilidad que ha visto el Donald de hacer pingües negocios con un país tan enorme y con los recursos naturales de Rusia, al que sus vecinos continentales, en un claro gesto económicamente suicida, han optado por dar la espalda.

Mientras tanto continúa la carnicería en Ucrania, donde Rusia avanza sin prisas pero sin pausa sobre el terreno, y los militares ucranianos, aunque totalmente rodeados en muchas partes por el enemigo, han de resistir en lugar de deponer las armas porque se lo ordenó Zelenski.

No es extraño que aumente cada día el número de deserciones –se habla ya de más de 300.000 desde que comenzó la guerra– y el de quienes se resisten a los que tratan de secuestrarlos en plena calle para enviarlos a morir al frente.

¡Qué razón tenía el anterior papa Francisco cuando, para indignación de Zelenski y los ultranacionalistas de su Gobierno, afirmó que Ucrania debía tener el valor de izar "la bandera blanca" y negociar con Moscú! ¡Cuántos cientos de miles de muertes en ambos bandos se habrían evitado!