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Opinión | INTERNACIONAL

La intrincada maraña de corrupción en Ucrania y la respuesta europea

Parece que ha sido esta vez Estados Unidos quien está detrás de las nuevas revelaciones y hay quien lo interpreta como una señal de que Washington comienza a cansarse del todavía presidente Volodímir Zelenski

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, participa en una videoconferecnia de la Coalición de Voluntarios.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, participa en una videoconferecnia de la Coalición de Voluntarios. / Henry Nicholls/PA Wire/dpa

Se sabía desde antes de la invasión rusa, luego se optó por silenciarlo porque no convenía al esfuerzo bélico de la OTAN, y ahora ha vuelto a destaparse: Ucrania es una intricada maraña de corrupción en las altas esferas.

Parece que ha sido esta vez Estados Unidos quien está detrás de las nuevas revelaciones y hay quien lo interpreta como una señal de que Washington comienza a cansarse del todavía presidente Volodímir Zelenski.

Escribo "todavía" porque el mandato de cinco años para el que fue elegido expiró en mayo de 2024, pero, con la Constitución prohíbe la celebración de elecciones mientras el país esté bajo la ley marcial. Significativamente, algunos de los supuestamente implicados en el último escándalo, como Timur Mindich, cofundador junto a Zelenski del estudio de producción cinematográfica Kvartal 95, tienen también pasaporte israelí.

Mindich, al que presentan como presunto cerebro de una trama de corrupción relacionada con la empresa ucraniana del sector nuclear Energoatom, huyó a Israel poco antes de que se registrara su domicilio. También huyó allí otro de los supuestos implicados, el empresario Oleksandr Zuckermann.

27/05/2024 (I-D) La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol; el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, y el presidente del Senado, Pedro Rollán, posan tras la firma del Libro de Honor, en el Congreso de los Diputados, a 27 de mayo de 2024, en Madrid (España). Zelenski ha sido recibido hoy por los dos presidentes, del Congreso y Senado, con quienes se ha reunido, junto al embajador de Ucrania en España, Serhii Pohoreltsev, y ha sido acompañado al Salón de Pasos Perdidos, donde ha firmado en el Libro de Honor. Además, el presidente de Ucrania también ha mantenido un encuentro con los portavoces de los grupos parlamentarios del Congreso y del Senado. POLITICA Alejandro Martínez Vélez - Europa Press

27/05/2024 (I-D) La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol; el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, y el presidente del Senado, Pedro Rollán, posan tras la firma del Libro de Honor, en el Congreso de los Diputados, a 27 de mayo de 2024, en Madrid (España). Zelenski ha sido recibido hoy por los dos presidentes, del Congreso y Senado, con quienes se ha reunido, junto al embajador de Ucrania en España, Serhii Pohoreltsev, y ha sido acompañado al Salón de Pasos Perdidos, donde ha firmado en el Libro de Honor. Además, el presidente de Ucrania también ha mantenido un encuentro con los portavoces de los grupos parlamentarios del Congreso y del Senado. POLITICA Alejandro Martínez Vélez - Europa Press / Alejandro Martínez Vélez - Eur / Europa Press

Según declaró la fiscalía a los tribunales, hay una llamada telefónica de grupo en la que se escucha a Zelenski hablar con otro de los sospechosos, el ministro de Justicia, German Galuschenko, y en la que participaron tanto Mindich como Zukerman aunque no se conocen detalles de la conversación.

Hay otro turbio personaje, en el pasado muy estrechamente relacionado con Zelenski, del que se hablaba últimamente poco porque lleva tiempo en la cárcel: es Íhor Kolomoiski, ciudadano de Ucrania, Israel y Chipre.

Kolomoiski, uno de los oligarcas más ricos del país, fue el fundador del banco Privatbank y entre sus campos de actividad están, además de las finanzas, los productos petrolíferos , las ferroaleaciones y los medios de comunicación: es propietario de varios canales de TV, entre ellos el que lanzó a Zelenski como cómico.

Pasado a la política, Kolomoiski fue nombrado en 2014 gobernador de la región de Dnipropetrovsk, y desde ese puesto financió con millones de dólares varios batallones de voluntarios de la guerra contra Rusia aunque cayó luego en desgracia durante la presidencia de Petró Poroshenko.

En 2019 se supo que el FBI estaba investigando a Kolomoiski por presuntos delitos financieros, incluido el blanqueo de capitales, y el Departamento de Estado prohibió su entrada en EEUU, así como la de miembros de su familia. Kolomoiski, que tiene residencias, además de en Kiev, en Ginebra y en la isla de Chipre, huyó en 2019 de Israel a Suiza ante el temor de que Tel Aviv le extraditara a Estados Unidos aunque regresó luego a Ucrania después de que Zelenski ganara las elecciones.

En septiembre de 2023 fue detenido en Ucrania por sospechas de blanqueo de capitales y continúa en prisión preventiva. La última noticia es que, desde la cárcel Kolomoisky ha dicho que Timur Mindich es "un buen tipo" y que es sólo un "chivo expiatorio".

Los gobiernos europeos prefieren al parecer no darse por enterados de lo que sucede en Kiev e insisten en que hay que seguir rearmando a Ucrania porque no se puede permitir que Rusia gane la guerra. Así, el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, acaba de anunciar que el próximo año su país invertirá 13.000 millones de euros en Ucrania.

Mientras tanto, la Comisión Europea presiona al Gobierno belga para que no siga amparándose en la legalidad para oponerse a la utilización de los 140.000 millones de dinero ruso congelado en el banco bruselense Euroclear para financiar el rearme ucraniano.

Dinero ajeno que serviría para comprar tanto las armas que fabrique la industria armamentística europea, nuevo motor de crecimiento frente a la parálisis de las industrias tradicionales, como las que se compren a EEUU, según se comprometió ante Donald Trump la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.

Y si el primer ministro belga, Bart de Wever, se mantiene en sus trece, se buscará otra forma de seguir financiando el conflicto militar: por ejemplo, con préstamos a Ucrania, que este país no estará en condiciones de devolver, y que terminarán pagando los ciudadanos europeos. Slava Ukraini!