LA ENTREVISTA
Vincent Bevins, periodista y escritor: "Urge restablecer el control humano y solidario sobre internet para acabar con el populismo"
Recorrió 12 países e hizo 240 entrevistas para escribir 'Si ardemos. La década de las protestas masivas y la revolución que no fue' (Capitán Swing), donde documenta y analiza por qué las llamadas primaveras o revueltas populares que en 2010 germinaron a lo largo del planeta contra el poder establecido, condujeron a escenarios mucho más reaccionarios en 2020

Vincent Bevins en su oficina en São Paulo en 2023. / Capitan Swing
Cuando el rostro de Vincent Bevins surge en la pantalla del ordenador desde su habitación de hotel en Belgrado, no puedo evitar una sonrisa de complicidad. Es temprano y ambos llevamos el pelo rizado y realmente revuelto y encrespado, como si nos hubiéramos peleado con nuestras respectivas almohadas. Me gusta su desenfado, yo diría que ni siquiera ha pasado por la ducha. Encima no para de gesticular y mover su torso y cabeza de un lado a otro mientras habla, dejando a la vista una cabellera, jjjj, realmente impresentable. Justo lo contrario a sus análisis, su riguroso trabajo y su discurso. Ayer noche llegó a la capital serbia desde Pristina, Kosovo, repúblicas balcánicas donde recoge datos para escribir un artículo en la London Review of Books sobre la protesta estudiantil que dura ya un año. Bevins (Santa Mónica, Los Ángeles, 1984, periodista por Berkeley y máster en la London School of Economics) ha sido corresponsal en Brasil para Los Angeles Times, en Londres para el Financial Times, en Venezuela para The Daily Journal y en el sudeste asiático para el Washington Post. Trabajo por el que ha recibido numerosos premios internacionales. Hoy vive en Londres, donde escribe un nuevo ensayo, colabora como freelancer en diversos medios y mantiene al día su propia publicación digital, northsouthnotes.org.
Las llamadas primaveras que surgieron a partir del 2010 se estructuraron de un modo horizontal, sin líderes y sin una ideología definida, fueron como un cajón de sastre para el descontento general. ¿Fue esta la causa de su fulminante propagación y, también, el talón de Aquiles de su derrota?
La era atomizada, individualista y desorganizada que vivimos hizo posible este tipo de movimiento carente de una ideología concreta y de líderes, lo que efectivamente hizo posible que casi toda la población excepto las élites se sintiera identificada. Pero ningún movimiento político puede perdurar sin tomar una forma y contenido concretos, de modo que las protestas en sí mismas determinaron el resultado de la movilización. En todos y cada uno de los casos, fue otro grupo el que aprovechó las oportunidades creadas por el movimiento de protesta e impuso su propio plan o contenido ideológico o tomó el poder para sí mismo; es decir, desde su nacimiento fueron vulnerables a este tipo de secuestro.
Horadaron las estructuras del poder, pero no tomaron el poder, ¿otra clave de su fracaso?
Lo que se dijo entonces es que el movimiento popular logró crear un vacío de poder, pero eso no es así, sino que grupos afines a la política preexistente lograron sustraerse de la institución y crear ese espejismo de vacío, y enfrentar entre sí a quienes participaban en la protesta. En algunos casos, ese espejismo fue creado por fuerzas imperialistas desde fuera del país, en otros, por élites políticas ya existentes y, sobre todo, por fuerzas locales de derechas.
En cualquier caso, dejaron espacios en el espectro político que fueron ocupados por la ultra derecha o el neofascismo, que invoca la verticalidad bajo un líder fuerte y una identidad homogénea, y la restauración del orden y la autoridad, o sea justo lo contrario que las primaveras proclamaban. ¿Los ultras o los cínicos, quiénes sacaron más partido de las revueltas?
Digamos que el populismo, que se caracteriza por su deseo de tomar el poder sin la legitimidad que exigen los movimientos sociales. La década de 2010 se caracterizó por la debilitación de los vínculos de representación entre el pueblo y los gobiernos; es decir, se generó una gran crisis de representación, demostrada por muy serios estudios empíricos de ciencia política. Las élites políticas ostentan el poder para responder a las élites económicas, no a la ciudadanía. Es un hecho real. Esa fue la razón por la que izquierdas y progresistas salieron a la calle y dijeron: “Ustedes no nos representan”. ¿De acuerdo? Fue una declaración contundente y cierta. Sin embargo, no bastó para restablecer una verdadera representación entre quienes ostentan el poder y quienes están en la base de la sociedad. Negar sin más a la clase política existente no creó una nueva ni mejor. Organizaron a personas que, con gran valentía, salieron a las calles de todo el mundo. En la segunda mitad de la década, después de que la izquierda elaborara una crítica al orden existente pero fracasara en su intento de crear uno nuevo, los cínicos populistas de derecha simplemente tomaron el poder e ignoraron la cuestión de la representación. Ni siquiera intentaron crear los vínculos reales entre el ciudadano y el Estado, propios de la democracia. Ofrecieron una respuesta falsa, cínica y demagógica a la crisis de representación: no necesitas estar representado de una manera adecuada y democrática. Yo simplemente seré el líder y atacaré a vuestros enemigos. Y aceptaré, como algo natural, como condición indispensable para mi poder, que exista una crisis de representación. Pero no me importa, porque en realidad no quiero representar al pueblo. Solo quiero tomar el poder. La derecha no solo dio una respuesta -una respuesta cínica, hipócrita y peligrosa- a la pregunta planteada por la izquierda, sino que también copió intencionadamente las tácticas empleadas por los progresistas, y empezaron a manipular las redes sociales e internet y sacaron a los suyos a las calles.
Porque efectivamente las mal llamadas primaveras fueron posibles e inmediatas gracias al poder de convocatoria y supuesta democratización que permitían las redes sociales. ¿No es cierto que las redes han defraudado la causa de la libertad y la horizontalidad? ¿El fomento del individualismo, el odio y la polaridad que diseminan las redes, no es acaso el arma más letal del poder hoy?
Sí, en la segunda mitad de la década de 2010, los movimientos de derecha recurren a las protestas callejeras y a la coordinación digital. En muchos sentidos, y este es el caso en Brasil, que como sabes es mi fuerte, copian de forma explícita e intencionada tácticas, modelos organizativos y técnicas desarrolladas por los movimientos progresistas en la primera mitad de la década. Y lo hicieron no con el objetivo de rechazar toda representación falsa, sino simplemente para crear una nueva ola de lo que yo llamo movilizaciones explosivas.

Vincent Bevins en su oficina en São Paulo en 2023. / Capitan Swing
Que ¿en qué consisten?
Precisamente son las revueltas de las que hablamos, que dieron lugar a lo contrario que se proponían, pese a que muchas de ellas lograron derrocar gobiernos o al menos desestabilizarlos. Pero curiosamente, aquellas que no lograron desestabilizar al poder pero fueron prolongadas y masivas, son las que han dado mejores resultados a largo plazo. Porque no llegaron a desestabilizar la política institucional pero el movimiento callejero sostenido planteó una alternativa real, tanto a la derecha como a la izquierda.
¿Tal vez como el caso de España, el 15M, donde sí hubo líderes, que se defenestraron al poco de llegar al poder pero al menos consiguieron romper con la preeminencia histórica del bipartidismo?
España es el caso donde de forma más directa y elocuente se expresa el lema global de 2011 y 2013: "Ustedes no nos representan". Y sí, coincido contigo, lograron al menos la pequeña contribución de romper el bloque bipartidista, algo que en Estados Unidos controla el poder desde hace un siglo. En mi opinión, España y EEUU son los dos movimientos de 2011 que, si bien no crearon un nuevo orden post neoliberal ni consiguieron reconstruir un sistema verdaderamente representativo, desde la perspectiva progresista aportaron algo a la política. Y aunque en Podemos se hayan alejado del horizontalismo, el partido y sus satélites han contribuido a que España haya sido en los últimos años un poco más progresista; al menos fue un movimiento en la dirección correcta desde la perspectiva de los organizadores. Y en EEUU tuvimos el Occupy Wall Street, muy similar, porque muchos de los que se unieron a él decidieron después apoyar la campaña de Bernie Sanders o unirse a los Socialistas Democráticos de América (SDA), que han sido la ficha fundamental para la elección de Zhoran Mamdani. Es decir, lo que se hizo en las calles de ambas naciones logró un pequeño paso adelante, lo que es mucho mejor que un gran paso atrás, como ocurrió en la mayoría restante.
Decía usted hace unos meses que esperaba que la resistencia anti trumpista se uniera, ¿está sucediendo? No sólo me refiero al color ganador en Nueva York, Virginia y Nueva Jersey o al nuevo proyecto de sistema electoral en California, me refiero también al voto hastiado de la juventud que por fin se ha descolgado del "no nos representan". ¿Es un bandazo que puede arrojar luz al final de tanta oscuridad y absurdo?
Creo que en lugar de la luz al final del túnel lo que por fin estamos viendo es el túnel, porque ni siquiera sabíamos dónde estaban sus muros. Ahora al menos sabemos que estamos dentro y vemos el camino hacia la salida, con la esperanza de encontrar la luz. Lo que he observado en los últimos seis meses en EEUU es que la política institucional empieza a funcionar como es debido. Lo natural es que en un partido como el Demócrata surja una persona joven que represente las opiniones de la mayoría de los jóvenes demócratas del país, pero fue el propio partido el que intentó frenar este ascenso. Desde Obama, básicamente desde 2007, no ha habido nuevos líderes en el Partido Demócrata que, en contra de su voluntad, con el candidato Mamdani se ha visto obligado a funcionar con normalidad, a dar paso a una nueva generación. El sistema político estadounidense, en los últimos 10 años, ha estado dominado por la vieja guardia. La política del Congreso se asemeja a una gerontocracia, como la de la URSS de los años 70 y 80. Pero entonces surge una cuestión clave que une a la juventud a lo largo de los últimos dos años: Palestina, que se suma a la violenta acción antimigratoria, y así llega Mamdani, que no representa, repito, los sueños revolucionarios de 2011, sino la política democrática institucional del país funcionando más o menos como debería. Los jóvenes tienen a alguien joven que, como ellos, se opone al asesinato de palestinos y a la detención de migrantes. Donald Trump gobierna de una manera mucho más caótica y autoritaria que durante su primer mandato, y sigo creyendo que esto debería generar resistencia interna al autoritarismo en el sistema democrático estadounidense. No creo que la crisis de representación esté resuelta, pero sí al menos que lo que está sucediendo puede impedir que caigamos aún más bajo.
España es el caso donde de forma más directa y elocuente se expresa el lema global de 2010: "Ustedes no nos representan". Y al menos el 15M logró una pequeña contribución: romper el bloque bipartidista
Bevins, las primaveras no sólo dieron paso al milagro de la ultra derecha, sino y aún peor a un genocidio y a una invasión cruenta. Sostiene que en la década actual asistiremos incluso a más protestas populares que en la anterior, que batió récord histórico. Y lo cierto es que el genocidio sionista ha vuelto a llenar masivamente las calles, pero ¿se ha logrado algo? ¿Se juzgará a los asesinos? ¿Se detendrá la invasión y el robo a los palestinos? ¿Dejará Hamás, brazo armado y argucia capitalista, de usurpar el lugar a la legítima Autoridad Palestina?
Ambas catástrofes, la palestina y la ucraniana, no hubieran sido posibles de la manera que han sucedido sin las movilizaciones populares de 2010-2020. La clave está en Egipto: el golpe del comandante El-Sisi acabó con la primavera egipcia, pero resulta que es el país fronterizo con Palestina. En el momento en que Obama decide si apoya o no el movimiento contra revolucionario de los militares, Egipto era un aliado fiable de EEUU, pero entonces entra en una contradicción, porque su proclamado objetivo ha sido siempre llevar la democracia al mundo, mientras que los demócratas egipcios que se manifestaron en las calles son radicalmente opuestos al imperio sionista. Y ahí el movimiento antisionista lanza un claro mensaje al vicepresidente y luego presidente Biden, que lo ignoró completamente pasando a la historia como el demócrata norteamericano que más ha apoyado la causa sionista. Este es el gran cinismo político, que ahora toma cuerpo en Trump, pero que a su vez propulsa la victoria de Mamdani frente a la gerontocracia del Partido Demócrata.
En su opinión, Ucrania ha sido el mayor exponente contemporáneo de corrupción político-económica. ¿Fue el Maidán y no la amenaza de la OTAN lo que desencadenó realmente la invasión rusa?
En 2012-13, los ucranianos estaban muy cabreados y preocupados por la corrupción oligárquica y el bajo nivel de vida de los ciudadanos del país, por eso el Maidán prendió tan fuerte en la población. Pero no resolvió nada, no se ocupó de los problemas reales sino que creó una nueva realidad política: los políticos de la vieja guardia tomaron el poder, y esto exactamente fue lo que condujo a la guerra, que fue resultado de la errónea transición del Maidán.
¿Qué opina de Zelenski, qué representa políticamente hablando?
Zelenski es un outsider, un actor, un cómico; es una solución que viene de fuera porque no podría haber sido de otro modo, todo dentro estaba corrompido y viciado por el antiguo sistema soviético. Es una solución anti política a la crisis de representatividad.
Escribe al final del libro que "no se puede evitar la llegada de una lucha histórica". ¿Libraremos esa lucha contra la oligarquía tecnológica o a qué lucha inevitable se refiere?
Ya estamos en ella. La historia sucede, lo queramos o no. Necesitamos organizarnos y conectarnos de verdad, a través de la solidaridad, es la forma de estar preparados para una lucha contra la amenaza que ya se cierne sobre el mundo desde Rusia, China y EEUU. Y sí, internet ha sido conquistado por la oligarquía, pero es algo que se ha hecho evidente para todos en los últimos años. Urge restablecer el control humano sobre internet, porque es fundamental para proteger y fortalecer la democracia y acabar con el populismo. Yo confío en la gente joven: está en un momento muy receptivo para el levantamiento.
- La estrategia de Ayuso para destronar al Roig Arena con el Movistar Arena: 8 asientos que valen 577 millones
- Heredó de su abuelo un puesto en El Rastro y ahora vende chaquetas que otros tiran a la basura: 'La mayoría tienen hongos cuando las compro
- La huelga de médicos, en directo: los cuatro días de paro arrancan con una manifestación desde el Congreso al Ministerio de Sanidad
- ¡Talavera de la Reina - Real Madrid en dieciseisavos de Copa del Rey! El club sueña con una hazaña que les lleve a octavos de final
- La Comunidad de Madrid agota en 15 días las ayudas del Plan Renove de Electrodomésticos
- Una escapada de cuento para el puente de diciembre: la localidad a 1 hora de Madrid conocida como la 'Provenza española' y nombrada Pueblo Mágico del Año 2026
- Los médicos madrileños arrancan la huelga de cuatro días con una manifestación que irá del Congreso al Ministerio
- Panadario cumple 10 años: el obrador que enseñó a Madrid a querer las hogazas salta ahora a Legazpi
